lunes, agosto 05, 2019

Las trágicas ironías de la masacre de El Paso: El presunto asesino es un anglo que mató a pacíficos mexicanos porque le habían dicho que los mexicanos son un “peligro” para los “pacíficos” anglos

El presidente Donald Trump y sus simpatizantes siempre han acusado a los inmigrantes hispanos, especialmente mexicanos, de causar crímenes y muertes en las ciudades y la población de Estados Unidos.


Especialmente les encanta rebuznar sobre de los “peligros” del cruce fronterizo y acusar a los mexicanos de ser “violadores y narcotraficantes”.

Esto les mete miedo a sus seguidores ultraconservadores: generalmente gente de raza anglosajona, con bajo nivel educativo, y mucho resentimiento social y económico.

Tras ver la balacera en el Walmart del centro comercial Cielo Vista, donde murieron unas 20 personas y decenas más están heridas, surgen varias trágicas ironías:

1) La masacre ocurrió en El Paso, Texas, una de las ciudades con más mexicanos y sus descendientes de Estados Unidos, y donde (si las teorías trumpistas fueran ciertas) debería de haber más crímenes y peligros.

2) Irónicamente, El Paso siempre ha aparecido en las listas como una de las ciudades más seguras de Estados Unidos, sino es que la más segura.

3) Pero además de que El Paso es una ciudad segura, también es... ¡fronteriza! Y no simplemente está “cerca” de la frontera con México: está en la merita frontera, tanto, que de hecho forma parte de la misma zona metropolitana de Ciudad Juárez, Chihuahua.

¿Pos no que la frontera es un sitio peligroso para las ciudades americanas por la presencia de mexicanos?

4) Más irónico aún es que, por culpa de la masacre, El Paso ya no va a estar en la lista de las ciudades más seguras de Estados Unidos.

5) Aún más irónico es que la masacre fue causada no por inmigrantes mexicanos contra víctimas americanas, como tanto cacarean Don Trump y sus secuaces, sino por... ¡un americano seguidor de Trump!

Un típico americano anglosajón de bajo nivel educativo y mucho resentimiento social y económico, de ésos que aplauden rabiosos todas las arengas de su líder.

El presunto asesino fue identificado por la Policía como Patrick Wood Crusius, de 21 años.

Alguien que ni siquiera vivía en El Paso, sino que viajó ex-profeso casi 10 horas desde Allen, un suburbio de Dallas, para cometer los asesinatos.

O sea, este imbécil vivía a 10 horas de la frontera, nada de El Paso le afectaba directamente.

6) Y en el colmo de las ironías: las víctimas de este asesino americano blanco anglosajón admirador de Trump fueron... ¡inmigrantes mexicanos y mexicano-americanos!

Sí, ésos inmigrantes mexicanos que Trump exhibe como un “peligro” para las “pacíficas” ciudades de EE.UU., lo cual sirve para meterles miedo a sus ignorantes seguidores, que todo le creen en las campañas políticas.

Repetimos: Estas personas mexicanas o de origen mexicano, vivían —o visitaban— en paz y armonía en El Paso, una ciudad fronteriza con México que siempre había sido una de las más seguras de Estados Unidos.

Hasta que llegó este americano anglosajón, admirador de Trump, y decidió asesinar a esos inmigrantes mexicanos y sus descendientes.

Porque les tenía miedo.

Porque Trump había dicho que eran un ”peligro” para Estados Unidos.

Lo único que me reconforta es leer este pasaje de un manifiesto que el presunto asesino supuestamente escribió en Internet:

“Mi muerte es seguramente inevitable. Si no me mata la policía, entonces probablemente sea balaceado por uno de los invasores. La captura en este caso es mucho peoor que morir durante la balacera porque me darán la pena de muerte de todas formas. Aun peor es que viviría sabiendo que mi familia me desprecia. Por esto es por lo que no me voy a rendir aun si se me acaban las municiones. Si me capturan es porque fui de alguna manera sometido.”

Pero no murió balaceado como quería: el cobarde sí se rindió, sí se entregó a la policía de El Paso (en su mayoría descendientes de mexicanos por cierto) sin dar un tiro.

Mansito como borreguito.

Y ahora va a ser sentenciado a la pena de muerte, como tanto temía.

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