sábado, agosto 10, 2019

AMLO se equivoca: Trump no quiere trabajar con México: Trump quiere que México se vea mal, para Trump verse bien

Hace meses, Donald Trump regañó a México por la cuestión de los inmigrantes centroamericanos.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (quien prometió en campaña vocifernado con lengua de fuego que “iba a poner a Trump en su lugar”) se apanicó, se arrugó como pasa, y se dobló ignominosamente ante el Imperio.

AMLO pensó que hacerle caso a Trump era lo correcto.

“Extenderle una mano de amistad”, dijo.

Trump chasqueó los dedos, amenazó, y López Obrador de inmediato accedió a todas sus exigencias.

Mandó a miles de policías federales mexicanos a unirse a la Guardia Nacional, y los reasignó a detener centroamericanos en vez de combatir a narcotraficantes.

Trump se vio complacido. O al menos así lo pareció por unos momentos.

Pero como ya dijimos antes, esto no iba a durar.

Y no duró.

Ahora Trump le exige a México que detenga el narcotráfico.

???

AMLO bien le puede hacer veinte mil maromas y faramallas, bailarle la Macarena, vestirse de bufón, darse pastelazos en la cara, y arrastrarse todo lo que quiera frente a Trump (y mejor ya le paramos, porque es capaz que AMLO SÍ acceda a hacer todo eso).

Puede hacer todo eso y más... pero no va a surtir efecto.

A Trump no le interesa que México quede bien con él.

Trump necesita enemigos. Necesita un chivo expiatorio, un "coco" al cual combatir.

Y México le viene como anillo al dedo.

Lo que Trump busca es que México se vea mal.

Para él verse bien ante sus seguidores.

Antes de que salgan algunos diciendo que claro, que es razonable combatir al narcotráfico, que sí se puede, que Trump tiene razón, que AMLO lo va a lograr, etc. hay que estar perfectamente claros en algo:

El objetivo de Trump no es “trabajar” con México.

Ni mucho menos “tenderle una mano de amistad”, como piensa AMLO.

A Trump no le interesa que México controle la inmigración, o detenga el narcotráfico.

Aunque lo quiera, es prácticamente imposible de lograrlo.

Aun en el supuesto caso de que México lo logre, entonces México se vería “bien”.

Y si México se ve “bien”, entonces Trump se va a ver “mal”.

México, a ojos de los seguidores de Trump, es un país “débil”, “pobre”, “corrupto”, y sobre todo “criminal”: la fuente de todos los males—como la inmigración, el narcotráfico, el déficit comercial— que sufren los “pobres” ciudadanos estadounidenses (pero sólo los anglosajones y protestantes, como Trump, los demás no cuentan).

Y si EE.UU. y México llegan a un acuerdo, entonces México “gana”.

Y si México “gana”, seguramente es porque EE.UU. “pierde”.

Y esto no lo pueden soportar los Trumpfans partidarios de “Make America Great Again”.

Ellos piensan en blanco y negro. Para ellos los grises no existen.

Aún si México se ve “bien”, Trump de todas maneras se va a robar todo el crédito, diciéndoles a sus seguidores que fue él quien “arregló” a México.

Que fue él quien “obligó” al presidente de Mexico a doblarse ante EE.UU.

Y sus seguidores se lo van a creer. Y le van a aplaudir a rabiar.

Hay que recordar que los seguidores de Trump generalmente son personas no muy brillantes, no muy educadas académicamente, muy resentidas y temerosas de lo que ven “distinto” o “raro”.

Y los mexicanos se ven “distintos” y “raros”.

Y “criminales”.

Cierto, Trump no les creó estas ideas en sus seguidores, ya las tenían desde antes.

Lo que Trump sí hizo fue exacerbarles esa mentalidad, azuzándoles sus peores miedos.

Y lo hizo muy bien, hay que reconocerlo.

Al fin estrella de reality shows...

Ahora que México ya “controló” (supuestamente) la inmigración centroamericana, era cuestión de tiempo para que Trump encontrara otra “razón” (léase: “excusa”) para agarrar a México como piñata.

Recordemos: Las campañas presidenciales de 2020 comienzan en menos de 6 meses, en febrero, con las elecciones primarias de Iowa, New Hampshire y Nevada.

Ya hay que ir calentando motores.

Y Trump necesita una piñata qué vapulear. Un Judas que quemar.

Antes, la piñata tradicional de los candidatos republicanos era Rusia.

Pero ahora Rusia (o Putin, que es lo mismo) ya es “amigou”, entonces hay que buscar otra piñata urgentemente.

Y ya Trump encontró su piñata perfecta en México.

Y no la va a soltar hasta que le saque todos sus dulces a garrotazos.

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