lunes, junio 10, 2019

Trump reelecto ya para 2020? "Thank you, Mexico"?



México quizá haya ayudado a la reelección de Donald Trump, tras el escándalo de las tarifas arancelarias.

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador no hubiera hecho caso a las amenazas de las tarifas, y éstas hubieran entrado en efecto, los inmediatamente afectados hubieran sido las empresas americanas que importan productos mexicanos.

Los segundos afectados hubieran sido los propios consumidores americanos, quienes hubieran tenido que soltar más lana para comprar aguacates, cerveza, autopartes, tequila, y otros productos mexicanos sin los cuales parece que no pueden --o quieren-- vivir.

Y si la cosa hubiera escalado y México hubiera respondido como cualquier otro país que se respete--o sea, imponiendo tarifas arancelarias a los productos americanos, o de plano negarse a comprarlos como ya lo ha hecho China--entonces la cosa se hubiera puesto más color de hormiga... para Trump.

Por supuesto, los primeros afectados en caso de que México hubiera impuesto tarifas a productos americanos hubieran sido los consumidores mexicanos.

Pero casi inmediatamente el trancazo también lo hubieran sentido los de por sí ya vapuleados granjeros americanos, que se la han pasando quejándose de las tarifas impuestas a sus productos por China por culpa de Trump, y que éste ha tratado de barrer debajo de la alfombra con subsidios.

Sí, esos "cochinos", "socialistas" e "izquierdistas" subsidios que los conservadores y Trump tanto dicen odiar por ser "dádivas" y "prebendas"...  cuando se otorgan a los pobres, claro, porque cuando les tocan a ellos no tienen empacho en recibirlos con los brazos (y bolsillos) más que abiertos.

Y estos granjeros son, casualmente, uno de los principales bloques de votantes que más acérrimamente apoyan a Donald Trump.

De hecho se puede decir que estos granjeros eligieron a Trump, pues sus votos fueron decisivos en varios estados del centro del país.

Fuera de ellos, nadie en Estados Unidos pelaba las locuras arancelarias de Trump. Hasta los propios congresistas y senadores republicanos, que lo han defendido a capa y espada en todas sus ridiculeces, se opusieron abiertamente a las tarifas contra México.

El apoyo político a Trump en este asunto era nulo.

Nada. Zilch. Zip. Zero, como dirían los americanos.

Incluso en estados súper-ultra-proTrump y procapitalistas como Texas, la oposición era hostil y abierta.

Vamos, si hasta los propios senadores republicanos texanos John Cornyn y Ted Cruz, que se la han pasado cantando loas a Trump pese a las críticas, pusieron el grito en el cielo.

Texas es el estado que más comercia con México, muy por encima incluso de California.

Y Texas también pesa políticamente. Mucho.

Texas cuenta con 38 de los 270 votos electorales que Trump necesita para reelegirse.

Las tarifas contra México hubieran mandado a la lona este apoyo en 2020.

Si el Partido Republicano pierde Texas, es más que posible que tenga que decirle "bye-bye" a  la presidencia de Estados Unidos, quizá por décadas... o incluso para siempre.

De ese tamaño es el apoyo de Texas.

Por esto es más que posible que las mentadas tarifas hubieran durado algunos días, semanas quizá, y era cuestión de tiempo para que Trump hubiera doblado sus de por sí ya minúsculas manitas y retirado las imposiciones... si es que las hubiera aplicado, claro.

Pero no. Gracias a que el gobierno de México le tendió "la mano de amistad", y se apresuró a "entablar un diálogo", le dio a Trump las suficientes municiones retóricas y una vital dosis de oxígeno a su alicaída pataleta, lo que le permitió anunciar con bombo y platillo otra "victoria" política y económica contra el eterno Judas de su campaña: los "bad hombres" de México.

Por supuesto, la mayoría de los electores americanos no le creyeron la mentada victoria, y le están tundiendo como lazo de cochino en los medios y en las redes sociales.

Excepto, claro, los seguidores más recalcitrantes de Trump, ese 40% de los electores americanos que lo seguirían ciegamente a cualquier despeñadero en un chasquido.

Porque, ante ojos de estos incondicionales, Trump se adjudicó una victoria.

Cierto, fue una victoria que nunca existió, a un problema que no había, pero que el mismo Trump se encargó de crear, y que el mismo Trump se encargó de cantar a los cuatro vientos que él "solucionó".

El que el restante 60% de los electores americanos no se traguen el cuento le vale sorbete a Trump. Con el 40% que son sus fieles le basta y sobra para ganar la reelección en 2020.

¿Quizá gracias a la ayuda recibida por México?


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