sábado, febrero 02, 2013

Reforma migratoria: los republicanos de todas formas están hundidos


DALLAS, Texas -- Pues parece ser que al final los senadores republicanos y los demócratas se pusieron de acuerdo en aprobar una reforma migratoria, que incluye la legalización de los más de 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos (la mayoría de origen mexicano y latinoamericano).

No lo hicieron por iniciativa propia, por supuesto. Fue debido a la paliza que les dieron a los republicanos en las elecciones pasadas, por culpa de su retórica extremista.

Pero es un enorme avance. Apenas hace algunas semanas, lo único que los republicanos ofrecían a los indocumentados era “auto-deportación”.

La propuesta ofrece legalización, papeles y permisos de trabajo para los inmigrantes, pero con una condición: no será residencia permanente (la famosa tarjeta verde o green card), sino un estatus legal, pero sin llegar a ser definitivo.

La green card se puede considerar como la pre-ciudadanía americana: quien tenga la residencia permanente, puede hacerse ciudadano tras cinco años y votar con pleno derecho en las elecciones, como cualquier norteamericano nativo.

Pero según la propuesta, antes de que los inmigrantes puedan solicitar la green card,  los republicanos exigirán que el gobierno “asegure la frontera” y aplique un sistema de verificación de empleos.

Esto es plan con trampa: ¿cuánto tardará el indocumentado promedio en lograr hacerse ciudadano americano, bajo este plan?

Según cálculos de algunos medios, bastante tiempo: alrededor de ¡25 años!

El presidente Barack Obama felicitó a los senadores por su iniciativa, pero les advirtió que para él lo más importante era asegurar el camino a la ciudadanía de estos indocumentados.

Los republicanos no quieren que los indocumentados se hagan ciudadanos. Y por una razón muy simple: la enorme mayoría votarían por los demócratas.

Esto lo sabe también de sobra el propio Obama, de allí su insistencia en acelerar la ciudadanización de los indocumentados.

Además, si los republicanos siguen en su tónica confrontacional (como ha ocurrido con los debates fiscales y la deuda), es más que probable que el gobierno nunca les dé gusto: no importa cuántos oficiales y vallas ponga en la frontera, los republicanos nunca aceptarán que son “suficientes”, y siempre se quejarán de que las fronteras están “abiertas”.

¿Cuándo, entonces, van a permitir los republicanos que los indocumentados se hagan ciudadanos? Muy sencillo: Nunca.

Por otro lado, el Partido Republicano está tratando de atraer el voto de los ciudadanos de origen hispano, ante las futuras elecciones.

De todas formas los republicanos están condenados por dónde lo veamos:

Si permiten la legalización, están hundidos porque los indocumentados que se hagan ciudadanos no votarán por ellos.

Y por otro lado, si los republicanos rechazan la legalización les irá mucho peor: se echarán encima a los millones de ciudadanos americanos de origen hispano que tienen una abuelita, un tío o un primo indocumentado, como les ocurrió en 2012.

La debacle electoral del 2012 apenas fue una probadita de lo que les espera a los republicanos en las elecciones congresionales de 2014 y en las presidenciales del 2016, si siguen con su tónica extremista.