miércoles, noviembre 07, 2012

Obama gana, pierden los republicanos



La reelección del presidente Barack Obama es una llamada de alerta para el Partido Republicano.

Más de 100 votos electorales de diferencia le sacó el presidente al opositor Mitt Romney, cuando todos los expertos predecían una elección muy cerrada.

Sobre todo, Obama ganó gracias al voto de grupos específicos más amplios y variados que Romney: negros, mujeres, jóvenes y sobre todo, hispanos.'

Los electores hispanos acudieron a las urnas como nunca. Se calcula que la participación de los hispanos aumentó del 9 por ciento del total de todos los electores en las pasadas elecciones, al 10 por ciento en estas.

La diferencia de votos hispanos fue abismal: Obama le sacó más de 40 puntos porcentuales de diferencia a Romnmey. Lo que se llama una paliza.

Este efecto se multiplicó al final, porque los hispanos empujaron la balanza a favor de Obama donde cuenta: en los estados "clave" o indecisos, como Florida.

¿La razón? de esta paliza Muy simple: la retórica anti-inmigrante y anti-mexicana de Romney durante las elecciones primarias.

Lo cual es irónico, pues Romney nunca fue un político extremista. Su actuar como gobernador de Massachussetts lo ubicaba como un republicano moderado, más al estilo de George Bush, Jr.

Pero Romney debió bailar el son que le tocaron en las primarias, para lograr la nominación. Y en las primarias, quienes tocaban la música fueron los extremistas del Tea Party.

Al final, Romney ganó el favor del Tea Party y por consiguiente la nominación por tener el discurso más extremista: no a la legalización, no a la Dream Act para estudiantes indocumentados, no al idioma español, sí a hacerles la vida de cuadritos a los indocumentados para que se regresen solos a sus países.

Quiso revirar el discurso a mitad del camino (ante la histeria de los Tea Party), pero ya fue demasiado tarde.

La aprobación de la orden presidencial de legalización a estudiantes indocumentados aprobada por el presidente Obama quizá fue la última estocada a las esperanzas de Romney de ganar el favor de los hispanos.

Ahora, al Partido Republicano le toca recoger los pedazos y tratar de ampliar su base popular. No pueden seguir dependiendo en los extremistas anglosajones, necesitan moderar su discurso para atraer, al menos, a los hispanos.

Ya no digamos para ganar elecciones, sino al menos, para sobrevivir como partido.