sábado, enero 28, 2012

Hollywood: ¿El megaupload original?

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

DALLAS, Texas -- Ese caso del cierre de Megaupload, el sitio de Internet acusado por los estudios de Hollywood y la industria musical de promover la piratería, me recordó una novela que leí hace algún tiempo, "Max", del escritor norteamericano Howard Fast.

La novela es un fascinante relato  de los orígenes de Hollywood, a finales del siglo 19 y principios del 20.

Megaupload era un sitio que permitía a sus usuarios intercambiar y copiar documentos, fotos, y cualquier contenido digital. Y esto incluía, música, videojuegos y películas de Hollywood.

Claro, sin pagar ni un centavo a los creadores, lo que constituye piratería.

Irónicamente, la industria cinematográfica de Hollywood, que es muy celosa de guardar sus derechos de autor y presiona para el cierre de sitios como Megaupload, fue fundada precisamente por piratas que huyeron a California para no pagar derechos de autor.

Los primeros estudios de Hollywood (que ahora son las poderosas corporaciones que refunfuñan contra la piratería) fueron fundados precisamente por fugitivos que trataban de evadir la ley.

Todo comenzó a finales del siglo 19, cuando las ciudades norteamericanas y europeas se vieron inundadas de salas de cine.

Por unos cuantos centavos, cualquiera podía ver cortos de pocos minutos. Las primeras películas mudas, en blanco y negro, se exhibían en unas casetas individuales que trabajaban como tragamonedas.

Esta industria generaba millones de dólares a su inventor, ni más ni menos que Thomas Alva Edison, inventor también del fonógrafo y de la luz eléctrica (aunque algunos afirman que se "robó" tales inventos).

Edison inventó las primeras cámaras cinematográficas. Y como creador, quería el control total de la industria fílmica.

Por eso, promovió la creación del cartel llamado Motion Picture Patents Company, que obligaba a cualquier cineasta a pagarle derechos por filmar películas. A ese cartel se unieron otros pioneros inventores del cine, como la empresa Eastman Kodak, inventora de la cinta de celuloide, donde se filmaban las películas.

Justo era, por tanto, que quienes hacían dinero exhibiendo esos primeros filmes, pagaran los derechos a sus inventores, ¿no?

Ese es precisamente el argumento actual de los estudios de Hollywood contra Megaupload.

Pero los cineastas de aquél entonces protestaron. No querían pagar derechos  Edison... pero al mismo tiempo sí querían filmar y exhibir sus películas (y al mismo tiempo, cobrar por ello).

En esos primeros años, la industria estaba casi totalmente concentrada alrededor del área de Nueva York-Nueva Jersey. Era lógico: allí es donde se ubicaban la mayoría de las salas de cine, y por tanto, era el mayor mercado.

También era el feudo de Edison. Por tanto era casi imposible librarse de su férreo control. Incluso se contaban anécdotas sobre que  Edison enviaba "matones" a golpear a quien no aceptara sus términos, y a destruir cualquier equipo fílmico que "violara" sus patentes.

Para Edison, cualquiera que no le pagara era "pirata", y debía de ser clausurado totalmente.

Obviamente, los cineastas independientes se rebelaron. Afirmaban que el control de Edison disminuía la creatividad necesaria para que la industria fílmica floreciera.

Su solución fue simple: huir.

Nueva York era el corazón del cine, cierto, pero al mismo tiempo era un sitio inhóspito para filmar películas. Por ejemplo, era muy frío en invierno, y sus nevadas podían durar días, parando totalmente las filmaciones.

La luz solar tampoco era la óptima, algo vital en aquellos tiempos en que las películas eran en blanco y negro.

Para rematar, los precios de las propiedades estaban por las nubes.

Así pues, los cineastas comenzaron a buscar un sitio "ideal" para realizar sus películas. Y lo encontraron en el sur de California.

En aquél tiempo, California era un sitio casi virgen. Los terrenos eran baratísimos. Además, su abundante sol y calor hacían el sitio ideal para filmar casi todo el año, sobre todo las taquilleras películas de vaqueros.

Pero más importante, los directores estarían muy, muy lejos de Edison y su control de derechos de autor.

Y hasta allá se fueron a dar los cineastas, con sus equipos "pirateados".

A fundar Hollywood.

Sin el control de Edison, ni la obligación de pagarle derechos, los estudios de Hollywood florecieron, crecieron y se fortalecieron, dando lugar al llamado "studio system", y por consiguiente a la Época de Oro del cine norteamericano.

Edison, en cambio, debió aceptar que su poder de control sobre el cine desaparecía. Al final su cartel Motion Picture Patents Company se extinguió, al no poder competir contra el creciente poderío de los estudios de cine.

Irónico que hoy en día, Hollywood, ahora todopoderoso, está poniendo el grito en el cielo para mantener a toda costa su  control y que les paguen "sus derechos". Como hiciera Edison en su tiempo.

E igual que antes, ahora los piratas (esta vez de Internet) están recetándole a Hollywood la misma medicina que éste le recetó en su tiempo a Edison. (www.cesarfernando.com)



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