miércoles, marzo 02, 2011

La Edad del Hielo en Texas... y mi hijo “nunca tiene frío”

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

Una de las principales batallas invernales que debo librar todas las mañanas, es con mi hijo César de 15 años.

Cuando salgo para llevarlo a la escuela, siempre es lo mismo: Aparece vestido como si fuera de “Spring Break” a la Isla del Padre.

Esto cuando la temperatura que prevalece generalmente es bajo cero.

--Tápate—, le digo.—Ponte una chamarra.

--No tengo frío--, casi siempre es la respuesta.

No importa que mi auto esté cubierto por una fina capa de hielo, o que yo esté tiritando de frío: César nunca tiene frío.

Los primeros días yo gané la batalla a base de insistirle. A regañadientes se ponía una chamarra.
Pero luego esa chamarra mágicamente desaparecía. Cuando le echaba bronca al día siguiente, me salía con que la había “olvidado” dentro de su “locker” en la escuela.

Las más de las veces César accedía a ponerse un suetercito. Pero éste era hasta más ligero que la playera rockera que traía debajo.

Mientras afuera, la segunda Edad del Hielo.

Pero ahora ya dejé de desperdiciar mis energías en discutir con mi hijo. Sobre todo cuando, al dejarlo en la escuela, veo que todos sus compañeros andan igual de “despechugados”.

O peor.

Jovencitas vestidas con blusita y pantalón vaquero. Muchachitos con playeras, y hasta en bermudas.

Todo en medio del congelante frío texano, que ha llegado hasta a 11 grados bajo cero este año.

--Es que adentro de la escuela hace calor—se justifica César, aludiendo al sistema de calefacción. –Luego tengo que andar cargando la chamarra y la puedo perder.

¿Cosas del primermundismo, quizá? Recuerdo que a su edad, en México, cuando hacía fío en mi puerto tropical, en mi salón de clase hacía tanto frío, que debía dejar de escribir porque las manos se me congelaban. Los salones estaban totalmente desprotegidos, ni aire condicionado ni mucho menos calefacción. Me la pasaba temblando en mi banco.

Y eso que yo sí iba abrigado: Dos camisas, camisetas, suéter y chamarra. Cierto, las temperaturas en mi rancho cuando mucho bajaban a 10 grados sobre cero, pero yo sí tenía un frío espantoso.

Los niños de hoy en día (al menos en Estados Unidos) parecen genéticamente programados para vivir en Siberia. No importa lo peor de las heladas, siempre saldrán destapados, o apenas con alguna sudaderita abierta (quizá para tranquilizar algo a sus padres). Y como si nada.

He visto varios artículos y reportajes en medios similares: recientemente, con las tormentas de nieve que azotaron al país como nunca antes, no faltaron los muchachitos que salían hasta en sandalias a la escuela.

Cuando el reportero les preguntaba por qué, la respuesta era la misma de César: "No tengo frío".

Seguro que el motivo de todo esto es la moda. No es "cool" vestirse para el "cold". Quizá aquellos que andan cubiertos como rusos son vistos como ñoños. Pero aún así, con todo, el cuerpo no sabe de modas, y debe tener frío, ¿o no?

Parece que no.

Yo no sé si tendrán que ver los montones de calorías que estos chicos consumen diariamente. Quizá estén acumulando una capa extra de grasa bajo la piel que los inmuniza contra los embates gélidos. Yo confieso que no comía muchas ha hamburguesas cuando era niño, sólo en ocasiones especiales. Tal vez eso me faltó.

He dejado de librar las batallas con César por las chamarras. Es caso perdido.

El problema es cuando me llegue con un resfriado. Entonces yo voy a tener que sufrir las consecuencias de llevarlo a un médico, y pagar por la consulta, las medicinas y el tratamiento.

Ah, pero eso sí: él "nunca tiene frío”. (www.cesarfernando.com)

5 comentarios:

  1. Anónimo7:22 p.m.

    Pero qué grande está Cesar!! Me pareciera que fue hasta hace poco cuando leía en otros posts, y todavía era un niño!
    En cuanto a lo de no tener frío, la verdad es que en esta ocación el tema me da mucha gracia!=) a mi me da la impresión de que el porqué de ese "esquivar" el frío en los jóvenes adolescentes, es más bien por un tema de imagen. Lo digo por experiencia, porque en mi país así sucede. Los abrigos no dejan mostrar nada, ni una buena remera o playera, ni si has trabajado en el gimnacio últimamente; especialmente en las chicas! el frío es algo así como un anti-imagen!
    Un gusto leerlo, como siempre..

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  2. Cesar escribe usted magnificamente,me quede impresionada!
    Soy española y la verdad creo que(hasta ahora) solo he estado siguiendo blogs españoles y nunca me había fijado lo talentosos que podían ser tambíen nuestros amigos de latinoamerica.
    Tropezar con su blog me ha echo darme cuenta de lo que hasta ahora me perdia.Gracias!

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  3. Gracias por los comentarios y sobre todo gracias por tomarse el tiempo de leerme.

    Por cierto, curiosamente después de México, el país desde donde más gente lee este blog es precisamente España, aún por encima de Estados Unidos, según las estadísticas de hits que llevo.

    Saludos

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  4. Sobre la edad de César, es verdad... cuando comencé a mencionarlo en mis artículos, era un niño de apenas cuatro años. Cómo pasa el tiempo.

    Me acabo de acordar que el blog lleva desde el 2004, ya casi siete años.

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  5. Es curioso todo lo que platica en este post Señor Zapata. Fíjese que cuando tenia la edad de su hijo (en México hace como 13 años) mi mamí no me hacia ponerme una bufanda por nada, NADA del mundo. Los años han pasado y ahora soy yo mismo el que busca y atesoro las bufandas que hace tanto tiempo atrás mi madre me hizo para cuidarme del frió. En aquel tiempo no me las ponía por la misma razón que su hijo ahora no se pone una chamarra NO ERA NADA COOL.

    La verdad es que ahora hay veces que NO siento frió –pero mejor me pongo aunque sea un suéter. La vida enseña a uno que sus viejos (mi mamá en este caso) no le dicen a uno las cosas en balde. Ya vendrá el tiempo en que su hijo se acuerde de tanto recordatorio y piense: “cuanta razón tenia papá”

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