jueves, marzo 24, 2011

La felicidad ya tiene precio en Estados Unidos: 75 mil dólares

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

No hemos logrado aún descifrar el secreto de la felicidad. Pero parece que al menos en Estados Unidos ya lograron encontrarle el precio: 75 mil dólares al año.

Según un estudio realizado por la empresa de encuestas Gallup entre 2008 y 2009, para los norteamericanos el salario perfecto para conseguir la felicidad es el mencionado: 75 mil dólares anuales.

La encuesta fue realizada entre 450 mil personas, según el diario Wall Street Journal.

El estudio midió el nivel de satisfacción o felicidad entre los encuestados, y descubrió que el nivel de felicidad está entre quienes ganan ese salario.

Lo curioso es que la felicidad parece que topa en ese salario. De acuerdo con la encuesta, los que ganaron más de 75 mil al año no demostraron ser significativamente más felices. La línea de felicidad va aumentando entre más se acerca uno a la cifra mágica de 75 mil dólares, pero después de ahí, la línea queda plana.

¿De dónde sale todo esto? Según la revista Time, psicólogos creen que la gente que gana menos de 75 mil dólares al año no es necesariamente más miserable, pero sí sufre más para pagar sus cuentas y salir adelante, lo que les causa estrés.

Con 75 mil al parecer, se pagan bien las deudas y se vive sin tanto estrés.

¿Y los millonarios? ¿No son felices?

Primero, habría que saber cómo definir un millonario. Según otro estudio de la empresa inversionista Fidelity, citada por la agencia Bloomberg, el tener un millón de dólares en el banco no siempre significa que uno se cree rico.

¿Cuánto se necesita para considerarse rico? Simplemente implica agregar dos ceros a la cifra mágica de 75 mil dólares: 7.5 millones.

Según la encuesta de Fidelity, las personas con millones en el banco se consideran ricas hasta que logran amasar la cifra 7.5 millones de dólares.

Curioso. ¿Porqué precisamente 7 millones y medio? ¿Porqué siempre sale el 75, casi como número cabalístico?

¿Porqué los encuestados no mencionaron 7 millones cerrados, u 8 millones? ¿Tiene qué ver en algo esos 500 mil dólares extras?

Por lo pronto, ya lo sabe usted. Si quiere ser feliz en Estados Unidos, necesita ganar 75 mil dólares al año. Ni un dólar más ni un dólar menos.

Y claro, si quiere venir a triunfar en este país, ya sabe cuál es la cifra mágica: 7.5 millones. (www.cesarfernando.com)

miércoles, marzo 02, 2011

La Edad del Hielo en Texas... y mi hijo “nunca tiene frío”

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

Una de las principales batallas invernales que debo librar todas las mañanas, es con mi hijo César de 15 años.

Cuando salgo para llevarlo a la escuela, siempre es lo mismo: Aparece vestido como si fuera de “Spring Break” a la Isla del Padre.

Esto cuando la temperatura que prevalece generalmente es bajo cero.

--Tápate—, le digo.—Ponte una chamarra.

--No tengo frío--, casi siempre es la respuesta.

No importa que mi auto esté cubierto por una fina capa de hielo, o que yo esté tiritando de frío: César nunca tiene frío.

Los primeros días yo gané la batalla a base de insistirle. A regañadientes se ponía una chamarra.
Pero luego esa chamarra mágicamente desaparecía. Cuando le echaba bronca al día siguiente, me salía con que la había “olvidado” dentro de su “locker” en la escuela.

Las más de las veces César accedía a ponerse un suetercito. Pero éste era hasta más ligero que la playera rockera que traía debajo.

Mientras afuera, la segunda Edad del Hielo.

Pero ahora ya dejé de desperdiciar mis energías en discutir con mi hijo. Sobre todo cuando, al dejarlo en la escuela, veo que todos sus compañeros andan igual de “despechugados”.

O peor.

Jovencitas vestidas con blusita y pantalón vaquero. Muchachitos con playeras, y hasta en bermudas.

Todo en medio del congelante frío texano, que ha llegado hasta a 11 grados bajo cero este año.

--Es que adentro de la escuela hace calor—se justifica César, aludiendo al sistema de calefacción. –Luego tengo que andar cargando la chamarra y la puedo perder.

¿Cosas del primermundismo, quizá? Recuerdo que a su edad, en México, cuando hacía fío en mi puerto tropical, en mi salón de clase hacía tanto frío, que debía dejar de escribir porque las manos se me congelaban. Los salones estaban totalmente desprotegidos, ni aire condicionado ni mucho menos calefacción. Me la pasaba temblando en mi banco.

Y eso que yo sí iba abrigado: Dos camisas, camisetas, suéter y chamarra. Cierto, las temperaturas en mi rancho cuando mucho bajaban a 10 grados sobre cero, pero yo sí tenía un frío espantoso.

Los niños de hoy en día (al menos en Estados Unidos) parecen genéticamente programados para vivir en Siberia. No importa lo peor de las heladas, siempre saldrán destapados, o apenas con alguna sudaderita abierta (quizá para tranquilizar algo a sus padres). Y como si nada.

He visto varios artículos y reportajes en medios similares: recientemente, con las tormentas de nieve que azotaron al país como nunca antes, no faltaron los muchachitos que salían hasta en sandalias a la escuela.

Cuando el reportero les preguntaba por qué, la respuesta era la misma de César: "No tengo frío".

Seguro que el motivo de todo esto es la moda. No es "cool" vestirse para el "cold". Quizá aquellos que andan cubiertos como rusos son vistos como ñoños. Pero aún así, con todo, el cuerpo no sabe de modas, y debe tener frío, ¿o no?

Parece que no.

Yo no sé si tendrán que ver los montones de calorías que estos chicos consumen diariamente. Quizá estén acumulando una capa extra de grasa bajo la piel que los inmuniza contra los embates gélidos. Yo confieso que no comía muchas ha hamburguesas cuando era niño, sólo en ocasiones especiales. Tal vez eso me faltó.

He dejado de librar las batallas con César por las chamarras. Es caso perdido.

El problema es cuando me llegue con un resfriado. Entonces yo voy a tener que sufrir las consecuencias de llevarlo a un médico, y pagar por la consulta, las medicinas y el tratamiento.

Ah, pero eso sí: él "nunca tiene frío”. (www.cesarfernando.com)