lunes, mayo 03, 2010

¡Viva la ley anti-inmigrante de Arizona!

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

DALLAS, Texas.- ¿Qué pienso yo sobre la ley aprobada por el Congreso de Arizona, la famosa ley "anti-inmigrante", como la llaman algunos?

Pues, me alegro.

Sinceramente, me da gusto que los republicanos de Arizona hayan aprobado esta ley, y todo el escándalo que ha generado.

Y espero que otros estados sigan el ejemplo. Necesitamos más leyes como éstas en Estados Unidos.

Pero espérese, antes de que me ataque, déjeme explicarme:

La ley SB 1070 da poderes legales extras a oficiales de policía municipales, para cuestionar y pedir documentos a cualquier persona que "sospechen" sea inmigrante indocumentado. Así sin más, como cualquier agente federal de Inmigración.

En Arizona, eso significa por supuesto, detener a gente que parezca mexicana o latinoamericana: Morenitos, con acento hispano y que se apelliden Pérez, Hernández o González (o Zapata).

No importa que éstos sean ciudadanos o residentes legales. Todos parejo.

Y claro, el que no traiga sus "papeles", va a dar a la cárcel seguro. Y de allí a una celda del Servicio de Inmigración. O si no, hasta a México sin escalas. Hasta que compruebe su "legalidad".

Yo pienso que no hay nada nuevo en esto. Siempre lo han hecho, con o sin ley. Hasta el gobierno de México lo hace todos los días (vaya, si "La Migra" mexicana hasta ha deportado a Centroamérica a ciudadanos mexicanos).

Pero, repito, me alegro de la SB 1070 por varias razones.

Primero, porque con esto, Arizona está dando un jalón de orejas al gobierno federal del presidente Barack Obama, quien se había "olvidado" del problema de la inmigración indocumentada, aún cuando prometió hacer "algo" en sus primeros cien días de gobierno.

Ya va para medio año, y nada. Los más de 20 millones de indocumentados siguen esperando alguna legalización.

Así pudiera haber pasado otro año y medio, o más, si no fuera porque los republicanos de Arizona le sacudieron el avispero.

Ahora, por fin, Obama ya se "acordó" del problema. Ya era tiempo.

Segundo, porque los republicanos también están dando un jalón de orejas a... nosotros. Los propios hispanos. Sobre todo los inmigrantes legales de Arizona, que tienen papeles, y hasta ciudadanía.

Porque, ¿cómo es posible que los hispanos de Arizona no hayan salido a votar en contra de esa ley, si tanto les enoja?

Desafortunadamente, aunque Arizona tiene una de las poblaciones hispanas más grandes del país, pocos están registrados para votar.

Y aparte, de ésos que están registrados a votar, sólo una ínfima parte de verdad acude a las urnas durante las elecciones.

¿Porqué se quejan entonces?

Según la cadena radial National Public Radio (NPR), de los casi 1.8 millones de hispanos que viven en Arizona, apenas 673 mil son elegibles para votar (o sea, que son ciudadanos mayores de edad, no que estén registrados, ni que de verdad voten).

El corresponsal de NPR, Ted Robbins, dijo que los electores hispanos de Arizona suman alrededor del 17 por ciento del total de su población, una mínima cantidad.

De éstos, por supuesto, no todos votan igual. No son un bloque unido, como los electores negros, por ejemplo.

Peor aún: los electores registrados hispanos tienen a votar del 10 al 15 por ciento por debajo de la población general, según NPR.

El problema es que esta historia se repite no sólo en Arizona, sino en todos los estados con fuerte población hispana, desde California hasta Texas. No sería raro que California también aprobara una ley similar (o peor).

Cierto, muchos hispanos que quieren votar no pueden, por no ser ciudadanos, o no tener documentos. Pero aún éstos tienen culpa, indirectamente.

Los inmigrantes indocumentados también tienen un poder, aunque no lo vean: sus números.

En Estados Unidos, el poder político se basa en número de congresistas en el gobierno federal. Entre más congresistas tenga un estado, o un distrito, más peso político tendrá en el gobierno federal (y más presupuesto para sus zonas).

Este número de congresistas no es fijo, cambia de acuerdo con la población. Si una ciudad, distrito o estado aumenta su población, se le otorgan más congresistas y aumenta su presupuesto federal. Si pierde población, pierde congresistas (o escaños), y por lo tanto, pierde poder político y dinero federal.

La población se suma en números totales, incluyendo ciudadanos, residentes legales y hasta indocumentados. Entre más gente viva en un distrito, más congresistas tendrá, no importa si todos los habitantes son blancos, negros, o azules, ciudadanos o indocumentados.

¿Cómo se determina el número de congresistas? Simple: por el Censo. Cada 10 años Estados Unidos cuenta a todos sus habitantes, enviando por correo un formulario muy simple de diez preguntas, a cada domicilio. La gente debía llenar ese formulario y devolverlo por correo (sin pagar estampillas) antes del 1 de mayo.

Este año se realizó el Censo 2010. Y las formas estaban impresas en seis idiomas, incluyendo español.

El formulario sólo pide nombres, edades, origen, y dirección de todos los habitantes de cada casa. Nada de documentos o visas.

¿Y qué pasó? Pues que mucha gente no devolvió los formularios.

Y, adivine cuáles fueron los estados donde más gente se quedó sin ser contada: Nueva York, California, Texas, Florida... y Arizona.

Funcionarios del Censo temen que fueron los inmigrantes hispanos precisamente los que no devolvieron los formularios, por temor, desinformación o simple desidia.

Y eso que nos han estado bombardeando con comerciales tranquilizadores por prensa, radio y TV: "El Censo no es inmigración", decían. "Nadie tendrá acceso a esa información, ni siquiera el presidente de Estados Unidos", "El Servicio de Inmigración nada tiene qué ver con el Censo", etcétera (a un costo de millones de dólares en publicidad).

Esta situación es terrible para esos estados, porque están en riesgo de perder escaños en el Congreso, y dinero, a pesar de que algunos de éstos como Texas, han aumentado mucho en población.

¿Qué ocurre cuando una población numerosa como los hispanos de Estados Unidos, se vuelven apáticos y poco participativos? Pues que una minoría extremista toma el control de las leyes. Como está ocurriendo ahora.

Podrá usted decir lo que quiera de los extremistas de ultraderecha en Estados Unidos. Pero, hay que reconocerles que son muy activos políticamente. Participan, votan, actúan.

Así, la famosa ley SB 1070 ha servido para sacar los trapitos al sol no sólo de los políticos republicanos, sino de los propios electores hispanos.

En ese sentido, me alegro. Ya era hora de que despertaran. Lástima que se necesitó algo como la SB 1070 para hacerlo.

Lo he dicho antes y lo repito: En este país, las marchas, protestas y boicots se ven muy bien en la tele, pero sólo sirven para aumentar la audiencia (y los ingresos) de cadenas como CNN, Univisión y Fox. No cambian las leyes.

Claro, las amenazas de boicot económico espantarán a los políticos. La gobernadora de Arizona ya está rogando porque no se haga el boicot. Pero aquí, los perjudicados serán las empresas de Arizona y sus empleados, muchos de ellos hispanos, por cierto.

Dudo mucho que la SB 1070 prospere. Pero, espero que despierte políticamente a muchos hispanos, les obligue a hacerse ciudadanos (los que califiquen), se registren para votar, y de verdad acudan a las urnas en las próximas elecciones.

No hace falta gritar que somos "mayoría", lo que hace falta es comprobarlo.

No en las calles, con una bandera en la mano, sino en las urnas, con una boleta electoral.

Si esto se logra, entonces que viva la ley anti-inmigrante de Arizona.

Necesitamos más leyes como ésta en todo Estados Unidos. (www.cesarfernando.com)

5 comentarios:

  1. "No hace falta gritar que somos "mayoría", lo que hace falta es comprobarlo."

    Frase destacable por sintetizar en gran parte el espíritu de su publicación. Gran post, un abrazo!

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  2. Gracias de nuevo por tus comentarios.

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  3. Anónimo7:43 p.m.

    yo estoy de acuerdo con esta ley y aunque soy latina creo que deberian los que estan aqui pagar el precio por su estadia nos quitan nuestros trabajos y lo hacen mas baratos asiendo asi imposible que la persona con papeles legales pueda trabajar y ellos por miseria de dinero se venden,dañan el mercado y lo mas importante sacan dinero de aqui,estan desangrando el pais,en suspaises edifican casas y ponen negocios a sus familiares y aqui nos quitan la tranquilidad de poder trabajar con un salario bien pagado,por culpa de ellos somos mal pagados---

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  4. Anónimo7:53 p.m.

    ESTOY DE ACUERDO CON LA LEY ANTI INMIGRANTE POR QUE LOS CIUDADANOS DE ESTE PAIS NECESITAN VIVIR Y TRABAJAR EN SU PAIS CON COMODOS SALARIOS.
    YO ERA INMIGRANTE Y AHORA SOY CIUDADANA AMERICANA ME COSTO MUCHO SACRIFICIO Y DINERO PERO VALIO LA PENA,AMO ESTE PAIS Y OPINO QUE LOS QUE QUIERAN QUEDARSE AQUI ESTA BIEN LO HAGAN PERO CON PAPELES LEGALES...MUCHOS SON LOS QUE NO TRABAJAN TIENEN 4 O 6 HIJOS PIDEN AL GOBIERNO AYUDA PARA ELLOS Y VIVEN DE ESO,SE APROVECHAN DE LOS BENEFICIOS QUE EL GOBIERNO LE DA A SUS CHIQUILLOS Y VAN Y SE BEBEN EL DINERO QUE USA LES DA O VENDEN LAS ESTAMPILLAS DE COMIDA PARA COSTEARSE SUS VICIOS,NO ESTUDIAN NO SE PREPARAN Y NISIQUIERA HABLAR INGLES QUIEREN EN UN PAIS QUE NO ES DE ELLOS,ESTO DEMIGRA MAS Y MAS EL PAIS Y POR ESO ES RECORTADO LOS BENEFICIOS A LOS NORTEAMERICANOS PARA AYUDAR AQUELLOS QUE PREFIEREN TENER HIJOS QUE IR A TRABAJAR.
    A LA VERDAD ¡¡¡ QUE VIVA LA REFORMA ANTI INMIGRATORIA¡¡¡

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  5. supongo que los latinos provenientes de méxico no estamos acostumbrados a organizarnos para defendernos. 7 décadas de un gobierno opresivo que dejaba poca movilidad exceptuando los sitemas corporativos no son una buena escuela.

    Y leyendo los dos ultimos comentarios me doy cuenta que será muy difícil mantener un frente unido.

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