martes, abril 13, 2010

El "Downtown" me decepcionó

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com


DALLAS, Texas -- Me he mudado. Digo, laboralmente.

Desde hace algunos meses, trabajo en un "downtown", o sea el centro de una ciudad grande de Estados Unidos, Dallas.

Es mi primera experiencia en la atmósfera urbana desde que llegué a Estados Unidos.

Y confieso que me decepcionó.

Desde pequeño, tenía una idea preconcebida de los "downtowns" de las ciudades norteamericanas, una imagen creada por las series policiacas de TV de los 1970's --con las que prácticamente me crié.

Esa imagen para mí era todo edificios altísimos, en calles perfectamente rectas y escuadradas. Y gente caminando a todas horas.

Bueno, la sorpresa no pudo ser mayor: Sí, hay edificios altísimos. Sí, Dallas tiene las calles rectas y escuadradas.

De hecho, si cierro los ojos y los abro de pronto, podría jurar que estoy en Chicago o en Manhattan, y en cualquier esquina va a aparecer el Gran Torino rojo de Starsky y Hutch a toda velocidad, o el teniente Theo Kojak con su impermeable, sombrero y paletita de fresa sonríendo al tener todo "under control".

Pero la decepción mayor que tuve con el "downtown" fue...¡La gente!

(O más bien, la falta de...)

¿A dónde se fueron todos?

El centro de Dallas podría pasar por Manhattan cualquier día, excepto porque está totalmente vacío.

Parece una escena salida de una película apocalíptica. Me siento como Will Smith en "Soy Leyenda" (nomás que sin el Mustang, desafortunadamente).

Claro, hay gente. Una o dos personas, de vez en cuando. Pero nunca las marejadas que esperaría de una zona metropolitana con más de 6 millones de habitantes, la cuarta más poblada de Estados Unidos después de Nueva York, Los Ángeles y Chicago.

“¡Extraño a la gente!”, me decía una compañera de trabajo, mientras veíamos la calle desde los ventanales de nuestro edificio, en el séptimo piso.

La pobre acababa de mudarse de Nueva York, porque “no aguantaba tanta gente”. Pero ahora, se sentía como si viviera en el desierto del Sahara.

Además, me sorprendió algo que nunca me imaginé: ¡Cuántos edificios abandonados hay! Edificios altos, excelentes, impactantes, imponentes… y vacíos.

Edificios que en cualquier otro país serían el orgullo y la rebatiña de altos ejecutivos, en Dallas no son más que cascajos arrumbados, acumulando vagabundos a sus puertas.

Algunos son “viejos”, para los estándares americanos. O sea, se construyeron en las décadas de 1960 y 1970. Precisamente los edificios que yo veía en la tele durante mi niñez.

Otros son edificios hermosos, estilo Art Deco de 1930’s y 1940’s. Pero igual, vacíos y clausurados, en espera quizá de la demolición.

Son muchos. Basta caminar unos pocos pasos para toparse con uno o dos edificios abandonados, en cada cuadra.

¿Porqué ocurre esto? Pues, todo es causa de enamoramiento que tienen los norteamericanos con vivir en los suburbios.

Toda la “actividad” de este país se centra en las afueras de las ciudades, en los suburbios. Allí es donde están los centro comerciales, los cines y la vida social.

De hecho, hace algunos años Dallas perdió la oportunidad de recibir la sede mundial de la empresa Boeing, precisamente porque sus ejecutivos se decepcionaron al ver el abandonado "downtown". Boeing se acabó mudando a Chicago.

Claro, existen esfuerzos en Dallas para renovar el centro de la ciudad. Algunos edificios ya han sido rescatados y convertidos en condominios habitados generalmente por gente joven y profesional.

Esta es otra cosa que me sorprendió al “mudarme” al “downtown”. Ver vagabundos y policías deambulando junto a gente joven trotando en ropa deportiva y escuchando sus iPods. O ver a madres de familia empujando carreolas con bebés junto a ejecutivos con portafolios y de traje y corbata.

“Y debías de haber visto hace años, esto estaba mucho más vacío que antes”, recordaba Allison, otra compañera de trabajo que tiene más tiempo en estas lides.

Pese a esto, el centro de la ciudad tiene su encanto. A veces vemos mimos actuando en un parquecito encajado entre rascacielos. O músicos con instrumentos exóticos (¿africanos? ¿australianos?) alegrando el ambiente.

Todos ellos mezclándose con ejecutivos apurados, y alguno que otro personaje siniestro sacado de una película de Tarantino.

Pero, pese a todo esto, yo sigo con la imagen que tenía de niño de la típica ciudad norteamericana.

Y hasta el momento, el "downtown" de Dallas me ha decepcionado... (www.cesarfernando.com)

7 comentarios:

  1. Soy tu seguidora.
    Saludos desde España.

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  2. Hola, Ivette. Muchas gracias, espero que sigamos en contacto (y que me sigas leyendo).

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  3. ¡Señor Zapata ha vuelto!

    ¿Como es que le ha ido en todo este tiempo y por que se desapareció? Ya se le extrañaba… bueno ahora que ha vuelto espero que le siga echando ganas como siempre y que todo este bien.

    Uno de sus lectores,

    Arturo Diaz Cruz

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  4. Hola Arturo. Muchas gracias por el interés de siempre. Y aquí seguimos...

    Saludos

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  5. Jose Hernandez9:31 a.m.

    Se había perdido Ud por un buen rato! Gusto verlo de vuelta! Esperamos su opinión acerca de la nueva ley "antiinmigrante" de Arizona. Felicidades por su espacio!

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  6. Hola José. Muchas gracias por estar pendiente. Sí, ya hice un comentario sobre la ley de Arizona (por cierto, "a favor" de ella, je-je. Primero lea). Saludos.

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