jueves, diciembre 31, 2009

2009: El peor año para los hispanos en EE.UU… pero también el mejor

Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com


El año 2009 se acabó. Comienza el 2010.


Para los hispanos en Estados Unidos, 2009 fue un año como ninguno.


Para mucha gente, el año que acaba fue uno de los peores, sino es que el peor.


Sufrimos la peor crisis económica de que se tenga memoria, y esto arrastró a muchos países. Millones perdieron sus empleos, sus casas y sus ahorros, y aún no ven salida.


Para los hispanos en especial fue un año durísimo, porque las industrias donde nuestra gente generalmente trabaja fueron las más golpeadas por la recesión: construcción, servicios, agricultura…


Además, la crisis trajo otros efectos inesperados: el racismo parece que está tomando un segundo aire en Estados Unidos, no sólo contra los negros (a pesar, o quizá gracias a la elección de Barack Obama), sino también contra los hispanos.


Porque, en tiempos de crisis, cuando el trabajo escasea, los norteamericanos desempleados tienden a buscar chivos expiatorios. Y éstos siempre acaban siendo los inmigrantes.


Ante esto, miles (¿quizá millones?) de inmigrantes no tuvieron de otra más que regresarse a sus países de origen, a comenzar de nuevo.


Las redadas migratorias aumentaron. O al menos así nos parece, porque el gobierno se empeña en negarlo.


En algunas ciudades los policías se la pasaban multando a conductores hispanos por el “crimen” de hablar en español. Y en otros lugares hasta se aprobaron leyes para negar el alquiler de apartamentos a quien se sospeche que sea inmigrante indocumentado.


La famosa legalización migratoria quedó en lo mismo: promesas. Y quizá así continúe hasta que termine Obama su segundo periodo presidencial… o para siempre.


En síntesis, quizá el peor año para los hispanos.


Pero hay que ser justos: 2009 también vio otras muchas situaciones para los hispanos que jamás habíamos vivido.


Este año el idioma español fue considerado como “saludable” en Estados Unidos por expertos y traductores. Incluso acordaron ya no hablar de un idioma español “en” Estados Unidos, sino de un idioma español “de” Estados Unidos, igual al de España, de México, de Colombia, de Argentina o Perú.


Hubo dos hispanos que surcaron el espacio como plenos astronautas de la NASA, y uno de ellos, José Hernández (hijo de agricultores inmigrantes), hasta “twitteó” en español desde la estación espacial internacional.


En 2009 por primera vez en la historia de este país, una hispana, la jueza de origen puertorriqueño Sonia Sotomayor, fue nombrada a la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos.


La cultura y la comida hispana están cada vez más arraigadas entre los norteamericanos, que ya las sienten como “propias” de Estados Unidos.


Vaya, hasta el más americano de los cantantes “country”, el famosísimo George Strait, se atrevió a hacer un “crossover” en su último disco, y cantó el legendario tema “El Rey” de José Alfredo Jiménez… en español.


Lo dicho: 2009 fue el peor año para los hispanos. Pero también el mejor en muchos aspectos.

Esperemos que el 2010 (con el censo poblacional que verá un aumento del número y peso de los hispanos) pinte mucho, mucho mejor no sólo para nuestra gente, sino para todos.


Feliz Año Nuevo.

domingo, diciembre 13, 2009

Cuidado: Todo lo que haga en EE.UU. podrá ser usado en su contra

DESDE LAS ENTRÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com

El agente de Inmigración en la frontera frunció el ceño mientras observaba su computadora.

Había recibido un pasaporte de un ciudadano mexicano que intentaba cruzar. “Escaneó” el documento para comprobar su identidad.

—Usted no puede pasar—sentenció contundente.

—¿Porqué?—preguntó alarmado el turista.

—Usted trabajó en Estados Unidos—dijo el agente, señalando la máquina—: usted trabajó, rentó un departamento, compró un auto, sacó licencia de manejo… No, le vamos a quitar la visa.

Así, de un teclazo, la vida le cambió al pobre hombre, quien hasta entonces había cruzado la frontera sin problemas.

¿Cómo supieron los agente de “La Migra” toda esa información, que está desperdigada entre varias oficinas de gobierno, municipales, estatales y federales? Pues porque toda la información ya está computarizada y en una base de datos a la que tienen acceso varias agencias de seguridad en Estados Unidos. Incluído el Servicio de Inmigración, por supuesto.

¿Cómo se llegó a esto? Suena a magia. Suena a un truco sacado de la manga de un día para otro. Pero lo cierto es que los norteamericanos han estado trabajando en recopilar esa información desde hace mucho tiempo. Desde antes de que siquiera existieran computadoras.

En Estados Unidos, todo queda por escrito. Y todo se archiva, hasta las cartas y los papelitos escritos a mano. Por eso, aún existen diarios personales y libretitas escritas por habitantes de las trece colonias originales, que universidades y estudiosos del pasado atesoran.

Cuando llegaron las computadoras, se comenzó la dura y pesada tarea de comenzar a transcribir todos esos documentos en bases de datos. Al principio, en microfilms, luego en cintas magnéticas de computadora, que se guardaban en carretes del tamaño de ruedas de bicicleta.

Todo lo que son “récords públicos” se encuentra disponible, desde contratos, hasta fallos de cortes judiciales, historiales penales de personas particulares y mucha otra información.

Esos datos se han ido re-escribiendo constantemente, en cuanto surge un nuevo sistema de almacenamiento de datos: pasaron de los microfilms y las cintas magnéticas, a los CD’s, DVD’s y al internet.

Hoy en día, muchos de esos archivos están al alcance de cualquier persona con una computadora conectada al internet. Y aumentando.

“The Paper Trail”, le llaman en inglés: “El Rastro de Papel”. Porque todas las transacciones, compras, ventas, créditos, salarios, viajes, entradas y salidas de las personas quedan registradas en alguna computadora. Y a casi todas tiene acceso el gobierno tarde o temprano, para bien o para mal.

(Lo peor es que según los expertos, cualquier documento digital es virtualmente indestructible y eterno: No importa que usted lo borre o destruya el disco original. Si ese archivo pasó por el internet, pudo haber sido copiado en multitud de servidores en el camino.)

Muchos usuarios de internet ven este acceso a información como algo común y corriente, sobre todo los jóvenes que nacieron cuando las computadoras ya existían en casa. Pero yo no dejo de sorprenderme, porque es una tarea titánica.

Y me parece aún más titánica si la comparamos con las “costumbres” que aújn siguen los gobiernos de países latinoamericanos, como según me contó una vez un ex fiscal mexicano años atrás.

--Los archivos legales eran un desastre,--me decía. --Cuando yo recibí la oficina, me horroricé al ver que todos los expedientes estaban amontonados en un cuartito, sin orden. A nadie les importaba.

Incluso el cuarto se inundó y la mayoría de los archivos estaban empapados y enmohecidos desde hacía tiempo.

Por supuesto, si esto se venía arrastrando desde hacía décadas, ¿qué podía hacer él, como fiscal recién llegado? Nada.

--Cuando recibía nuevos expedientes para ‘archivar’, ¿qué podía hacer yo?”, comentaba. –Simplemente los seguíamos amontonando en el mismo bulto…

Eso nunca ocurriría en el súper eficiente (y súper controlador) Estados Unidos.

El resultado es una mejor eficiencia, claro. Pero para algunos, es una amenaza, un “Big Brother” en potencia, que todo lo controla, todo lo sabe y todo lo ve.

“Es por su propia seguridad”, nos aclara el gobierno, y nos recuerda lo que pasó en el 11 de septiembre de 2001, precisamente por tener un sistema de vigilancia descuidado.

De todas formas, el gobierno de Estados Unidos cada vez está controlando más y más lo que hacemos usted y yo, bueno y malo. Hasta el más mínimo detalle, acción u olvido deja un registro, que podría regresar dentro de algunos años como búmeran para golpearnos. (www.cesarfernando.com)