lunes, septiembre 07, 2009

El Estados Unidos "profundo y exótico"

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

DALLAS, Texas.- Luego de tres años, volví a hacer mi “road trip” o viaje por carretera por el Estados Unidos “profundo”: Me mudé desde Florida hasta Texas, lo que implicó conducir por Alabama, Mississippi y Louisiana.

Mi carrito de cuatro puertas y cuatro cilindros iba al tope, con mil y un cachivaches, después de haber regalado y tirado otros mil y un triques.

Pero a pesar del tonelaje que tuve que maniobrar, lo más interesante del viajecito fue la experiencia de surcar por las entrañas más curiosas de este país.

A los norteamericanos les encanta resaltar las virtudes exóticas del extranjero. Cuando un héroe de una película hollywoodense debe viajar, siempre lo ve con la óptica del “civilizado occidental”. No importa a dónde vaya: a Sudamérica, África, Europa o Asia, el “héroe” siempre se topará a su llegada con algún festival exótico, algún carnaval en la calle, donde alegres “nativos” bailarán estorbándole la huída al personaje principal (si se puede, disfrazados de la manera más estrafalaria posible, mejor).

El mensaje es claro: estas exoticidades no pasan en Estados Unidos. En Estados Unidos “somos normalitos”. Somos “civilizados”. Esas costumbres autóctonas sólo se dan “afuera”, allá en el territorio de la National Geographic, piensan los norteamericanos. Por lo menos, los norteamericanos que filman esas películas.

Pero, oh, ironía. Esos mismos norteamericanos no se dan cuenta que en su propio país encuentran no una, sino montones de exoticidades, como para llenar fascículos completos de National Geographic.

Uno no tiene más que voltear a ver a la carretera.

Apenas había yo conducido unas cuantas horas por Florida, cuando me encontré en plena autopista 75, a las afueras de Tampa, una banderota ondeando. Gigantesca.

Lo curioso es que no era una bandera de Estados Unidos, sino... ¡confederada!

Sí, esa bandera roja, cruzada con estrellas, que simboliza la secesión de los estados esclavistas del sur, que detonó la Guerra Civil en el siglo XIX.

La bandera confederada es extremadamente controvertida en Estados Unidos. En muchos estados, aún es considerada como una vergüenza, o incluso como un insulto.

Pero en Florida (que fue uno de los estados sureños) es un símbolo de orgullo para algunos grupos.

Y al instalar una bandera confederada gigante, allí en una de las autopistas más transitadas, se convierte en una declaración política abierta y desafiante.

Pero eso no fue todo, sino apenas el principio. A lo largo de la autopista me topé con otras curiosidades.

Por ejemplo, cerca de Tallahassee, la capital de Florida, noté varios letreros con el mismo estilo: Blancos, con una bandera dibujada (esta sí, la "Old Glory" norteamericana), y una frase "patriótica", por ejemplo: “America: Love it, or Leave it” ("América: Ámala o Déjala").

Léase: "Si no te gusta mi país, regrésate por donde viniste".

Luego, seguía otro letrero con el mismo estilo: "Guns, God and Guts Made America Great" ("Armas, Dios y Agallas Hicieron Grande a América"). Y así...

Claro, los letreros y sus mensajes políticos están protegidos por la garantía constitucional de libertad de expresión. Pero la orientación política de estos letreros dice mucho de las zonas donde están instalados.

Otro detalle que noté --y que quizá se me había pasado en el primer viaje-- fue la enorme cantidad de policías que patrullaban las carreteras. Los famsoos "troopers" están en todos los estados, y no pierden tiempo en detener a quien consideren que viola las leyes de tráfico.

Yo nunca he sido muy afecto a pisar el acelerador, y pienso que si una infracción ayuda a evitar un accidente fatal, bienvenido. Pero al ver tantas patrullas blancas y negras, amenazantes y serias, con oficiales de anteojos oscuros, armados y con sombreros vaqueros, me hizo entender los temores que muchos norteamericanos tienen de vivir en un estado policiaco.

Por lo menos, vi 20 patrullas en el trayecto de casi 1,300 millas.

Curiosamente la cantidad de oficiales disminuyó casi a cero al entrar a Texas. Irónico, considerando la famita de intolerantes y retrógrados que tienen los "Texas Troopers".

Mucha gente me pregunta cómo puedo vivir en una ciudad tan conservadora y religiosa como Dallas. Piensan que en Dallas hay un cowboy pistolero en cada esquina. O si no, un predicador extremista.

Pero no hay tal. Dallas, como cualquier otra ciudad grande, tiene de todo: Fanáticos religiosos conviven (muy a su pesar) con travestis gays ateos; antiinmigrantes de ultraderecha hacen protestas y manifestaciones frente a protestas y manifestaciones de organizaciones inmigrantes mexicanas; los republicanos tienen mucho peso, pero también los demócratas. Y así.

No, para sentir el Estados Unidos "profundo" uno no tiene más que subirse a su auto y conducir por algunas cuantas millas por cualquier autopista.

Y simplemente abrir bien los ojos. Eso basta y sobra para entrar a un país totalmente diferente y extranjero. Estereotipado y exótico.

Como les gusta a los cineastas de Hollywood. (www.cesarfernando.com)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario