viernes, agosto 14, 2009

Qué vergüenza de triunfo...

Confieso que no soy muy seguidor de deportes, ni muy conocedor.

¿Creo que el futbol se juega con un balón? Redondo, parece...

A veces, si estoy con familia o amigos, la tele está encendida (y no tengo nada mejor qué hacer), me siento a ver algún partido mundialista.

Por supuesto, siempre me alegro de los triunfos de los deportistas mexicanos.

Pero esta vez no me alegré del triunfo de la selección mexicana frente a Estados Unidos. (Por cierto, por un raquítico 2-1, que debió haber sido 10-0, si tomamos en cuenta que jugaron de locales).

No me avergonzó el juego o el resultado en sí, sino las celebraciones.

¿Qué, no podemos celebrar un poco más civilizadamente? ¿Tenemos que estar borrachos?

¿Abuchear himnos extranjeros, y apedrear hoteles sirve de algo? (Fuera de darles la razón a los que insisten en que en México la gente aún hace sacrificios humanos y comen niños.)

Qué vergüenza.

Sí, ya sé, ya sé: "Pobrecito pueblo, tú no entiendes a 'nuestra gente', tanto que han sufrido desde hace siglos, necesitan una distracción, es una pequeña venganza ante tanto abuso imperialista..." Y etcétera, etcétera, etcétera.

Aunque por un lado sí me alegro de que el festejo haya sido por un triunfo.

Porque no me quiero imaginar qué hubiera pasado si Estados Unidos hubiera ganado.

Seguro esos "mexicanos puros" hubieran incendiado el estadio y sacrificado a los jugadores (de ambos bandos), para demostrar al mundo su "patriotismo".

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