jueves, agosto 20, 2009

Los modernos juglares de la publicidad

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Primero comenzaron los preparadores de impuestos

Contrataron a jovencitas estudiantes o recién graduadas, y las vistieron de manera graciosa. Les dieron un cartel con el nombre de sus oficinas, y las dejaron frente a la calle, bailando y moviendo el cartel, bajo el sol floridiano.

“Nos trae muchos clientes,” dijo una de las gerentes.

Claro, era temporada de impuestos.

Luego, llegaron las pizzerías. Papa Jonh’s y Caesar’s Pizzas tienen sendos “anunciantes”, promocionando pizzas a 5 dólares en cada acera. Uno de ellos hasta va disfrazado de rebanada de pizza.

Y así continuaron: Los lavaderos de autos, las tiendas de ropa, los bancos...

“Para mí, esto es más efectivo que comprar un comercial,” me comentaba un gerente de un restaurancito. “Y más barato”.

El salario es mínimo, por 4 horas rotativas. El calor, insoportable. La paciencia debe ser de monje, para aguantar las rechiflas e insultos de uno que otro “idiota”, como me platicó una jovencita de 20 años, disfrazada de Estatua de la Libertad en marzo.

Pese a todos los avances de la tecnología, de la publicidad, y de las opciones que existen en medios (prensa, radio, televisión, cine, revistas, internet, twitters y sabe más qué), parece que la tendencia de los negocios locales es más tradicionalista. Promoción personalizada.

Están volviendo a los tradicionales juglares medievales, pues.

El último miembro del club es un restaurante mexicano que se acaba de abrir por mi barrio.
Languideciendo ante la recesión, el dueño mandó a imprimir un cartel, y le pagó a un muchacho para que se parara en la esquina, promocionando el negocio.

¿El truco? El muchachito es gringo: rubio de ojos azules. Y además del cartel con el nombre del restaurante, lleva puesto un enorme sombrero mexicano tricolor, a la Speedy González.

Y ahí está el chico: Alegre de tener empleo y de promocionar con saludos y brincos a su patrón.

El muchachito tiene una enorme ventaja por sobre sus competidores: el sombrerote lo protege del tirano sol tropical. Quizá por eso sonríe más... (www.cesarfernando.com)

2 comentarios:

  1. Anónimo1:32 p.m.

    De hecho ese tipo de publicidad se ha convertido en todo un concepto y se llama Below the line.

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  2. lo bueno del sombrero meicano es que para eso se creó, para proteger a los campesinos del sol.

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