lunes, junio 01, 2009

Los traumas que usted ni se imagina al emigrar a Estados Unidos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- La gente que emigramos por vez primera a Estados Unidos, lo hacemos sin tener una idea clara sobre qué esperar al llegar,

Bueno, más bien sí tenemos una idea clara, pero las más de las veces no se acerca siquiera a la realidad.

Por principio, sabemos que venimos a trabajar, quizá más duro que en nuestros países. Ah, y claro, a ganar en dólares, ¿no es lo que uno busca?

Porque sabemos que "de este lado", sí se reconoce el esfuerzo y la dedicación. Y el que trabaja duro, no sólo termina con la espalda partida, sino con la espalda partida y rico.

O al menos esa es la idea que tenemos.

Y es verdad. Pero no es toda la historia.

Si realmente usted quiere saber qué le espera como inmigrante en Estados Unidos ("mojado" o "seco") tendrá que pensar en vivir experiencias que seguramente ahora ni se imagina.

Por principio, algo que todos los inmigrantes vivimos al llegar aquí es a ser... mudos. Y sordos.

Bueno, no precisamente sordomudos "reales". Pero casi.

O sea, al llegar aquí, uno debe comenzar a acostumbrarse a no entender nada de lo que le dicen los gringos. Que, a fin de cuentas, es casi casi como ser sordomudos.

No importa que usted haya "estudiado" inglés toda su vida, y se sienta perfectamente pertrechado: "Estudiar" no siempre es lo mismo que "aprender".

Y espere estar allí, con la mirada en blanco mientras alguien lo ametralla con montones de frases que suenan a checoslovaco... aunque en teoría es el familiar "inglés" que siempre hemos escuchado en las películas de Hollywood.

¿Porqué diablos los gringos no hablan en la vida real como en las películas? ¿Porqué no hablan con el acento clarito y limpio de la Miss del Colegio Inglés?, se preguntará usted frustrado una y otra vez.

Por supuesto, esto no va a ser siempre. Si usted se esfuerza y le echa ganas, después de algunos años va a duplicar su entendimiento del inglés.

(O sea, de entender nada, comenzará a entender la mitad de lo que le digan. Lo cual va a ser el doble de avance.)

Otra novedad que puede esperar: No va a saber manejar. Va a ser como cuando comenzó a aprender de nuevo, sobre todo si tiene que pasar el famoso examen de manejo.

Claro, usted sabe que maneja, pero cuando le ponen tantas reglas, tantos policías escondidos tras los árboles, tantas cámaras en los semáforos, y tantos radares detectores de correlones, entonces uno como que se engarrota... y se le olvida lo cafre que era en su país de origen.

Tampoco va a saber realizar una de las tareas más simples, como es ordenar en un restaurante, algo que seguramente tenía totalmente dominado en su país de origen.

Y de nuevo: Aunque haya "aprendido" inglés, dudo que en la Academia del Colegio Inglés le enseñen que los huevos revueltos se piden "scrambled", o que los volteados se llaman "over easy".

Y va a ver estrellas cuando la mesera le pregunte, toda sonrisas, si quiere un "side". Cuando le logre entender, le va a disparar otra pregunta: Qué tipo de "side", "mashed potatoes", "colesaw", "corn", o "spinach".

Y cuando por fin usted logre descifrar lo que le preguntó, y consiga murmurar la respuesta, prepárese porque después le va a preguntar cómo quiere su pan: "toast", "french", "simple", or "medium".

Cuando ya esté usted en el suelo, totalmente noqueado y maldiciendo a la Miss del Colegio Inglés, la chica seguirá con su libretita tan campante, preguntándole ahora si quiere su pan "wheat", "whole", "rye", o "mixed".

Para rematar, si está usted en un restaurante de comida rápida, espere que le den el tiro de gracia: "For here, or to go?"

Y si cree que estas escenas son traumáticas, espere a que tenga que responder o hacer una llamada por teléfono. El trauma le durará años. Y quizá nunca se recupere.

Otro trauma: Cuando tenga que ir a una oficina de gobierno o a un banco, y explicar (o entender) algo. Sobre todo si intenta descifrar el acento del empleado de origen hindú, por el altavoz del autobanco.

Y si piensa que va a batallar por entender a los americanos, espere a ver la cara que le van a poner cuando sean ellos los que traten de entenderle a usted. Algunos lo van a ver como retardado mental.

Por mucho que le duela esa situación, será comprensible. Usted es extranjero en tierra ajena, adaptándose a una cultura y una lengua extraña.

Por eso, la frustración será mucho peor cuando tenga un jefe que lo trata con la punta del pie... siendo "paisano".

Sobre todo cuando se dé cuenta de que usted, con dos doctorados y tres maestrías, tiene que recibir órdenes de un jefe no ha terminado ni la primaria.

Se va a tener que olvidar de las reuniones familiares o "salir con los cuates" cada fin de semana, porque llegará muerto del trabajo a comer, descansar... y a salir corriendo de nuevo a la otra chamba.

Eso, si bien le va, porque tendrá trabajo. Si le va mal, ni a eso llegará.

Es cierto lo que dicen: A todo se acostumbra uno menos a no comer. El problema es el proceso intermedio entre el shock y el acostumbrarse. Y a veces tardamos años para aceptarlo.

Pero no me crea a mí. Sólo le estoy diciendo una parte de las sorpresitas que este país le tiene guardadas a los inmigrantes.

El resto ni usted ni yo nos las imaginamos. Y generalmente ésas son las sorpresitas más traumáticas. (www.cesarfernando.com)

1 comentario:

  1. Solo sabia sobre el telefono :S.

    En una ocasión un hombre que regresaba de eeuu me comentó que era falso que allá ganaran más que trabajando aquí. Lo que pasa es que al estar allá se ponian a trabajar como nunca en sus vidas para ahorrar y poder presumir al regresar a méxico.

    ResponderEliminar