domingo, junio 21, 2009

Los "Hombres Locos" de Estados Unidos

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com


FORT MYERS, Florida -- Confieso que, en cuestión de series de TV, me quedé en tiempos de Starsky y Hutch y Columbo.

Por eso, un día decidí "ponerme al día" sobre lo último que se ha hecho en la televisión de Estados Unidos.

Y como me duele el codo para rentar o comprar DVD's, aproveché que en el cable estaban dando (¡y gratis!) los episodios de la primera temporada de una de las series más aclamadas y famosas de los últimos años, Mad Men.

La serie, del canal AMC, me encantó. Y cómo no, si es una telenovela.

(Por cierto, si usted se pregunta cuál es el secreto de las grandes obras de la literatura y del cine, es simplemente eso: Todas son telenovelas. Nomás que no lo dicen. Comenzando con Los Miserables de Víctor Hugo, y pasando con Lo que el viento se llevó, todas podrían haber sido obras de Corín Tellado si hubieran sido escritas actualmente. Si actualizamos los protagonistas, y las fechas, el resultado es un "culebrón" de esos de Televisa que no aguantamos en horario estelar.)

Mad Men se traduce más o menos como "Hombres Locos" u "Hombres Desquiciados", pero no tiene nada qué ver con eso. Así se autonombraban los ejecutivos de las agencias de publicidad con sede en la Avenida Madison de Nueva York... Madison Avenue Men, o Mad Men.

La serie está ambientada precisamente en una agencia de publicidad neoyorquina de principios de la década de 1960. Y trata de las tragedias, intrigas y conflictos de sus personajes.

El decorado, la ambientación, el guión y las actuaciones lo envuelven a uno. Con razón han acaparado premios Emmy.

Pero lo que me fascina (y creo que es buena causa del éxito de la serie) es su crítica despiadada a la cultura norteamericana de aquella época. Es una crítica indirecta y fina, muy inteligente.

El mayor mérito de los escritores, directores y actores es, creo yo, que no están inventando el hilo negro: Simplemente recrean la manera de pensar, opinar y actuar de la gente “normal”, de un americano típico de hace 50 años. Y allí radica la fuerza de Mad Men.

Lo que hoy en día nos choca y nos causa un infarto (literalmente) era visto entonces como algo normal y hasta “cool” en aquella época. Y no fue hace mucho: Bastantes de nosotros ya estábamos vivos en aquellos años.

Así, el espectador se mete en un mundo totalmente ajeno al actual, que bien pudiera ser otro planeta. Un Estados Unidos donde todo mundo fuma como locomotora hasta en los hospitales, donde todo mundo toma alcohol a todas horas como si fuera agua Evian... y como si nada.

Vemos escenas de hombres, mujeres, parejas elegantes y educadas... que fuman y beben hasta en el baño. Hasta las mujeres protagonizan las escenas más espantosas, fumando y bebiendo como cosacos aún enfrente de sus hijos (envenenándolos con humo de segunda mano durante el desayuno). Incluso vemos escenas de mujeres embarazadas "echándose un pitillo" y empinando el codo con las amigas.

Vaya, hasta a los niños pequeños les permiten jugar con bolsas de plástico... ¡poniéndoselas en la cabeza!

Y no son familias de la peor calaña, al contrario: Todos son gente "bien", "gente nice", que se preocupan por su familia, por sus hijos, por ellas mismas.

¿Cómo reaccionar en un mundo donde hasta el médico realiza exámenes físicos a sus pacientes fumando como tahúr?

Pero las escenas más irónicas son cuando escuchamos a los personajes hablar: Hacen comentarios racistas, clasistas y sexistas, como si fuera lo más natural del mundo, abiertamente, sin tapujos, en plena calle, en las oficinas, en los restaurantes. Se burlan y desprecian a negros, judíos, asiáticos, hispanos.

Los ejecutivos de la agencia de publicidad no tienen ningún empacho en tratar a las secretarias a nalgadas y pellizcos, y manosearlas o violarlas en las oficinas.

¿Demandas por acoso sexual? ¿Qué es eso?

Pero fuera del valor de entretenimiento y estético de Mad Men, me hizo pensar algo más profundo...Porque es, ni más ni menos, que una bofetada a los extremistas políticos de ambos lados, de derecha e izquierda.

Ese Estados Unidos --sexista, clasista, racista, donde los hombres se morían a los 60 años de un infarto o de cáncer sin saber porqué, y donde las mujeres eran sometidas como un objeto--, es el país que tanto añoran los ultraderechistas que recuerdan con nostalgia su niñez y juventud.

Ese Estados Unidos es el que los extremistas del Partido Republicano, los Minutemen, los Lou Dobbs, los Sean Hannity, los Pat Buchanan y los Tom Tancredo añoran como "los buenos tiempos idos", y tratan de volver a ellos.

Un país donde a las mujeres les pedían que usaran "faldas arriba de la rodilla" para "agasajar la mirada" de sus compañeros de trabajo varones. Y la que no cumplía era enviada "a la congeladora".

Un país donde los ejecutivos se enojan con dueñas de tiendas de departamentos, furiosos porque "no iban a permitir que una mujer les hable así".

Un país donde los que dominaban todo eran hombres anglosajones y protestantes, y donde los inmigrantes eran ciudadanos de quinta clase.

Un país donde nadie sabía o creía que el cigarrillo causara cáncer, ni que beber siete vasos de whisky diarios causara cirrosis hepática a la larga, y donde hacer ejercicio, beber agua y comer sano era visto como cosas de "afeminados".

Un país donde los mismos homosexuales tenían que aparentar ser mujeriegos, por temor a que sus preferencias sexuales les costaran el trabajo.

Pero al mismo tiempo, Mad Men también da una lección a los extremistas de ultraizquierda, que acusan al Estados Unidos de hoy en día de todos los males habidos y por haber... sobre todo de ser racistas, clasistas y sexistas.

Mad Men nos demuestra que, a pesar de sus defectos, Estados Unidos sí ha avanzado, aunque sea un poco, en ser una sociedad más justa y equilibrada. Por lo menos un poco más que en 1960.

Hoy en día, esas actitudes típicas de Mad Men, que en aquél entonces era vistas como “normales” y hasta “graciosas”, causarían demandas multimillonarias, quiebras, escarnio público y hasta cárcel a los responsables.

Intente discriminar o llamar "negrito", "nenorra" o "marica" a compañeros de trabajo en Estados Unidos y verá como le cae encima demandas por discriminación u hostigamiento... eso si antes no lo corren de la chamba.

Por supuesto, hay mucha gente que aún lo hace hoy en día, pero me gusta pensar que son minoría, remanentes mal digeridos, que no entienden que ya hubo una lucha por los derechos civiles. Cada vez que leemos una historia de algún personaje sacado de Mad Men, casi siempre la noticia se complementa con demandas públicas, destituciones y hasta juicios.

En cambio, esas actitudes de Mad Men, que en Estados Unidos eran "normales" hace 50 años, aún siguen vigentes, vivitas y coleando en muchos países latinoamericanos. Y como si nada.

Estados Unidos siempre ha sido un país con enormes defectos. Y siempre lo seguirá siendo. Pero al menos, creo que el mayor mérito de su sociedad es que ha logrado darse cuenta de que esos defectos existen, y que hay gente (a la que al principio siempre tachan de locos) que se encarga de hacer algo para erradicarlos, aunque les tome años hacer la diferencia.

No importa. Basta ver un capítulo de una serie de TV para notar esa enorme diferencia.

Aunque, sinceramente, yo me sigo quedando con Starsky y Hutch...(www.cesarfernando.com)

1 comentario:

  1. ¿así eran realmente los estados unidos en los 50's y 60's? Recuerdo series de los 60s como el túnel del tiempo o tierra de gigantes con igual autocomplacencia con el "modo de vida americano"

    ¿por qué esa mania de denigrar a los paises latinoamericanos ?

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