martes, mayo 12, 2009

¿A dónde se fueron los verdaderos "amigos" de México?

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Confieso que durante mi (rebelde) juventud, tuve ideas bolivarianas, aún antes de que Hugo Chávez se las apropiara.

Soñaba un día en un futuro (ojalá no muy lejano) en el que América Latina estuviera unida en una confederación. O que se convirtiera en un país lo suficientemente grande para hacer contrapeso a Estados Unidos y la Unión Soviética.

No, Europa no "sonaba" por aquellos años. China menos. Estamos hablando de 1984-1985.

En mis ansias panamericanas, hasta un escudo y una bandera inventé: La cabeza de un pegaso blanco de frente, con las alas extendidas hacia arriba en semicírculo, sobre un fondo azul cielo.

(Viéndolo en retrospectiva, sospecho que mis ansias eran más artísticas que políticas, pero en fin.)

La lógica detrás de mi idea panamericanista era avasalladora: A nosotros, latinoamericanos, nos unen más cosas que las que nos separan. Con sólo el idioma, la religión y costumbres similares, ya podemos hablar si no de un país, sí de una nación perfectamente bien definida.

Aún hoy en día subconscientemente los latinoamericanos pensamos igual. ¿No consideramos a cualquier latinoamericano "nuestra gente"? ¿No decimos "nuestros países" para referirnos a cualquier estado al sur del río Bravo?

Por eso, a mis tiernos 16 años, yo estaba más que seguro que un día Latam (como había nombrado a mi confederación futura, siguiendo la moda de George Orwell) iba a ser una realidad, y entonces sí, ¡agárrense gringos y rusos!

Pero, ¡oh decepción!, pasaron los años y no hubo tal. Claro, en cuanta reunión "panamericana" se juntaban los presidentes para la foto y comer de gorra, siempre se hablaba, se comentaba, se discutía la posibilidad de una unión... Y quedaba en nada.

Cuál no fue mi sorpresa en 1990 cuando el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari rescató la idea de un bloque internacional... ¡pero con los gringos!

Fue el mentado TLC, o NAFTA.

Al principio confieso que la idea me pareció horrenda. No, no podía ser, me decía. ¿Qué diablos tenemos los mexicanos en común con los gringos, como para unirnos? Salinas está mal. La unión debe ser con Brasilia, Santiago y Bogotá, no con Los Ángeles, Dallas y Chicago.

Después, ya acostumbrado a la idea me di cuenta que la intención del TLC no era cultural ni política, sino económica. Lo comprendí, pero aún así, no lo aprobé.

"Los mexicanos nunca vamos a ser tan unidos con los gringos como con 'nuestros hermanos', 'nuestra gente', 'nuestro países' latinoamericanos", me insistía.

Avanzamos el cassette unos años. Más reuniones de presidentes latinoamericanos vinieron y se fueron. Más fotos. Más promesas de unión latinoamericana.

¿Y qué pasó? Hoy en día, con el escándalo de la influenza porcina, de pronto casi todos los países latinoamericanos (¡"Nuestra Gente", "Nuestros Países", por Dios!) ven a los mexicanos como apestados.

Argentina, Uruguay, Perú, y hasta Cuba ahora rechazan recibir aviones mexicanos, por temor al "contagio". Tampoco se permite la salida de vuelos a México desde esos países.

Bueno, claro que comprendo la alarma. Cualquier gripe es peligrosa, sobre todo en países pobres, como "los nuestros". Una sola muerte es trágica. Y la prensa alarmista tampoco ayuda mucho que digamos.

Pero, ¿porqué sólo tomar medidas contra México? ¿Porqué sólo prohibir aviones mexicanos? La gripe también pegó en Estados Unidos, y no veo que ninguno de esos gobiernos "hermanos" haya prohibido aviones gringos.

(Aclaro: Yo no critico a los pueblos ni a la gente de "nuestros países", sino a sus gobiernos. A la "nuestra gente" sigo teniéndole igual aprecio y respeto, o quizá más, tras haber convivido con tantos latinoamericanos en Estados Unidos.)

Supongo que, así como no se prohíben vuelos de American Airlines ni Continental, los vuelos diarios siguen saliendo como si nada desde Buenos Aires, Montevideo y Lima rumbo a Miami, Los Angeles y Nueva York, haya o no influenza en Estados Unidos.

¿No tendrán miedo los uruguayos, argentinos y peruanos en contagiarse? ¿O son más fuertes las ganas de escaparse de "shopping" a Miami Beach que el temor de agarrar la gripe del cochino?

Claro, claro, dirán que "es que en Estados Unidos no muere tanta gente como en México". Quizá tengan razón.

El problema es que si un gringo llega infectado a un aeropuerto de Uruguay de Perú, no lo van a atender la súper avanzada ciencia médica norteamericana, sino... la ciencia médica uruguaya y peruana. (Que tendrá todos mis merecidos respetos, pero hay que aceptar que con todos sus adelantos, no es la ciencia médica gringa, con lo que el argumento queda invalidado.)

Vaya, hasta jugadores brasileños se han negado a jugar futbol en México por temor al contagio.

Cierto, China y otros países también han cerrado las puertas a vuelos mexicanos, y a los ciudadanos mexicanos los tratan como a leprosos. Pero de esos países se puede esperar todo, porque de ellos nunca esperamos nada.

Y a todo esto, ¿qué reacción tuvio Estados Unidos, quizá el principal y primer país afectado en caso de cualquier gripe o epidemia que ocurra en México?

Nada. Los gringos no cerraron la entrada ni salida a vuelos mexicanos. Al menos todavía.

Su gobierno no nos mete a los mexicanos en camiones rumbo a hospitales, ni nos trata con pincitas. Yo he ido por todos lados diciendo que soy mexicano, y los gringos no me sacan la vuelta, al contrario: Me saludan de mano, me preguntan cómo están las cosas en México, y hasta me platican los grandes recuerdos que tienen de sus pasadas visitas a mi país y cómo ansian volver pronto.

Tras todos estos años viviendo en Estados Unidos, poco a poco me he ido dando cuenta que quizás Carlos Salinas de Gortari (pese a todos sus defectos) tenía algo de razón: son cada vez más las cosas que unen a los mexicanos con los norteamericanos, además de una enorme frontera. Muchas más cosas que eran en 1985.

Estados Unidos y México comparten una historia, costumbres y ahora hasta idiomas y raza y muchas otras coincidencias, y las seguirán compartiendo en el futuro, para bien o para mal. Y esto lo entendió el presidente Obama.

Desafortunada o afortunadamente, es verdad que cada vez los gringos se parecen cada vez más a los mexicanos, que los otros latinoamericanos. Y esto a pesar de los que se oponen a ello, a ambos lados de la frontera.

Bien dicen que a los verdaderos amigos se les conoce en la cárcel y en la enfermedad. (www.cesarfernando)

2 comentarios:

  1. una cosa son los mexicanos que ya viven allá y los que ingresaron recientemente desde méxico. Es posible que i hayan incrementado las medidas de seguridad, pero comparado con lasmedidas que ya estan puestas, quizá ni se notó.

    por cierto ¿ a quién se le ocurrió nombrar a esa gripe como la influenza mexicana? eso nos hizo mucho daño.

    En internet se decia que en los programas de noticia en eeuu se decia que la gente se moria en las calles por la influenza. ¿es eso cierto?

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  2. tambien hay que recordar que fox alienó a méxico de casi toda latinoamérica. a calderón le costó trabajo recoponer las relaciones diplomáticas. pero el esfuerzo valió la pena, como se vió en la primera cumbre del celac. Este organismo, ademas de ser paralelo a OEA, servirá para contrarrestar la influencia de estados unidos en la región y para resolver problema regionales de narcotrafico, inmigración, crecimiento económico y demas.

    No creo que a méxico le convenga estar confederado con estados unidos. Eso solo crearia una bipolaridad entre el norte y el sur del continente con una amenaza perpetua de guerra. Además que de golpe y porrazo méxico deberia pagar más de 250 mil millones de dólares de deuda externa, en caso de una unión económica. y eeuu nunca renunciaria a su poder militar, sobre todo en los mares, y por tanto "insistiria" en mantener a canadá y méxico en el papel de protectorados militares.

    Creo a méxico le convendria más servir como puente entre el norte y el sur del continente. Una zona de amortiguamiento y diplomacia que medie entre los intereses de uno y otro. Además, por su posición geográfica, diplomatica y comercial, méxico puede convertise en uno de lo ees principales del comercio mundial, al ser puerta de entrada al norte (estados unidos y canadá) y al sur (sudamerica y centroamerica.

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