miércoles, mayo 06, 2009

¡Achuuuuu! Esa cochina influenza...

FORT MYERS, Florida-- Supongo que es obligado hablar del tema de moda, la cochina influenza...

Cuando pegó (la noticia, no la epidemia), me encontraba alegremente de viaje desde Florida a Texas, de vacaciones.

Al llegar a Dallas, vi las noticias y me alarmé. No podía esto pasar en mi México.

Pero pasó.

"Bueno", pensé, "al menos estamos aca seguros en Estados Unidos".

Luego, ¡sopas!, un boletín informativo urgente: "El primer caso de influenza (o "flu", como dicen los americanos y no pocos paisanos) se detectó en Estados Unidos.

"Bueno”, volví a pensar. “Estados Unidos es muy grande. No creo que haya sido en una ciudad mayor, quizá sea en un pueblecito aislado, con poca gente donde el virus no pueda multiplicarse”.

Luego, ¡sopas! otro boletín informativo urgente: El infectado estaba en Los Ángeles.

“Bueno”, de nuevo volví a pensar, “Los Ángeles está muy lejos. Aquí en Texas estamos seguros”.

Luego, ¡pácatelas!, otro boletín informativo de súper urgencia: La persona infectada, que vive en Los Ángeles, había visitado Texas.

“Bueno”, seguí de pensativo yo, “pero Texas es muy grande. Es casi ‘como otro país’, ¿no dice así su lema? Aquí en Dallas estamos seguros”.

Luego, ¡sopas! otro boletín informativo (éste sí, de ultra-extrema-urgencia): El infectado, que estaba en Los Ángeles, pero que había visitado Texas, había contraído el virus en.... Dallas.

“Bueno”, me dije de nuevo, insistente yo, “pero yo estoy de vacaciones, no tengo que salir a ningún lado, ni recibir a nadie. Total, me aguanto encerrado una semana, y me regreso como rayo a Fort Myers, Florida, donde estaré seguro de las gripes porcinas de México, de Los Ángeles y de Dallas.

Luego, OTRO boletín informativo. Esto no era superrecontraextraurgente, pero para mí sí que lo fue: Se había detectado la cochina flu en... Fort Myers, Florida.

“Bueno”, me dije al fin, ya sin saber qué más decirme, “creo que ahora sí ya va siendo hora de que me preocupe...”

Tanto en Dallas como en Fort Myers se cerraron escuelas, se cancelaron clases, hubo psicosis y empleados fueron despachados raudos a desinfectar hasta los clips de los salones escolares.

Pasé por un McDonald’s y vi gente haciendo cola hasta rodear el edificio. No, no buscaban comprar “cajitas felices”, sino vacunitas felices contra la cochina flu.

Los periódicos y estaciones locales de TV no paraban de publicar “secciones especiales” tituladas algo así como “¿Está usted seguro del flu?”, lo cual, creo, enfermaban más que el virus.

La flu no es ningún juego de niños. Pero tampoco es nada del otro mundo. Según el Centro de Control de Enfermedades, cada año hay 36 mil muertes relacionadas a la influenza, nomás en Estados Unidos, muchos más que los muertos de las Torres Gemelas.

Y yo no veo “Boletines Especiales” cada año con esos números.

Tampoco me han discriminado por ser mexicano, ni mirado feo, ni me han negado la mano, o metido en cuarentena a la fuerza durante mi viaje a Texas. Si los gringos quisieran poner en cuarentena a todos los mexicanos de Texas y Florida, se quedarían sin medio estado.

Con su permiso:

¡Achuuuuuu!

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