miércoles, abril 15, 2009

Mucho nopal en la frente... pero habla inglés

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida-- Estaba yo el otro día en la fila de un Taco Bell, esperando comprar una orden de Chicken Quesadillas (sí, "mea culpa"), cuando vi a la muchacha que atendía la caja.

Era bajita, morenita, de rasgos indudablemente indígenas. Del tipo que en México llamamos despectivamente "Marías".

Tendría unos 20-25 años, y era una inmigrante, sin duda. No era nacida en Estados Unidos. No me pregunten cómo lo sé, pero uno agarra una especie de sexto sentido estando en este país por varios años. Se nota la diferencia entre la gente nacida aquí y los inmigrantes.

Y aún con sexto sentido y todo, uno se puede equivocar.

Por eso dudé un momento. ¿Cómo la iba a pedir la orden a esta muchacha? ¿En inglés o en español? Aunque parezca una estupidez, a veces hay que tener cuidado porque hay gente que se ofende si uno los considera incapaces de hablar inglés.

Escuché que la mujer delante de mí en la fila le hablaba en inglés. Pos claro, era una norteamericana, ¿en qué idioma le iba a hablar? ¿Ruso?

La muchacha le sonreía y le respondía sin titubear. Segura. En un inglés con acento, pero rápido y seguro.

Cuando sus compañeros de trabajo (norteamericanos) se le acercaron a la joven a preguntarle algo, ella asintió, y les respondió como si nada. En inglés con acento, pero en inglés.

Al llegar a pedir mi orden, me preguntó muy correcta qué deseaba. Yo (faltaba más) muy correcto le hice la orden... en inglés.

(Claro, con un terrible acento, como siempre ha sido mi inglés, masticado.)

La muchacha no dijo nada. Me agradeció amablemente y me cobró.

La anécdota me hizo recordar episodios de viajeros y turistas mexicanos que viajan a Estados Unidos, y se indigan cuando ven un "paisano" hablando en inglés.

Sobre todo, si el paisano es de esos a los que "se les nota el nopal en la frente".

A muchos mexicanos "blanquitos" les ofende que haya "Marías" que hablen inglés (y español y a veces hasta un dialecto indígena), mientras ellos a duras penas hablen español.

Y de inmediato, les salen los ataques: "Pero mira nomás, si acaba de bajar del cerro y mucho inglés... malinchista... vendepatrias... gringo nalgasprietas... ése en México sería mi chalán... ésa en México sería mi famulla...", etcétera, etcétera, etcétera.

Bueno, confieso que al principio a mí también me causaba un shock ver estas escenas (sobre todo cuando se topa uno con algunos de esos inmigrantes que de verdad quieren olvidarse de dónde vinieron, y desprecian su cultura y a sus compatriotas), pero me acostumbré.

Esta joven ni presumía ni despreciaba. Simplemente usaba el idioma como herramienta para salir adelante. Y por eso la aplaudo.

Estoy seguro de que su historia ha sido como muchas otras historias similares que he conocido en Estados Unidos, de inmigrantes que llegan totalmente desvalidos, sin estudios, ni siquiera con la capacidad de comunicarse... y se superaron, a topes y empujones. Primero que nada, aprendiendo inglés.

Cierto, quizá porque no les quedó de otra. O era nadar o ahogarse. Pero lo hicieron.

Esa joven trabaja hoy en Taco Bell (gran cosa, dirán muchos). Pero tiene una enorme ventaja que le va a abrir muchas otras puertas: habla OTRO idioma, además del suyo. Se puede comunicar en dos idiomas, si no es que en más, como he visto muchos guatemaltecos que hablan maya, español e inglés en Florida.

Ser bilingüe (o trilingüe) es algo muy valorado a nivel mundial, y de lo cual ni siquiera los propios norteamericanos pueden presumir.

Y también es algo que desafortunadamente, muchos de nosotros aún no queremos entender, y en cambio preferimos burlarnos de los logros de esas personas. (www.cesarfernando.com)

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