miércoles, marzo 11, 2009

Hazte a un lado, Spanglish, que aquí viene el Ingleñol

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

Si alguno de nosotros, inmigrantes en Estados Unidos, de pronto nos pega en gana fastidiar a nuestros compatriotas latinoamericanos al sur del río Bravo, no hay mejor forma de hacerlo que hablándoles en Spanglish.

Es como si les pusieran un cohete en los pies. El spanglish es uno de los temas que más urticaria causa entre los hispanoparlantes.

Es normal. Una de las cosas que más orgullo nos da es nuestro idioma (junto con nuestra comida, nuestra bandera y nuestro equipo de futbol). Por eso, no es raro que el Spanglish sea considerado como un "hijo bastardo", nacido de la fusión entre el español y (¡horror de horrores!) el inglés.

Los hispanos podemos aceptar la existencia de otros "bastardos" idiomáticos, como el franceñol, el portuñol y hasta el chiñol. Son simples "curiosidades", decimos.

Ah, pero el Spanglish es otra cosa. Más que un bastardo, es un mutante, un frankenstein, un gólem, un monstruo deforme, un aborto que no debería existir... todo en uno solo.

Bueno, pero lo novedoso ahora es que el "mutante bastardo" ya no está solo, sino que tiene ... ¡un hermano!

Porque si entendemos que el Spanglish es el caló originado entre los inmigrantes latinos en Estados Unidos, al mezclarse con el inglés, ¿entonces qué es lo que están comenzando a hablar cada vez más los inmigrantes norteamericanos que ya se mudan en masa al sur de la frontera? (Legal e ilegalmente).

No es una versión del español mezclada con el inglés, sino al revés: Una versión del inglés mezclada con el español.

Uno no necesita ni siquiera conocer "gringos" en México. Con sólo entrar a los montones de sitios de internet que estas comunidades han creado, se da uno cuenta de que "algo" está pasando idiomáticamente entre esos inmigrantes.

No es raro leer escritos de Norteamericanos-Mexicanos que comentan cosas como esta: "Our amigos will go mañana to the pueblo, to a fiesta at la casita of la señora who lives by the camión station, near el lago".

Suena a Spanglish... pero no lo es, no precisamente. Quiero decir, que los inmigrantes hispanos no mezclarían exactamente esas palabras, sino que lo harían al revés: Dirían "Póri" (party) en lugar de "fiesta".

En cambio, los Gringos-Mexicanos salpican su inglés con palabras que ya adoptaron como propias en su diario conversar, como la casa, la familia, pueblo, burro, mañana, cocina, señora, amigos, y hasta escriben México (así, con acento).

Yo sé que esta situación va a causar más de un infarto, tanto al sur como al norte del río Bravo.

De hecho, reconozco que a mí me molestaba el tema de la fusión de lenguas cuando recién llegué a Estados Unidos, porque los latinoamericanos tenemos el concepto de que el Spanglish, como cualquier mezcla de idiomas, es sólo de gente "sin educación".

Y siempre insistía en que el idioma se mantuviera "puro".

Pero al pasar los años, me pregunté ¿qué es “pureza”? Los idiomas evolucionan. Todo el vocabulario del español, del inglés, del francés y de casi todos los idiomas, proviene de otras partes.

No hay idiomas 100% "puros". Todos son retazos cosidos con parches de todas las lenguas. El idioma español está parchando con pedazos de latín, árabe, griego, celta, íbero, francés, italiano y hasta inglés, entre muchos otros más.

Si comenzamos a quitarle al español palabras “impuras”, acabaremos quedándonos con el latín puro... pero eso ya no sería español.

Y aún si nos quedamos con el latín, habría que distinguir entre latín clásico (el de los libros y los oradores) y latín vulgar (el que hablaba la gente y del que nació el español).

Lo mismo pasaría con el inglés: Si lo vamos descascarando primero queda anglosajón, luego lengua germánica, normanda y hasta celta.

Esto no significa que no hay que tratar de hablar correctamente. Significa que el concepto de "correctamente" evoluciona con el tiempo, y las palabras que eran consideradas "incorrectas" casi siempre terminan siendo aceptadas como la norma. Los idiomas tienen que aumentar sus vocabularios conforme pasa el tiempo.

El Spanglish y el Ingleñol quizá no sean "bastardos", sino la siguiente generación de esta familia cultural, que sigue creciendo. Quizá no hacia arriba, sino hacia los lados, pero a fin de cuentas, sigue viva.

Aunque los antimexicanos (al norte de la frontera) y los antigringos (al sur) sigan refunfuñando, ambos países, México y Estados Unidos están avanzando cada vez más en un proceso de fusión cultural.

No como nunca, sino como siempre ha pasado en la historia de la humanidad, donde todos compartimos ya genes culturales con otros pueblos. Para bien o para mal. (www.cesarfernando.com)

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