sábado, enero 10, 2009

¿Usted aniquilaría a población civil árabe desarmada por salvar su vida?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Bill es un hombre calvo y alto, altísimo. Pese a sus setenta y pico de años, camina muy erguido. Y siempre lo verán con su gorra de béisbol, sudadera, jeans y tenis.

Es apasionado de la música de coros religiosos, y le encantan los aparatos electrónicos. Bill es muy amable con las visitas, poniéndolas a gusto con sus bromas.

Pero hay un tema en el que Bill no bromea, y es en las cuestiones militares.

Como oficial retirado del Ejército de Estados Unidos, Bill tiene mil anécdotas de su vida en los cuarteles y bases militares en varias partes del mundo donde ha servido a su país.

Hace algunos años, durante una visita a su casa rural del estado de Georgia, platiqué con Bill sobre el tema de moda entonces: El conflicto en el Medio Oriente, israelíes, árabes e Irak.

Tema de moda entonces, antes y, tristemente, ahora.

¿Qué pensaba él, un militar hecho y derecho, sobre las acusaciones contra los ejércitos de Estados Unidos e Israel de "uso excesivo de fuerza", y "masacres de civiles" contra la población musulmana?

Bill hizo una mueca de disgusto. Luego, suspiró.

"Imagínate la escena", comentó casi apabullado. "Un grupo de soldados norteamericanos caminan por una calle, y de pronto les sale un tipo de no sé dónde, y tira un balazo, o activa una bomba... Lo persiguen y al dar la vuelta a la esquina se encuentran en un mercado, en medio de cientos de civiles vestidos como el atacante. Todos físicamente muy parecidos".

"¿Qué esperas que haga un soldado lleno de adrenalina, asustado, constantemente temeroso por su vida, y armado?", me preguntó.

La mayoría de estos soldados no son militares profesionales, sino muchachos de veinte años, recién salidos de la "High School". Quizá jovencitos campesinos no particularmente cultos ni de mundo, que se criaron en pueblecitos perdidos, y se enlistaron porque no tenían otra salida a su pobreza.

Muchachitos que jamás han estado en una situación similar.

Asustados, constantemente estresados... Y armados hasta los dientes.

"Te das cuenta que el terrorista está entre esa multitud, escondido. No sabes si hay más allí, o si todos son terroristas que esperan que te metas entre ellos para atacarte".

Casos ha habido muchos donde militares americanos han muerto por terroristas que se hacen pasar por civiles. Algunos se acercan a bases militares pidiendo ayuda antes de activar una bomba.

¿Quién tomaría el riesgo de ser su próxima víctima?

Esta plática la recordé ayer, al ver de nueva cuenta cómo regresa a los titulares el milenario y eterno conflicto árabe-israelí con las acusaciones en ambos bandos de ataques contra la población civil con cohetes, en la Franja de Gaza en Palestina.

Cierto, es una guerra desigual, es uso excesivo de fuerza. Estoy de acuerdo.

Pero, ¿de qué lado?

No tomo partido entre ningún bando. Además, pienso que a estas alturas, ya es inútil pedir "concertación", "diálogo" y "entendimiento" en un asunto en el que ambas partes ya comprobaron que no respetan estos términos.

El ejército israelí es uno de los más poderosos del mundo.

Pero está en desventaja.

Porque se enfrenta a guerrilleros del grupo Hamas, que juraron la "aniquilación" de toda la población israelí, y que presuntamente han lanzado más de 3,000 cohetes contra la población civil israelí.

Los militares israelíes están acostumbrados al combate convencional, directo, de frente, donde los enemigos están identificados por uniformes, insignias y banderas. Allí estriba su fuerza. Y su debilidad.

Los militantes de Hamas están armados con bombas, granadas, armas automáticas y hasta cohetes. No visten uniformes. Se confunden con la población civil a propósito.

En su "debilidad" --comparada con el ejército israelí-- está precisamente su fuerza, pues pueden huír y esconderse entre la población civil árabe, intencionalmente o no.

Y es allí cuando el ejército israelí es acusado de lo mismo que Hamas: De atacar y diezmar a la población civil árabe.

Siempre es inquietante pensar qué haría yo (o usted) en caso de encontrarse en la misma situación.

Por ejemplo, que a usted lo pongan en medio de una población desconocida, rodeado de personas que se parecen todos entre ellos. En medio de ese grupo, hay un terrorista, o varios. O ninguno.

Usted debe meterse entre ellos. A fuerza.

Sólo hay dos opciones para usted: Probablemente salga vivo. O probablemente lo maten allí mismo, quizá por la espalda, quizá activando una bomba escondida.

Usted está armado. Puede usar su arma para disparar y aniquilar a todo el grupo de una vez, civiles y terroristas por igual. Sin medias tintas.

O puede detenerse y esperar a ver qué hacen. (Y quizá, regresar a su casa en una bolsa de plástico, con los pies por delante, y no volver a ver a su familia.)

Es o ellos, o usted.

¿Usted qué haría? (www.cesarfernando.com)

3 comentarios:

  1. Anónimo11:39 p.m.

    Usted dice que su amigo dice:

    "Imagínate la escena", comentó casi apabullado. "Un grupo de soldados norteamericanos caminan por una calle, y de pronto les sale un tipo de no sé dónde, y tira un balazo, o activa una bomba... Lo persiguen y al dar la vuelta a la esquina se encuentran en un mercado, en medio de cientos de civiles vestidos como el atacante. Todos físicamente muy parecidos".

    Mi respuesta sería, en primer lugar ¿Que tienen que andar haciendo esos campesinos vestidos de soldados en un pais extranjero?
    ¿Acaso le dió miedo incomodar a su amigo con una pregunta tan sencilla como esta?

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  2. La sencilla respuesta sería: "Los mandaron".

    Los mandaron allá generales que están seguros en sus cuarteles.

    Como a muchos de esos terroristas árabes los mandaron también sus dirigentes --los cuales casualmente también permanecen seguros en búnkeres o en cuevas en Afganistán.

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  3. Quizá los soldados están apuntándole a las personas equivocadas...

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