miércoles, diciembre 10, 2008

¿Quiénes saquearon la máquina expendedora? ¡Los mexicanos!

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Unos mexicanos andaban una vez de aventura por un país avanzado de Europa, según me contó un amigo.

(No, no es cuento de Pepito.)

Cuál no fue su sorpresa al ver en la calle una máquina expendedora de cigarros.

Lo más increíble para estos mexicanos aventureros: Las máquinas se abrían cuando uno les metía monedas... ¡y permitían al cliente acceso a todas las cajetillas de cigarros!

La gente de aquel país, por supuesto, civilizada y primermundista como era, solamente se atrevía a sacar una cajetilla de cigarros, y después cerraba respetuosamente la puertecilla y seguía su camino.

Para la gente de aquel país esta acción no era rara. A fin de cuentas, si uno paga por una cajetilla, una cajetilla era lo único que debería llevarse, ¿no? Es lo justo.

"Qué inocentes", pensaron quizá esos turistas, alzándose el pecho ante la oportunidad de dar una cátedra del "ingenio" mexicano (o lo que quizá ellos consideraban como tal).

Y para no quedar mal a la famita, se lanzaron a meter monedas en la máquina... pero obviamente no sacaron solo una cajetilla de cigarros sino ¡todas!

Entre risas y burlas, los "abusados" amigos se largaron al hotel, a esconder el premio de su "ingenio mexicano". Lo último que supieron es que policías los estaba buscándolos, extrañadísimos de que a alguien le interesara robarse cajetillas de cigarros.

Sí, debo estar de acuerdo que en ese sentido, los avanzados europeos sí pecaban de inocentes. De extremadamente civilizados.

Desafortunadamente, episodios como éste explican porqué en países como México (además de las consideraciones legales) es un sueño inalcanzable instalar máquinas expendedoras de cigarros o de periódicos o de cualquier cosa.

Y me refiero al tipo de máquinas que permiten al cliente abrir una puerta para sacar el producto.

Claro, hay en América Latina muchas máquinas expendedoras. Pero éstas no permiten meter mano: El producto cae por una ranura, nada más. Y generalmente la ranura es tan estrecha, que a duras penas cabe la mano del propio cliente.

Y además de todo, estas máquinas están generalmente enjauladas bajo barrotes de acero reforzado, porque no ha faltado quien se quiera robar hasta la máquina.

"Es que nuestra gente roba por culpa de la pobreza, de la necesidad", me explican algunos. "Tantos años de sufrir como víctimas de la opresión de las grandes potencias".

???

Bueno, en lo poco o mucho que he logrado viajar en mi vida, he encontrado que en países como Estados Unidos también hay gente pobre y necesitada. Gente que ha sufrido como víctimas de la opresión, y sin embargo, no se roban periódicos de las cajas expendedoras.

A lo que voy es que quizá esto sea cuestión de cultura, de civilidad.

(O de falta de, precisamente.)

Para un norteamericano promedio, muchas de las "transas" que acostumbramos nosotros los latinoamericanos son inconcebibles.

Y también los propios gringos a veces pecan de ingenuos: Una vez, un norteamericano de raza negra no se la podía creer cuando un inmigrante mexicano le contó que los indocumentados compraban documentos de identificación falsos.

"¿De verdad se puede hacer eso?", preguntaba extrañadísimo el hombre. Para él era como si le estuvieran contando un encuentro con extraterrestres.

Cosas como esta no pasan en Estados Unidos. Los norteamericanos NUNCA se atreverían a andarse robando cajetillas de cigarro o periódicos de máquinas expendedoras, por Dios, cómo crees...

(Pausa intencional para permitir que los anti-yanquis se indignen, griten y pataleen y me acusen de lamebotas de los gringos.)

¿Robarse una caja de cigarros? Por favor. Eso los cacos norteamericanos lo denominan "small potatoes" (algo así como "pecadillos").

Claro que en Estados Unidos los rateros no se roban los periódicos de las máquinas expendedoras... porque en vez de eso cargan hasta con la máquina.

En Florida y en Texas he visto casos de gente que hasta roba los cajeros automáticos de bancos.

Pero no me refiero que se roba sólo el dinero del cajero, no: Se roban el cajero COMPLETO: Usan una camioneta pick-up, con una grúa y cadenas, y arrancan el cajero hasta con pedazos de la pared.

O sea, los delincuentes norteamericanos prefieren cometer crímenes que valgan la pena, en vez de andarse robando cajetillas de cigarros o periódicos.

Hasta en el calibre de la visión delictiva hay diferencias entre el Primer y Tercer Mundo... (www.cesarfernando.com)

2 comentarios:

  1. ¡Cuantos recuerdos y sin sabores me provoco su post!

    En Japón he visto maquinas que expenden latas de refresco. Lo curioso del caso con Japón es que ellos venden por el mismo precio las latas grandes que las latas pequeñas. La lógica oriental es que si uno tiene menos sed pues agarra la lata pequeña. Cuando me explicaron que esa era su lógica de negocios cuando se trata de refresco me sentí tan mal; ya que como mexicano me vi como muerto de hambre/glotón al tomar casi automáticamente la lata grande y creerme mas listo que ellos.

    Recuerdo también que la primera vez que entre a estados unidos (allá por el 2004) me estacione en un MacDonalds justo afuera de Austin, TX. No me la creía cuando me di cuenta que las maquinas de refresco estaban afuera para el autoservicio del cliente. En aquella ocasión no fui yo el que peco de glotón, si no un amigo que venia conmigo. Recuerdo que los que nos atendieron nada más se le quedaban viendo a mi amigo después de que se tomo como 4 vasos de refresco.

    Justo ayer platicaba con una amiga con la que trabaje allá por el 2001 en el gobierno del Estado de México. Me comentaba cuanto dinero extra había sacado esta semana por unas ayudaditas especiales que se había hecho dentro de la nomina y un departamento de recaudación. Le dije que sinceramente yo ya no podría vivir en México y ver como se hacia eso todos los días con el dinero de la gente. Como es lógico mi amiga se indigno; pataleo y me acuso de “agringarme”. Chistoso como mi amiga puso a nivel de sinónimo la seudo palabra “agringarse” con “honestidad”.

    Para cerrar, ¿escribió todo esto pensando en Rod Blagojevich? El si no se preocupa por “small potatoes”; se lleva toda la canasta muy al estilo de los gobernantes mexicanos.

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  2. Eso de "agringarse" como sinónimo de honestidad me ha pasado vergonzosamente también a mí, con algunos paisanos que hasta se enorgullecen de sus transas. En todos lados se cuecen habas, cierto, y EE.UU. es quizá el país desarrollado donde más crímenes hay. Pero no he visto gringos que se sientan orgulloso de ello. Al contrario de nosotros, los mexicanos...

    Saludos y gracias por la comunicación.

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