viernes, noviembre 28, 2008

La "Obamamanía" da paso al "Obamamercantilismo"

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida-- Yo sé que este es el país del comercialismo, pero hay cada cosa que a veces me deja perplejo.

Por ejemplo, el comercialismo de la "obamamanía". O más bien, "obamamercantilismo".

Veo en comerciales de TV que venden todo tipo de artículos con la efigie o el nombre del presidente electo Barack Obama, como si se tratara de una nueva marca comercial.

(Que de hecho lo es, así manejó su campaña el propio presidente electo.)

Uno solamente debe entrar a sitios de internet de ventas como amazon.com o ebay.com para ver toda la cantidad de objetos y hasta "mementos" que se venden.

Y no se trata solamente de pósters, camisetas, calcomanías o botones de metal, como cualquiera pensaría. Para nada.

Hay de todo: Desde juguetes (o perdón, "figuras de acción") de Obama, hasta máscaras, cómics, carteles de tamaño natural y vaya usted a saber qué más.

Una empresa anuncia con fervor una "oferta única" de un platito conmemorativo de Obama (claro, "edición limitada de colección"), al módico precio de $19.95.

("Incluye un Certificado de Autenticidad. ¡Llame ya, mientras dura la oferta!" )

El triunfo de Obama es histórico, nadie quiere quitarle su mérito. Pero no deja de ser curioso pensar si esta euforia hubiera ocurrido en caso de haber ganado John McCain.

(Un pobre tipo decía que todavía estaba tratando de deshacerse de 5,000 botones de campaña que guardó de recuerdo de la última elección de George W. Bush, y nadie los quiere "ni regalados".)

La obamamanía al menos permitió a los moribundos periódicos un respirito. Por primera vez en muchos años, los medios impresos han podido vender miles de dólares en ejemplares.

El periódico donde trabajo hasta sacó una "Extra", una edición especial (claro, conmemorativa y de colección) al día siguiente de las elecciones. Y los vendió como pan caliente.

Eso, aparte de la edición real del día, donde se reportaba el triunfo de Obama. Ambos números se agotaron.

La gente se arrebataba esos periódicos en la calle. Y cuando los tenía en su poder, los trataba con pincitas: Los meten en bolsas preservadoras, libres de ácido y esperan volverse multimillonarios en el futuro cuando vendan esa edición a ávidos coleccionistas deseosos de pagar "lo que sea".

El problema es que... TODOS los periódicos hicieron lo mismo. Sacaron sus "Ediciones Conmemorativas Limitadas" (por cupuesto, "limitadas" significa que dejaron de imprimir ejemplares hasta que las rotativas se cansaron) y los clientes corrieron a comprarlas.

Hasta en internet se vendieron. Por ejemplo, en ebay.com, venden un ejemplar del USA Today sobre la victoria de Obama a ¡300 dólares!

(Eso sí, le descuentan los gastos de envío.)

Supongo que dos de cada tres habitantes de este país está convencido de que se convertirá en el próximo Bill Gates gracias al pedazo de papel impreso con la cara de Obama.

Un experto en antigüedades comentó al periódico Chicago Tribune que, con todo el dolor de su corazón, tuvo que decirle a su padre que los periódicos sobre el asesinato de John F. Kennedy que su abuelo había guardado con tanto celo durante 45 años no valían mucho más de lo que había pagado por ellos en 1963.

Pero eso no les importa a los coleccionistas. Empresas han recibido pedidos de la "obamamercadería" hasta de Francia, la India, y China.

Eso, sin contar las ventas de los libros escritos por el propio Obama, que ya son "best-sellers".

El triunfo de Obama sí es histórico.

Pero para los "emprendedores" es un gran negocio. Y también para uno que otro "vivales". (www.cesarfernando.com)

lunes, noviembre 17, 2008

"La Estrellita"

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Cuando era joven, mi mamá instaló una pequeña papelería, allá por la década de los ochentas.

"La Estrellita", se llamaba.

Había clientela. El problema es que los principales clientes éramos nosotros.

Eso sí, mi mamá impuso una regla muy clara: Si vas a llevarte aunque sea un lápiz del negocio, págalo. Y la cumplíamos religiosamente con la orden.

Bueno, yo sí, al menos. Ingenuo de mí.

Pero, ¿de dónde creen que nosotros, los hijos de la dueña, íbamos a sacar el dinero para "pagar" nuestras mercancías "adquiridas" de "La Estrellita"?

Pos de mi mamá, por supuesto. Ninguno de nosotros trabajábamos (Si descontamos, claro, el trabajo que hacíamos atendiendo la papelería, por el que mi mamá tampoco nos pagaba, por cierto).

A veces, para comprar algo, mi mamá simplemente tomaba dinero de la misma papelería. Nos lo daba... y nosotros terminábamos devolviéndolo tras llevanos cualquier cosa de los anaqueles.

Una vez, un hermano mío me hizo una pregunta: "¿Qué son las divisas?"

Yo acababa de entrar a la preparatoria y tenía mis primeras clases rudimentarias de economía, así que ya más o menos sabía algo.

El problema es que mi capacidad de elocuencia nunca fue muy potente que digamos.

Así, en medio de un remolino de terminajos incomprensibles, y viendo la cara en blanco de mi hermano, por fin y sin saber cómo, le solté casi a gritos: "Divisas es lo que necesitamos para que la papelería progrese: Que entre dinero de fuera, no que ganemos el mismo dinero que nosotros gastamos".

Muy simplista la explicación, pero en retrospectiva me doy cuenta que fue un golpe de brillantez de mi quinceañera cabecita.

Me acordé de la anécdota al ver la situación que está pasando con la industria petrolera en México, y la "reforma" que traía del chongo a legisladores (unos en favor, otros en contra).

(Por supuesto, ni "La Estrellita" es Pemex, ni los cuadernos Polito o los lápices Mirado que vendíamos en la papelería son la mezcla de crudo mexicano... Pero aunque en diferentes escalas, las bases económicas son las mismas.)

Todos los países del mundo (hasta los ultracomunistas Cuba y Corea del Norte) permiten inversiones extranjeras en la extracción de petróleo de sus subsuelos.

Todos, menos México.

Yo no tengo nada contra ninguna ideología, ni de izquierda ni de derecha. Mi filosofía es simple y mercenaria: Pruébalo, si no funciona, cámbialo. Punto.

Siempre he dicho que podemos tomar lo bueno del socialismo (que lo tiene, al menos en teoría), con lo positivo del capitalismo (que también lo tiene, igual al menos en teoría).

¿Para qué perder el tiempo recordándole al vecino los defectos de cada sistema, que todos ya conocemos?

Si Rusia metió la pata con el socialismo, bueno, fue su problema. Nosotros no somos Rusia. No significa que tengamos que cometer sus mismos errores.

Si Estados Unidos ha metido la pata con el capitalismo (como ahora, con la crisis económica causada por el "dejar hacer, dejar pasar" de la administración Bush), eso no significa que cualquier país de América Latina tenga que cometer los mismos errores. No somos Estados Unidos, ni queremos serlo.

Bueno, sí queremos serlo, pero en lo positivo, no en lo negativo. Igual, nos convendría copiar lo positivo que tenga Rusia, Cuba, Chile o Singapur.

(¿Quién quiere copiarle los barros y las espinillas a la gente guapa?)

¿Porqué no lo pensamos así? ¿O qué, es que no podemos copiar sólo lo bueno? ¿Tan poca fe tenemos en nosotros mismos?

El miedo que tienen algunos legisladores y sus partidos es a "fallar". A que la decisión termine por "hundir al país", o "vender lo nuestro", a "los buitres del dinero".

Puede ser. Puede pasar. Pero si pasa, se cambia.

Las fallas son imposibles de evitar. Más aún, son hasta necesarias, son como un termómetro que nos puede decir pa' dónde virar la nave.

Se corrigen y a otra cosa.

Pero esto se debe hacer sin dogmas, ni ideología. Hay que ser prácticos. Usar lo que nos sirva, tirar el lastre.

Hay que copiar lo bueno.

¿Estaremos faltos de originalidad si copiamos? ¿Faltos de idiosincracia propia? Quizá.

Pero, ¿quién tiene originalidad e idiosincracia propia? Todos los países y culturas son una mezcolanza de ideas, copias e influencias. Es un darwinismo histórico, una mezcla de montones de genes de todos lados, que por azar dan como resultado engendros horrendos, pero también ideas novedosas y quizá mejores que los genes originales.

En México, la papelería "La Estrellita" que es el petróleo, se está cayendo a pedazos, porque no queremos que se metan "extraños" a "quitarnos lo que con tanto trabajo nos costó". Y nos aferramos a los lápices, borradores y cuadernos.

No se nos ocurre que esos cuadernos, lápices y borradores están para venderse (¿qué caso tiene que nosotros mismos los compremos, con el mismo dinero? ).

Además, las condiciones y el precio lo imponemos nosotros. Al que no le guste, que se vaya a otra parte, a nadie se le va a obligar a comprar.

Y aún así, sobrarán compradores dispuestos a aceptar nuestras condiciones y nuestro precio...

... Claro, si es que de verdad queremos que nuestra tienda venda. (www.cesarfernando.com)

domingo, noviembre 09, 2008

Lástima que John McCain no fuera candidato presidencial latinoamericano

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Recuerdo que cuando era un adolescente aprendiz de karate, en un torneo vi como uno de mis compañeros (un niño de unos 8 años) perdió una contienda. Según, porque el árbitro le había robado puntos a favor del contrincante.

El niñito llegó llorando hasta donde estaba nuestro maestro, Masaaki Sumida, de origen japonés.

El maestro Sumida lo vio y le dijo claramente: "Usted sólo puede llorar si gana... Jamás debe llorar si pierde".

Palabras terriblemente ciertas. Me acordé de ellas, irónicamente, 20 años después, al ver los discursos tras las elecciones presidenciales de Estados Unidos, la noche del martes 4 de noviembre.

No tanto por el discurso del candidato ganador, el ahora presidente electo Barack Obama, sino por el de su adversario, el candidato republicano John McCain.

McCain obtuvo más de 57 millones de votos, contra los más de 65 millones de Obama. Eso significa que casi la mitad de Estados Unidos apoya a McCain. Un poder político enorme, aunque no hubiera resultado electo presidente.

Aún así, su discurso me dejó pasmado: Un discurso respetuoso y respetable.

"El pueblo ha hablado, y ha hablado claramente", dijo McCain ante cientos de seguidores reunidos en Phoenix, Arizona. "He tenido el honor de llamar al senador Barack Obama para felicitarlo por haber sido electo el próximo presidente del país al que ambos amamos".

Esta frase les cayó como torpedo a muchos de sus seguidores. De inmediato se escucharon expresiones de indignación, de decepción y hasta coros de "¡No, no!" entre la audiencia. McCain los calmó levantando las manos.

"El senador Obama y yo hemos discutido nuestras diferencias, y él ha prevalecido. No tengo duda de que muchas de esas diferencias aún continúan", prosiguió McCain, ante el pasmo de algunos de sus seguidores, quienes quizá esperaban un llamado a tomar las armas. O una incitación a la desobediencia civil.

Después de todo, el país estaba dividido, ¿no? 52 millones de votos es un poder enorme para un hombre.

McCain, sin embargo, no hizo caso. En cambio, prosiguió su discurso en un tono conciliador y maduro: "Estos son momentos difíciles para nuestro país. Y le prometo esta noche (a Obama) hacer todo lo que esté en mi poder para ayudarlo a conducirnos a través de los muchos desafíos que enfrentamos".

"Les ruego a todos los americanos que me apoyaron a unirseme no sólo en felicitarlo, sino a ofrecer a nuestro nuevo presidente nuestra buena voluntad y ferviente esfuerzo para unirnos en encontrar los compromisos necesarios para solucionar nuestras diferencias", continuó, mostrando un aplomo y unos pantalones del tamaño del mundo.

"Cualesquiera que sean nuestras diferencias, todos somos americanos... Es natural sentir cierta decepción esta noche, pero mañana debemos seguir adelante y trabajar juntos para hacer que nuestro país avance de nuevo".

Sobre todo, McCain fue muy claro al decir que "aunque nos quedamos cortos, el fracaso es mío, no de ustedes... Cada candidato comete errores, y seguro que yo cometí los míos".

(O sea, nada de trampas, robos, complots, fraudes cibernéticos o a la antigüita. Como líder ejemplar, McCain asumió su responsabilidad también de los fracasos.)

Pero aclaró: "No pasaré un momento más lamentando lo que pudo haber sido".

A continuación, dijo que agradecía a la campaña y a la gente por darle "una audiencia justa antes de decidir que el Senador Obama debería tener el honor de dirigirnos por los próximos cuatro años".

En eso, se escucharon abucheos de la multitud, que ya para entonces estaba llorando de frustración y algunos quizá afilando cuchillas. McCain pidió compostura y acalló a la gente. Su gente.

"Fui candidato al más alto cargo del país que amo tanto, y ahora permaneceré como su siervo. Esa es bendición suficiente para cualquiera".

Qué integridad, pensé. Qué madurez cívica y política. Independientemente de su afiliación partidista, esta clase de políticos casi ya no se dan, desafortunadamente.

Luego, vino la estocada final: "Esta noche, más que nunca, no tengo en mi corazón nada más que amor hacia este país y a todos sus ciudadanos, los que me apoyaron a mí o al senador Obama... Deseo buena fortuna al hombre que fue mi oponente, y que será mi presidente".

Ya para entonces, yo ya me había puesto de pie ante la televisión, ante la estatura increíble de estadista de un candidato que si no merecía ganar, al menos sí merece nuestro respeto por su integridad y agallas.

Mi mente voló dos años atrás, a una noche de julio de 2006, al terminar las elecciones presidenciales de México.

Si yo hubiera escuchado un discurso similar aquella vez, también me hubiera puesto de pie y hubiera aplaudido al candidato perdedor, Andrés Manuel López Obrador. En serio.

De haber sido así, hoy, apenas a dos años de distancia, sería el político más poderoso del país. Quizá incluso más que el propio presidente de la república, Felipe Calderón.

Y, aunque López Obrador no tuvo mi voto, seguramente yo lo hubiera considerado seriamente como mi candidato para las elecciones del 2012.

Porque la política siempre es la misma. Iniciativas de ley e ideologías van y vienen, pero lo que queda siempre es la integridad de la persona.

Eso se demuestra en momentos difíciles, como perder una elección.

Pero no ocurrió así. La historia fue muy distinta. Desafortunadamente para López Obrador y sus seguidores, y afortunadamente para sus adversarios.

También he visto integridad y madurez tras las elecciones de Estados Unidos, pero entre ciudadanos comunes y corrientes. Algunos han escrito sus opiniones en cartas a los periódicos. Aquí en Fort Myers, el periódico The News-Press recibió algunas como en todo el país.

Estas son algunas de esas opiniones:

"Así como critiqué a los demócratas que insultaban al Presidente Bush, así ahora pido a los que no votaron por Obama, como yo, que lo respeten como el presidente electo", dijo una joven universitaria llamada Shannon York, de Alva, Florida.

"Yo no apoyé a Obama, y francamente, estoy aterrorizado de la dirección que nuestro país decidió el 4 de noviembre... la decisión de una sociedad con el cerebro lavado por los medios liberales... Aún así, ¡soy americano y Barack Obama es mi presidente! Voy a apoyar al Presidente Obama. Ese es mi deber. Oraré porque dirija al país que amo con sabiduría y con la divina guía de nuestro creador", escribió Jay Lawrence de Cape Coral, Florida.

El columnista Dan Warner escribió: "Yo no voté por Barack Obama... (pero) debo cambiar mi actitud. Debo apoyar a mi nuevo presidente".

Claro, hay otros --muhos-- que atacan, que reniegan. Pero este es el espíritu de la democracia. No es el fin del mundo. Los demócratas sobrevivieron ocho años de dos administraciones republicanas. Y al terminar, el país volvió a votar y decidió que era tiempo de cambiar.

Si a alguien no le gusta Obama, en cuatro años Estados Unidos vuelve a votar. Si Obama no cumplió la expectativas, saldrá. Punto. Esas son las reglas del juego. Así funciona la democracia, con una boleta en las casillas, no con una pancarta en las calles.

El lema de Estados Unidos es "E pluribus unum", una frase en latín que se traduce como "De muchos, uno". Modernamente se podría traducir algo así como la frase de los Tres Mosqueteros: "Todos para uno, y uno para todos".

Desafortunadamente, parecería que en América Latina nuestros políticos usan otro lema, muy similar pero al mismo tiempo lo opuesto: "Divide y vencerás".

Lástima que John McCain no fuera candidato presidencial mexicano o latinoamericano. Necesitamos más como él en nuestros países. (www.cesarfernando.com)

miércoles, noviembre 05, 2008

Futuro

EN CIEN PALABRAS

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

Quizá fuera de Estados Unidos la victoria de Barack Obama no parezca mucho. Pero para un país donde los negros eran tratados peor que animales hace medio siglo, es, como dijo un diario inglés, "un salto enorme para la humanidad".

Bernice King, hija del mítico líder Martin Luther King, Jr., lo expresó así: "Mi padre estaría orgulloso de (este país)".

Podremos criticar los defectos de Estados Unidos, pero hay que reconocer su enorme capacidad de corregirlos.

Países de larga tradición consideran a EE.UU. una nación de advenedizos.

Quizá los norteamericanos no conserven su pasado, por estar ocupados creando su futuro.

(www.cesarfernando.com)

martes, noviembre 04, 2008

Se hizo historia...

Barack Obama, candidato "de color", sin experiencia, de nombre arriesgado, de padre musulmán y extranjero, fue electo presidente de Estados Unidos.

El pueblo norteamericano logró por fin exorcizar uno de sus peores traumas.

Hoy se hizo historia.

Elecciones históricas para el mundo

Llegó el Gran Día para Estados Unidos. Las elecciones presidenciales.

Como cada cuatro años. Y como nunca antes.

Porque por vez primera, los norteamericanos van a elegir a un presidente que puede ser de más de 70 años de edad.

O a un presidente de raza negra. A 140 años de la Guerra Civil.

Hace apenas 50 años era imposible que una persona "de color" pudiera viajar en un autobús con un blanco, o comer en su misma mesa. Ahora, quizá los norteamericanos elijan a uno como su líder.

O quizá eljan a una mujer como vicepresidenta, apenas a 80 años de que las mujeres lograran el derecho a votar.

Pese a las encuestas, esto está de pronóstico reservado. He visto republicanos que apoyan furiosamente al demócrata Barack Obama, y a demócratas que, decepcionados porque Hillary Clinton salió de la contienda, le ofrecen su apoyo al republicano John McCain.

Las encuestas sitúan a ambos candidatos empatadísimos en varios estados.

Y a pesar de que algunos pronostican que Obama arrasará, hay que tomar en cuenta que como nunca antes, la gente se volcó a votar en las elecciones anticipadas, dos semanas anrtes.

MásUn alto porcentaje de los electores de Florida ya depositaron su voto antes del día de la elección. Lo que nunca.

Esos votos tempranos podrán dar al traste con las famosas "encuestas de salida". Hasta que no se cuente el último voto, no podrá haber resultado definitivo.

No sólo los norteamericanos esperan sin aliento el resultado: El mundo entero ya se adueñó de esta elección como si fuera propia.

Aunque suene cacareado, es verdad: Para bien o para mal, es un día histórico.

Para Estados Unidos y para el mundo.

domingo, noviembre 02, 2008

Los norteamericanos: Portentos en el aprendizaje de idiomas extranjeros

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Hay un chiste muy repetido en Estados Unidos, que ya me tiene harto.

Contra mis principios, lo voy a repetir aquí no porque suponga que usted no lo sabe, sino para ilustrar un punto:

"¿Cómo se les llama a los que hablan muchos idiomas? Respuesta: Políglotas. ¿Cómo se les llama a los que hablan tres idiomas? Trilingües. ¿Cómo se les llama a los que hablan dos idiomas? Bilingües. ¿Cómo se les llama a los que hablan un sólo idioma? Norteamericanos".

(Ya. Lo hice. Lo repetí. Y sobreviví. Risas, por favor.)

Yo sé que muchas personas están de acuerdo con este chistecito. Porque los norteamericanos, gracias a la comodidad de que casi todo el mundo comprende o habla el idioma inglés, y a que casi no tienen vecinos geográficos, históricamente no se han visto obligados a aprender un segundo idioma.

No como los europeos, que hablan desde chicos dos o hasta más idiomas. Vaya, ni siquiera como los propios latinoamericanos, donde muchos hablan inglés de manera desde rudimentaria hasta experta, o quizá hasta otro idioma, o incluso lenguas indígenas.

Bueno, pero quiero aclarar algo: El chistecito es mentira. No es verdad que los norteamericanos sean ignorantes en cuanto a idiomas extranjeros se trate.

Al contrario, desde que llegué a Estados Unidos, me he dado cuenta de exactamente lo opuesto: Los norteamericanos son más que políglotas. Son verdaderos portentos del conocimiento de lenguas extranjeras.

Mucho más que el resto del mundo.

¿Cómo lo sé? Porque eso es lo que los norteamericanos dicen.

En cualquier discusión que he participado sobre idiomas(de frente o en foros de internet, o incluso en las cartas a los periódicos) siempre me encuentro con esta letanía de parte de los norteamericanos que se oponen a la inmigración y al idioma español en Estados Unidos:

"Si yo me fuera a vivir a México, aprendería español".

(A veces esta frase se puede intercambiar con otras similares: "Si yo me fuera a China, aprendería chino. Si me fuera a Francia, aprendería francés", etcétera.)

Claro, estas frases salen a propósito del tema de los inmigrantes latinoamericanos (sobre todo mexicanos) a quienes estos norteamericanos desprecian por no aprender inglés apenas cruzan la frontera, por hablar con acento o por osar leer o escribir en español estando en Estados Unidos, por Dios.

Y claro, de paso acusando a estos inmigrantes latinos de no aprender inglés por "pereza", "ignorancia" o simple y sencilla maldad hacia los Estados Unidos.

A estos portentos norteamericanos de los idiomas les vienen las habilidades de las lenguas por genética: Siempre rematan sus opiniones recordando a sus antepasados, los cuales (invariablemente) siempre aprendieron inglés instantáneamente en cuanto pusieron un pie en Ellis Island. Al entrar a Nueva York, ya eran expertos en el idioma de Shakespeare, como por ósmosis.

Nunca batallaron, nunca leyeron periódicos en sus idiomas nativos, nunca tuvieron acentos, y nunca más osaron hablar en sus lenguas de nacimiento. O al menos eso dicen sus orgullosos descendientes.

Esos anteriores inmigrantes (italianos, rusos, polacos y alemanes) eran verdaderos portentos, porque aprendieron un inglés perfecto, inmediato e instantáneo, pese a que la inmensa mayoría de ellos eran iletrados en sus idiomas nativos. Y pese a que el inglés sea (junto al chino) quizá uno de los idiomas más difíciles de dominar ya de adulto.

O al menos, repito, esto es lo que nos quieren hacer creer sus descendientes, a los que ya se les olvidó que el ser irlandés, italiano, polaco, ruso o alemán fue durante mucho tiempo considero hasta peor que hoy en día ser mexicano.

Pero volviendo al tema principal: Estos descendientes (norteamericanos actuales) se llenan la boca diciendo que ellos, en caso de ser inmigrantes en un país extranjero, no tendrían ningún problema en adaptarse, y hablar el idioma local.

Ja. ¿En serio?

Eso se puede comprobar fácilmente. Basta ir a ver a las comunidades de retirados norteamericanos que viven en países extranjeros, como México: La inmensa mayoría de ellos nunca logran aprender español perfecto, fuera de algunas frases básicas. Y el resto de ellos ni siquiera lo intenta.

Y los que sí logran aprender el idioma, tienen que aceptar el hecho de que jamás lo hablarán con la fluidez del nativo.

Lo cual no es raro: Aprender idiomas es muy difiícil. Requiere compromiso, tiempo, interés, y constancia. Y eso se logra después de muchos años de estudio. Lo cual se dificulta doble cuando uno ya es adulto.

(Eso sin mencionar los obstáculos biológicos y sicológicos: Cualquier experto le dirá que si no aprende un idioma extranjero a edad temprana, nunca lo hablará como nativo.)

No estoy atacando a los inmigrantes o retirados norteamericanos que viven en América Latina. Muchos de ellos hacen un verdadero esfuerzo por adaptarse. Pero otros, no. Y estarán de acuerdo conmigo de que aprender idiomas es una labor súper interesante y enriquecedora, pero al mismo tiempo pesada, frustrante y exigente.

No es que a los latinoamericanos nos falte un tornillo, o seamos más perezosos que los norteamericanos: Lo mismo que están sufriendo los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos con el inglés, lo sufren los inmigrantes norteamericanos en América Latina con el español, ni más ni menos. Y esto nunca lo mencionan los extremistas norteamericanos.

En este sentido, es injusto criticar a los demás por batallar con una labor que nosotros mismos ni siquiera hemos intentado.

Como decimos en México: De lengua, me como un taco.

(www.cesarfernando.com)

Complots



EN CIEN PALABRAS


Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

En países latinoamericanos, los izquierdistas se rasgan las vestiduras, protestando porque las empresas norteamericanas traigan inversiones, diciendo que atentarían contra la soberania.

Mientras, en Estados Unidos los derechistas se rasgan las vestiduras, protestando porque las empresas estadounidenses lleven inversiones a países latinoamericanos, porque se llevarían empleos.

Los nacionalistas latinoamericanos dicen que es un complot de la derecha norteamericana (asociada con las transnacionales) para controlar al país desde dentro,

Los derechistas norteamericanos dicen que esto es un complot de los nacionalistas latinoamericanos (asociados con las transnacionales) para controlar Estados Unidos desde fuera.

Mientras esta retórica funcione, no importa quién tenga razón.

(www.cesarfernando.com)