miércoles, septiembre 03, 2008

¿Por fin será la hora del "acero aprestad" para los mexicanos?

"Los habitantes de los Estados Unidos Mexicanos tienen derecho
a poseer armas en su domicilio, para su seguridad y legítima defensa".
Artículo 10 de la Constitución Política de México

Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Mi hijo César, a sus doce años, ya tiene una nueva meta (otra) en la vida.

(Aparte, claro, de convertirse en agente de la CIA, y en efectivo de Operaciones Especiales de los 'Marines'. Ah, la preadolescencia.)

César quiere aprender arquería. Con flechas, por supuesto.

Suena estrafalario quizá, pero la arquería no es sino un simple sustituto, porque César lo que en realidad quiere es aprender a manejar pistolas. Sólo que ante el grito de horror que su madre pegó al saberlo, trató de minimizar el efecto optando por lo segundo más parecido: El arco y las flechas.

Cuando su mamá le reclama sus instintos protoasesinos, Césarito (echando mano del estilo de diplomacia que heredó de los genes de ella misma, es decir, a gritos) le recuerda que la arquería es un deporte olímpico. Y santa paz. Por el momento, al menos.

No me espanto. Cesarito no tiene más actitudes violentas que cualquiera de los que fuimos niños en los años 60's, 70's y 80's.

(Del siglo pasado, por supuesto.)

¿Qué hombre adulto no se acuerda de lo maravillados que nos sentíamos de niños --y aún hoy-- ante las armas? ¿No era uno de nuestros juegos favoritos hacerla de vaqueros? ¿De policías y hasta de ladrones? Y el atractivo principal eran las pistolas, claro, ningún niño imaginaría siquiera hacerla de vaquero "pacifista".

En aquellos inocentes años anteriores a narcos, secuestradores, Columbines y 9-11 las pistolas se vendían hasta como juguetes.

Desde que descubrimos que una piedra puede ser lanzada con la mano y partirle el cráneo al prójimo, los seres humanos del sexo masculino nos hemos sentido atraídos por las armas. Y a falta de ametralladoras Mattel (o Lili-Ledy) nuestros padres y abuelos se conformaban con resorteras.

Es decir, siempre hay que disparar ALGO.

Yo estoy de acuerdo con mi esposa que para un niño de 12 años como Cesarito (sobre todo hoy en día, en el histérico Estados Unidos del siglo XXI) no es recomendable que ande hablando de pistolas, armas y escopetas. Mucho menos en la escuela.

Pero repito, tampoco me espanto. Me gustaría que mi hijo aprendiera a manejar una pistola, no porque la fuera a usar o quisiera matar a alguien, sino precisamente para que pudiera protegerse, no sólo de ladrones o pistoleros, sino de las mismas pistolas. ¿Cuánta gente se ha matado por agarrar un arma sin saber?

Desafortunadamente, no importa qué tan pacifista seamos usted o yo, la realidad es que las armas existen. Son un hecho de la vida del ser humano. Y han sido parte de la historia de nuestra civilización desde siempre, a tal grado que casi se puede decir que son las armas las que han formado, o deformado, esa civilzación.

Cerrar los ojos o tratar de criar a nuestros hijos negando ese hecho quizá sea limitarlos, y hacerlos presa fácil de otros que no tienen tantos escrúpulos.

Antes de que me comiencen a criticar, permítanme aclarar: En mi vida jamás he agarrado un arma. La única vez que vi algunas de cerca fue hace como 18 años, cuando era reportero novato y me enseñaron varias ametralladoras.

Recuerdo que con mi (entonces y hoy añorada) enclenque constitución, a duras penas pude mover una de ellas. Ya no digamos levantarla.

Tampoco soy de "ultraderecha", ni republicano, ni amigo de Bush, ni panista, ni fanático de las armas, ni seguidor de Charlton Heston, o de Mario Almada. La única pistola que tuve en mi vida fue de agua, y aún con ella casi me saco un ojo.

Tampoco soy fascista. Fascistas son los que secuestran y matan gente inocente al por mayor, aprovechándose de andar armados.

Si no pacifista, al menos siempre he tratado de ser diplomático.

Por eso mismo, practiqué karate durante varios años.

Porque soy diplomático, no ingenuo.

Y aún con todo y diplomacia, recuerdo que en mi infancia y juventud, siempre había alguien en la escuela o en la colonia que traía ganas de recetarme una golpiza.

(¿Mi innata y legendaria carisma?)

Nunca lograron ponerme la mano encima. Pero no fue por mi diplomacia, sino por mi tamaño. Y porque siempre me aseguraba que cuando iba a mis clases de karate, el traje blanco siempre se viera, amarrado por mi cinta.

Por supuesto, en una pelea callejera real quizá yo llevaría las de perder ("por mucho karate que sepan, acuérdense que un día a la mejor se encuentran con un chavo que es bueno pa' los trancazos", nos advertía un maestro de artes marciales cuando se nos subían los humos). Pero pese a lo fachoso que se viera mi trajecito al aire, estoy seguro que más de una vez actuó como un elemento disuasivo.

Que, a fin de cuentas, es la mejor arma de la diplomacia.

¿A qué viene todo este choro? A que viendo tanta violencia, secuestros y ataques contra gente inocente (y desarmada) me pregunté al fin lo inconcebible: ¿Será que la gente de México necesitará ya armarse? ¿Como en tiempos de la Revolución?

¿Por fin se cumplirá el verso del Himno Nacional que llama a los mexicanos al "acero aprestad y el bridón"?

Yo sé que me dirán que eso significaría el "inicio del caos". Que va a ser el principio de Fuenteovejuna, que la gente se va a tomar la ley por sus propias, manos, etc., etc...

Pero, perdón, ¿no hay ya caos? ¿Aunque sea a nivel aislado?

¿En cuántas comunidades pequeñas y aisladas, el pueblo armado con machetes impone su ley, y hasta a los policías los cuelgan e incendian desde hace siglos?

¿No dicen los políticos demagogos que son "los usos y costumbres del México profundo"?

Y mientras en las ciudades las personas inocentes y trabajadoras se encuentran indefensas al no poder comprar armas para defenderse, los delincuentes (con prohibiciones, leyes de control de armas y todo lo que usted quiera y mande) de todas maneras compran pistolas, escopetas, ametralladoras y hasta bazucas al por mayor por debajo del agua —aún siendo "de uso exclusivo del ejército" (ja-ja-ja).

Y a veces, compran armas hasta con ayuda de la propia policía, que se supone debe perseguir este delito, no servir de proveedor oficial a sus supuestos enemigos.

Los autos y las piscinas matan anualmente a más gente que las armas (al menos en Estados Unidos). Y nadie considera los autos y las piscinas como de "uso exclusivo del ejército".

En cambio, quien quiera comprar un auto debe registrarse debidamente y pagar impuestos. Y en caso de un accidente, sus datos están registrados para que responda por las consecuencias. Y nadie protesta, todos estamos de acuerdo.

Me dirán que es lo que único que ahora le faltaría a México, imitar lo malo de los Estados Unidos, que es el país con el mayor índice de asesinatos del mundo desarrollado.

Pero, ¿no está pasando ya esto en Méxco de todas maneras, con los secuestros? Y si no está pasando, se disimula bastante bien. Además, los mexicanos no tenemos que cometer los mismos errores que los gringos, habría que planearse mejor a como se hace en Estados Unidos.

¿Porqué no permitir a cualquier pesona que quiera comprar una pistola, tomar un curso obliogatorio anual, y que apruebe un examen cada año para renovar su licencia, deje sus huellas digitales y esté constantemente monitoreado? Y hacer cursos informativos sobre manejo y precaución de armas también para niños y adolescentes, así como se hace con el sexo y las drogas. Las armas son un factor tan serio como cualquier otro en la vida.

Si en Estados Unidos ha habido, como correctamente se dice, incontables asesinatos por el uso ilegal de armas de fuego que se podían comprar antes hasta por correo (como los homicidios del ex presidente John F. Kennedy y el líder de raza negra Martin Luther King), también es cierto que en no pocas ocasiones la misma gente pacifista se ha podido defender de los maleantes gracias a que iban armados.

Por ejemplo, la imagen que tenemos de las "indefensas" familias de rancheros del viejo Oeste, que siempre eran víctimas de bandoleros y pistoleros, no es tal. Fuera de algunos casos (sobre todo entre indios, que por cierto también aprendieron a usar las armas), la mayoría de los pioneros iban armados. Y en no pocas situaciones, esos "pacíficos" pueblerinos dieron cuenta a balazo limpio de más de un delincuente que quiso pasarse de listo.

Casi típico, la infame banda de los hermanos Dalton, que fue masacrada en el pueblo de Coffeyville, Kansas, el 5 de octubre de 1892 después de haber robado dos bancos. Los habitantes los reconocieron y los esperaron afuera armados. Los delincuentes intentaron huír, dándole la espalda a "una docena de rifles Winchester, en las manos de hombres que sabían cómo usarlos", según el relato del Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos.

Los pueblerinos dispararon a la banda incesantemente durante tres minutos. Al final, cuatro ladrones yacían tirados muertos, y uno más quedó herido.

Fue el fin de la carrera de una de las pandillas de delincuentes más famosas del Viejo Oeste. Todo gracias a un grupo de personas comunes y corrientes.

El título del relato lo resume todo: "The People of Coffeyville Say 'Enough!' ("La Gente de Coffeyville Dice '¡Suficiente!'")

Recuerdo una caricatura muy famosa, de uno de mis dibujantes favoritos, Don Martin, de una de mis revistas favoritas, MAD: Iba un tipo siniestro en un avión, con una gabardina y un sombrero, mirando con ojos torvos a los pasajeros. En un determinado momento, el tipo se para con una pistola en la mano, gritando que estaba secuestrando el avión.

¡El problema fue que en ese mismo momento, todos los pasajeros se levantaron y se amenazaron unos a otros con sendas pistolas, exigiendo también secuestrar el avión!

Un avión lleno de secuestradores. Típico humor donmartiniano.

La siguiente y última viñeta nos mostraba a todos los pasajeros / secuestradores frustrados, sentaditos y tranquilitos de nuevo en sus asientos, con mirada triste. Como derrotados por las realidad.

Y es que, al estar en igualdad de circunstancias (o sea, al ir todos armados), automáticamente se les había anulado su supuesta ventaja.

¿Se atreverían los narcos o los secuestradores a hacer sus desmanes en una calle donde supieran que todos anduvieran armados? ¿Donde les llegaran las balas de todos lados, como a la banda de los Dalton?

Nunca se me olvidó algo que un reportero le preguntó una vez a un ex alcalde de Dallas. Ron Kirk: "¿Usted tiene un arma en su casa?"

El alcalde (de raza negra, y demócrata, liberal y anti-armas de toda la vida) respondió sin titubear: "En mi casa vivo yo con mi esposa y nuestras dos hijas pequeñas. Con eso respondo su pregunta". (www.cesarfernando.com)

3 comentarios:

  1. Juan Francisco Márquez2:48 a.m.

    Mi querido amigo no se si me recuerde. Juan Francisco Márquez de Aguascalientes. Hace algunos años usted tuvo la deferencia de responderme algunos emails que me atrevi a escribirle. Estoy plenamente de acuerdo con su comentario sobre las armas. Quiza pudiera hacer una segunda parte de este artículo reseñando la primera enmienda de USA sobre las armas y rememorando la desgracia acaecida en Chihuahua hace unas semanas, donde todos los asistentes a una fiesta de rancho fueron masacrados vilmente para ser robados de manera postuma. Màs de ciento y pico de asistentes incluido un bebe muertos como quien dispara contra ganado enfermo en un corral, que no tienen ni la opción de correr y esconderse que tiene un animal que es presa de caza. Que hubiera pasado si los asaltantes al entrar hubieran recibido una respuesta si de cien asistentes, cinco, diez, cincuenta o los cien hubieran tenido armas en su pantalon, sobaquera o bolsas?. Que es la primera vez que pasa algo así tal vez. Pero sera la única? Igual en un camion urbano o foraneo al ser asaltados. Tendriamos el mísmo nível de criminalidad?

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  2. Que tal, Juan Francisco, un placer saludarle. Gracias por leer el artículo y por enviarme sus comentarios. Casualmente, pensé mencionar los horrendos episodios donde se han masacrado a asistentes a fiestas en México, pero ya el artículo estaba bastante extenso de por sí. De todas maneras, queda la pregunta: Los narcos se sentirían tan seguros de ir a balacear gente a una fiesta si supieran que todos éstos anduvieran armados? Suena espantosa la pregunta, pero a estas alturas hay que hacérnosla. Y mi respuesta es: Si se lo piensan dos veces, ya es una ganancia.

    Hay quien me dijo que estoy "abogando por la Ley de la Selva". Ojalá. Hay que recordar que en la "Ley de la Selva", siempre gana el más fuerte. En este caso, el más fuerte sería la mayoría de la gente pacífica, no un puñado de delincuentes que se sienten en ventaja por andar armados.

    Gracias de nuevo por leerme y espero seguir en contacto.

    CFZapata

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  3. Yo estoy totalmente de acuerdo con que la gente se arme, pues la inseguridad en México es escandalosa ya, para muestra esta mañana en el trayecto de mi casa a la escuela de mi hija la noticia del día fue que aquí en la ciudad de Chihuahua mataron a nueve personas el día anterior y tres de ellas dentro de la propia oficina de averiguaciones previas ¿como ve?.En mi caso mi padre, mis abuelos y tíos siempre han sido gente pacifica pero con un arma lista para cualquier eventualidad y precisamente ya estoy en proceso de adquirir mi primera arma y lo pienso hacerlo conforme a la ley, o sea con mi permiso y comprándola en la única parte donde legalmente se pueden comprar armas nuevas en México en la Dirección General del Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosivos de la Sedena y con esto proteger a mi familia. De hecho ya hay foros de usuarios de armas de fuego como México armado (www.mexicoarmado.com)donde en un futuro nos gustaría tocar a la puerta de quienes pueden cambiar las leyes en México para que consideren una reforma a los artículos relativos a las armas porque acá cargamos con la ley obsoleta que viene desde los 70 donde como dice el art. 10 solo se puede tener en el domicilio y no hay más libertad de portación porque se supone que esas restricciones se dieron hace tiempo para que el gobierno tuviera el control de las armas por aquello de un levantamiento armado, además ya soñando un poco a varios del sitio nos gustaría que eso trascendiera en formar algún tipo de asociación como la NRA en los Estados Unidos. Lejos de criticar como se manejan las leyes en Estados Unidos con respecto a las armas yo admiro que adquieren más libertades para su propia y legitima defensa, pues hasta donde se a reserva de que usted me corrija, en Texas si ve usted que alguien anda en la azotea de su vecino le puede disparar no se diga en la suya o de plano dentro de sus casa.
    Quiero decirle que leí en un periódico de la capital que están incrementando la venta de armas para protección acá en México ante la ola de violencia que tenemos y como le dije a mi esposa yo voy adquirir una Glock o una Smith and Wesson porque no estoy dispuesto a arriesgar a mi familia si alguien irrumpe en mi casa y ya Díos no quiera estuviera en una situación así por mi familia no dudaría un instante en usarla.

    Un saludo desde Chihuahua

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