sábado, septiembre 20, 2008

Menos inmigrantes=menos dinero

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO


Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida --Aquel joven inmigrante mexicano sostenía entre sus manos un boleto de autobús que lo sacaría de Florida.

"Ya me voy de aquí, ya no hay trabajo", me decía en Bonita Springs, Florida, hace como un año. "Ya no costea vivir aquí en Florida".

Se iba a ir a las Carolinas, donde decía que tenía conocidos que le iban a ayudar a conseguir trabajo.

Entrevisté a ese inmigrante y a muchos otros cuando hice un reportaje de los hispanos que, por falta de trabajo, estaban abandonando esta parte de Florida por otros estados.

La crisis de la industria de bienes raíces golpeó a la construcción, que es de donde depende buena parte de la fuerza laboral inmigrante.

Entrevisté a dueños de negocios hispanos, líderes comunitarios y hasta algunos inmigrantes que se estaban yendo, como el que les conté.

El artículo se publicó en español en el periódico Gaceta Tropical, y en inglés, en el diario The News-Press. Después, siguieron varios artículos relacionados, escritos por otros reporteros del News-Press, sobre el mismo tema.

"¡Qué se vayan!", fue una de las reacciones más usadas por los lectores norteamericanos tras leer los artículos. "¡Ya era hora, no los queremos aquí!", "No debían estar aquí en primer lugar", y "Entre menos gente, menos congestión", eran otras de las respuestas.

Una reacción resaltaba por su insistencia: "Qué bueno que se van, así no tendremos que mantenerlos con nuestros impuestos".

(Traducción: "Los inmigrantes no aportan nada a la economía, sólo vienen de gorrones". Una idea muy fija en la mentalidad norteamericana.)

Eso fue hace un año.

La expulsión de inmigrantes causó el cierre de muchos negocios hispanos que dependían de ellos. Entre ellos, el mismo periódico del que yo era editor, Gaceta Tropical.

Hace días, leo en el News-Press que el gobierno del estado de Florida está recortando el presupuesto a las escuelas públicas de esta área, el Condado de Lee. Por lo tanto, ya comenzaron a despedir a maestros, a sus asistentes y hasta a guardias de seguiridad. Y están recortando gastos hasta de material educativo.

Algunas escuelas debieron dividir grupos que se quedaron sin maestros, entre otros salones.

¿Porqué pasa esto? Simple: Las escuelas se están quedando sin alumnos.

Ni en un millón de años se imaginaron los extremistas de esta área, que la crisis que golpeó a los inmigrantes fuera a afectar a los propios norteamericanos de clase media, que dependían de otro tipo de empleos.

Por ejemplo, los empleados de gobierno, como los maestros.

¿Qué hicieron los inmigrantes? Lo que siempre han hecho: Irse a donde hay oportunidades. Ir a buscar trabajo. Y al irse ellos, se llevaron a sus esposas e hijos.

Y al haber menos niños, hay menos alumnos para las escuelas. "Menos alumnos, menos dinero", comentó un director escolar al News-Press.

Ahora sí, la ausencia de los inmigrantes está golpeando muy direcamente a la misma clase media anglosajona.

Según la directora de una escuela de Bonita Springs, la mayoría de los alumnos que perdieron se fueron " A Texas y a México", relató al periódico.

No sólo eso: La municipalidad de Cape Coral, la ciudad más grande del mismo Condado de Lee, dijo que va a pedir ayuda al gobierno de Florida (léase: "dinero") para ver qué hacer con tanta casa abandonada.

Sus dueños las dejaron por no poder pagarlas, o por quedarse sin trabajo (o por ambas razones) y se fueron a otros estados. Hoy, son nidos de ratas, de cuatro y dos patas.

Cierto, muchos de estos propietarios eran norteamericanos afectados por la crisis económica. Pero muchos de ellos también eran migrantes, que volvieron a migrar.

Fuera de marchas, protestas, mantas, banderas mexicanas y gritos de "El pueblo unido jamás será vencido", éste es el verdadero poder que tienen los inmigrantes hispanos (legales y no) en todo Estados Unidos: El poder de su bolsillo.

Poder que muchos anglosajones no pueden o no quieren ver.

Desafortunadamente, ya se están dando cuenta. Y de la manera más dolorosa. (www.cesarfernando.com)

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