viernes, septiembre 12, 2008

El asesinato de Kitty: Más de 30 vecinos lo oyeron y nadie hizo nada

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Kitty Genovese era una joven de 19 años, que trabajaba como gerente de un bar en Nueva York.

Aquella fría madrugada de marzo de 1964, Kitty regresaba de trabajar, cuando fue atacada a cuchilladas enfrente su departamento, en Brooklyn.

El atacante era un hombre (identificado como Winston Moseley) que apenas se le acercó, comenzó a acuchillar a la joven en la espalda sin motivo.

Según relatos posteriores, Kitty comenzó a gritar, pidiendo ayuda. Varios vecinos de los departamentos cercanos la escucharon, pero nadie hizo nada.

Un vecino sólo se dignó a gritar a nadie en particular: "¡Deja a esa chica en paz!". Esto fue suficiente para asustar a Moseley, quien huyó del lugar.

La joven, seriamente herida, lentamente trastabilló y caminó unos pasos en el estacionamiento. Pero Moseley regresó a buscarla, y la encontró tirada, casi inconsciente en un pasillo detrás del edificio de departamentos. Tranquilamente, volvió a acuchillarla a su gusto, mientras la chica apenas se defendía debilmente.

Ahí, moribunda, Kitty fue violada por Moseley, quien antes de huir le robó unos 49 dólares que traía y la dejó tirada en el pasillo.

En total, el asesino la atacó por media hora, sin que nadie lo molestara.

Poco después del ataque, al fin alguien llamó a la Policía y llegó una ambulancia que se llevó a Kitty al hospital, pero falleció en el trayecto. Según una investigación posterior, por lo menos una docena de personas escucharon u observaron parte del ataque. Pero nadie intervino porque "no se querían involucrar".

Más tarde, se detuvo a Moseley, quien confesó el ataque, y fue hallado culpable de otros asesinatos. Se le diagnosticó como necrofílico. Fue sentenciado a pena capital, pero después la pena fue reducida a cadena perpetua, y en el 2010 podrá solicitar libertad bajo palabra.

El asesinato de Kitty Genovese causó un escándalo en todo Estados Unidos, porque ensalzó las acusaciones de deshumanismo y desinterés de la ciudadanía por ayudar al prójimo. El diario The New York Times publicó una investigación donde afirmó que hasta 38 personas supieron del crimen cuando estaba ocurriendo.

Y nadie hizo nada.

En todo el país, vecinos se dieron cuenta de que esto podía pasar en cualquier barrio, en cualquier ciudad. Por eso, con ayuda de la Asociación de Sheriffs de Estados Unidos, en 1972 formaron el programa Neighborhood Watch ("Alerta del Vecindario" o "Vecinos en Alerta").

¿Qué es este programa? Simplemente, cada cierto tiempo los vecinos de un área se reúnen en una junta, donde se ponen de acuerdo para mantenerse alertas y reportar de inmediato a personas sospechosas merodeando el vecindario.

La idea no es nueva. Data de tiempos de la colonia, cuando a falta de policías, los propios ciudadanos patrullaban sus calles.

La Asociación de Sheriffs de Estados Unidos estima que los "Vecinos en Alerta" han contribuído a bajar el crimen en muchas zonas peligrosas del país. Calcula que hasta el 12 por ciento de la población de Estados Unidos participa en el programa.

En mi caso, siempre notaba que en algunos barrios habían letreritos azules con un ojo dibujado que decían: "Este vecindario está vigilado por sus vecinos". Lo cual me ha parecido una excelente idea, porque, ¿a quién sino a tu vecino le importa lo que te ocurra a ti o a tu casa? Si no por amistad o bondad, al menos por salud propia, porque la próxima víctima podría ser él.

Esta es una estrategia tan efectiva, que hasta la naturaleza la ha aplicado desde siempre: Los mismos glóbulos blancos rodean a cualquier elemento extraño que detectan al entrar al cuerpo, y lo eliminan de inmediato ellos mismos, sin esperar ayuda de nadie. En ello les va la vida.

Aún hoy, años después, recuerdo perfectamente un mensaje que nos dejó nuestra vecina de Texas una noche:

"Vecinos, quería ver si se podían apersonar en el patio de atrás, porque vi como unos 'cholos' que andaban merodeando cerca de su casa", decía la voz en la contestadora de nuestro teléfono.

Aquella vez no pasó nada, pero nos dimos cuenta del enorme valor que tenía unirnos con la gente que vive junto a nosotros, para defendernos en conjunto.

Ahora me pregunto si esta idea de las Juntas de "Vecinos en Alerta" no podría funcionar en otros países latinoamericanos, donde se sufre tanto por la inseguridad.

Vamos, si los vecinos a veces se organizan para hacer festejos, rifas, peregrinaciones y hasta plantones de protesta política, ¿no podrían juntarse para protegerse de delincuentes, asesinos y secuestradores?

Yo sé que en países como México a veces reportar a la Policía a algún sospechoso equivale a darles el pitazo a los mismos cacos. Pero existen opciones distintas. Por ejemplo, avisarse entre los mismos vecinos.

Los vecinos son los primeros que podrían notar un auto sospechoso, un tipo vigilando una casa para robarla o acechando a una posible víctima de secuestro. ¿No se podrían poner de acuerdo para avisarse entre ellos que hay peligro acechando, para que se protegan en sus casas y no salgan hasta que pase el riesgo?

Claro, siempre existe ese miedo a "involucrarse", como pasó en el caso de Kitty Genovese en Nueva York. Pero hay maneras de avisar anónimamente a todos: Por ejemplo, tener una lista de teléfonos de vecinos y llamarles de inmediato a todos. O enviarles e-mails o mensajes de texto de alerta, ahora que mucha gente carga celular.

Sería éste una especie de plan de emergencia, que quizá se deba ensayar una o dos veces por semana. Toda la familia podría estar involucrada, hasta los niños. Todos podemos ser víctimas. ¿A quién le puede importar más nuestra seguridad que a nosotros mismos?

Todos podemos ser un día Kitty Genovese. Y esperamos que alguien sí haga algo. (www.cesarfernando.com)

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