jueves, agosto 28, 2008

El "ranchito bicicletero" donde vivo

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- “Un ranchito bicicletero”: Así es la primera descripción que hago cuando la gente me pregunta cómo es la ciudad donde vivo.

Y de hecho, es cierto: Por donde se le mida, Fort Myers, Florida, es un ranchito bicicletero. Tiene apenas una población de 70 mil habitantes, lo cual constituiría en muchos otros países, un simple caserío.

Y lo de "bicicletero" no es un decir. La gente es fanática del uso de bicicletas, más por gusto que por necesidad. Existen varios parques dedicados a ciclistas, y los habitantes lo toman con fervor.

Pero, cuando algún visitante latinoamericano viene, lo primero que notan es lo poco de ranchito que Fort Myers tiene.

Comparado, claro, con las ciudades latinoamericanas.

Un pueblecito de 70 mil habitantes en Estados Unidos, generalmente tiene más tiendas, más distracciones, galerías, museos, conciertos y en promedio, mejor nivel de vida que la ciudad latinoamericana "típica". Pero, sin la congestión.

(Aclaración: la zona metropolitana de Fort Myers totaliza alrededor de medio millón de habitantes, lo cual de todas maneras, sigue siendo un ranchito en muchos países.)

De hecho, mientras que a los latinoamericanos nos enorgullece cuando vemos que nuestras ciudades tienen más habitantes o más tiendas (y lo presumimos sobre todo a los habitantes de otras ciudades), en Estados Unidos ocurre al revés: Lo que los norteamericanos quieren es vivir en ciudades cada vez más pequeñas, y casi se levantan en armas cuando saben que la población aumenta o se va a abrir una tienda grande en su barrio. Sobre todo un Wal-Mart.

Para los norteamericanos, menos congestión significa mejor calidad de vida, a diferencia de en otros países, donde menos población significa menos tiendas o menos empleos.

Y a diferencia de América Latina, en Fort Myers se enfatiza en mantener zonas "ecológicas", sin desarrollo urbano, donde viven lagartos, aves silvestres y hasta panteras. Y pobre de aquél que se atreva a construír una tienda o un fraccionamiento en tales santuarios.

Porque, ¿de verdad vale la pena ser una ciudad grande, con muchos habitantes, pero con mala calidad de vida?

Eso es lo que se preguntan los norteamericanos. Y la respuesta (para ellos) es un claro y rotundo: No.

Qué contraste con paises como México, donde para que una población logre tener tiendas, servicios públicos y en general mejor nivel de vida, lo primero que necesita es tener miles o millones de habitantes. Si no, nunca pasara de ser un "ranchito bicicletero". Y eso es lo peor que le puede pasar a una ciudad al sur de la frontera. (www.cesarfernando.com)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario