sábado, marzo 22, 2008

Mi relación amor-odio con los DVD's

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- Debo confesar que me encanta el cine. Soy lo que los norteamericanos llaman una "Papa del Couch" por excelencia.

Yo no soy deportista, ni amante de los paseos por la montaña, y odio la playa.

Lo que más disfruto (además de leer) es sentarme en la sala, y ver una buena película. Gracias a mi suscripción al servicio por correo de Blockbuster (y a la Biblioteca de Fort Myers, que me presta DVD's de gorra) cada semana veo no menos de dos o tres películas.

Pero mi relación con los DVD's es una de amor-odio. Como cualquier historia de amor de película que se precie de serlo.

O sea, me encantan las películas, pero odio su formato. Odio todos esos defectos que hacen mundano un artículo que debería ser sublime e impoluto.

Por ejemplo, odio los inicios.

Quisiera saber quién es el "genio" de los estudios de cine que se le ocurrió incluír tantos cuadros con avisos, advertencias y declaraciones legales antes de que comiencen las películas en DVD.

(Supongo que no fue un genio, sino un abogado.)

Lo cual es una bronca, sobre todo cuando uno quiere comenzar a ver una película (y cuando se tienen chiquillos latosos que gritan urgidos porque comience ya la función).

Como padre, hago lo que puedo con el inútil control remoto: Le piso todo botón posible, tratrando de acelerar, brincar, borrar o llegar lo más rápido que puedo a la película, para callar los berridos.

Pero nada: El mugrero no acepta mis órdenes, y se la pasa mostrando pantalla tras pantalla, tras pantalla de advertencias.

"Este DVD es un trabajo artístico protegido por leyes intelectuales (bla-bla-bla)... Y su intención es la exhibición privada y doméstica en hogares (bla-bla-bla)... Cualquier exhibición pública será considerada ilegal (bla-bla-bla)... y se procederá a tomar las acciones legales (bla-bla y más bla)".

Para los que vivimos en Estados Unidos, la tortura es triple, porque los DVD's de aquí me repiten tales advertencias en tres idiomas: Primero en inglés, luego en francés, y al final en español.

Yo sé que legalmente, los estudios están obligados a advertirnos que es ilegal copiar o vender o lucrar con esas películas. Pero, ¿no es algo estúpido? Después de todo, nosotros --los pobres mortales que nos atrevemos a pagar 20 dólares por una película que no vale ni 5-- jamás nos atreveremos a meternos en semejantes embrollos. ¿Para qué torturarnos más con semejantes estupideces? Ni nos importa.

Mucho menos les importa a los que sí se atreverán a lucrar ilegalmente con las películas ("hackers", falsificadores y otros "emprendedores"). Éstos se pasan tales advertencias por el Arco del Triunfo, de todas formas.

¿Porqué no hacer tales "disclaimers" (o "Letras Pequeñas") como deben ser? En letras verdaderamente pequeñas, que nadie las vea. Como le hacen las compañías de cigarros. Total, los que compramos DVD's (como los fumadores) ya sabemos a qué atenernos. Y no nos importa.

¿Porqué no hacer que pasen las advertencias más rápido? Digamos a una millonésima de segundo. ¿No que los estudios de cine nos manipulan subliminalmente? ¿Porqué no extender esa manipulación a las advertencias legales? Quizá un cuadro pasado a una milmillonésima de segundo se nos quede más fijo en el subconsciente. (Y lo mejor es que ni lo notamos.)

Otra cosa que detesto de los DVD's es que se rayen. Casi tengo que ponerme un traje de astronauta anti radiación y guantes de cirujano para agarrarlos. Y guardarlos en ambientes herméticos para preservarlos.

Y aún así, al rato aparecerá rayado. Como por arte de magia (negra).

Peor cuando uno tiene chiquillos, a quienes les encanta usar los carísimos discos como "frisbees" o como pistas de los carritos "Hot Wheels".

En ese sentido, de verdad añoro los anticuados cassettes de video VHS de antes: Simplemente los adelantabas a tu gusto, y ya, listo, te podías saltar todo aviso, y comenzar la película donde quisieras.

(¿Se acuerdan de los videos de las fiestas, bodas, y quinceañeras? El comentario típido al verlos siempre era "Sáltate la misa". Lo que se podía hacer sin problemas.)

Además, nunca se rayaban. Las películas en VHS de Eric, mi hijo de 3 años, tienen varios fines: Las puede usar como bloques de Lego, como pelota de futbol, como sillas, y siguen como si nada. Mickey Mouse, los Teletubbies, y todos los demás engendros se ven como si nada.

Ayer mismo Eric tenía diarrea, y desafortunadamente "no llegó a tiempo". El VHS de "Bailando con los Teletubbies" padeció directamente los embates de sus descargas gástricas (yo sé que más de un enemigo de los Teletubbies considerará ideal este tratamiento). Pero nada que una rápida limpia con desinfectante no pudiera arreglar.

Quiero ver un DVD que aguante tales traumas.

¿Que ya estoy chocheando? ¿Que soy un retrógrada que atenta contra el "progreso" y el "avance"? Quizá sea cierto.

Pero no estoy solo.

Cada vez más gente está volviendo al pasado en cuestiones de formatos. Por ejemplo, cuando salieron los CD's --allá por la década de 1980-- nos los vendieron como la panacea, la Octava Maravilla.

Aún recuerdo a uno de esos conductores idiotas de Televisa, que anunciaba los CD's como la panacea de los medios del siglo XXI.

"¡Es más, ni siquiera se rayan!", anunciaba triunfal el pobre imbécil, mientras le pasaba orgullosamente la punta de una pluma por la superficie del disco.

(Me hubiera encantado verle la cara más tarde, cuando trató de escuchar el disco.)

Hoy ya sabemos que los CD's no son perfectos. De hecho, ya hay quienes desean el regreso de los antiguos discos de vinyl (los legendarios "Long Plays"), porque según los más fanáticos en música (llamados "audiófilos"), su calidad de sonido es muy superior a la de los CD's. Y desprecian a los seguidores de los CD's como "amateurs".

Incluso hay tiendas especializadas en LP's, y algunas discográficas sacan versiones en vinyl. Según el diario Atlanta-Journal Constitution, el grupo Nielsen SoundScan reportó que 990 mil álbums de vinyl se vendieron en Estados Unidos en 2007, un 15 por ciento más que en 2006, cuando se vendieron 858,000.

Y las cifras parece que van en aumento.

Bueno, de todas formas, ni para qué preocuparme. Ya vienen los famosos BluRay, un formato que (¡ahora sí!) nos prometen que va a ser la panacea, La Octava Maravilla del Mundo.

Será el sereno. A mí no me interesa que los BluRays tengan tantos cientos de miles de líneas de resolución, ni que su sonido ultraextraestereofónico me tumbe de mi silla. Lo que me importa es ver una BUENA película, aunque sea en blanco y negro y con rayitas.

Lo que sí me gusta, de todas maneras, es que parece que no se rayan como los DVDs. En YouTube hay videos impresionantes de discos de BluRay que los rayan, manchan, tallan... y como si nada. (Y lo mejor es que no lo hace ningún tonto conductorcillo de Televisa).

Yo, sinceramente, sólo tengo una pregunta: ¿Aguantarán los BluRay un ataque de diarrea de Eric "El Terrible" Zapata?
www.cesarfernando.com

2 comentarios:

  1. Jeje, me confieso víctima de la misma afición (el cine) y los mismos estragos (las largas esperas para el inicio de la película y las rayaduras de los discos). Quizá la solución, mi estimado César Fernando, es no almacenar los medios digitales, sino solicitarlos cuando se necesite; ésa sería la verdadera panacea del cinéfilo. Ver buen cine bajo demanda, libre de cualquier agresión química causada por parvulitos. Saludos.

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  2. Mientras llega ese día, Antonio, me quedo con los VHS. Al cabo que mis pobres ojos no notan la diferencia entre mil millones de líneas de resolución contra cien millones.

    Y si las notan, no les importan.

    Saludos

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