sábado, marzo 29, 2008

Enseñar los calzones: Lo más "chic" entre los jóvenes de EE.UU.

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida -- En las memorias del gran maestro Gichin Funakoshi (ni más ni menos que el padre del Karate-Do en Japón) uno de sus nietos recuerda cómo el anciano ni siquiera osaba mencionar la palabra "calcetines".

Para los japoneses de antes, era una prenda sucia y degradante.

"Levanta 'esos'", gritaba Funakoshi a su nieto, señalando los horribles trapos en el suelo. Ni siquiera se dignaba a tocarlos, sino que los empujaba con su bastón.

"¿Los qué?", preguntaba adrede su nieto, como no entendiendo. Intentaba obligar al abuelo a decir la palabra.

"'Ésos', 'ésos'", insistía Funakoshi.

"Nunca logré obligarlo a decir 'calcetines'", recordaba su nieto.

Suena ridículo y hasta exagerado. Pero en mi niñez en México, ocurría algo similar con la ropa interior.

Recuerdo que cuando estaba en la escuela primaria, uno de las peores vergüenzas era que te vieran las prendas que usabas debajo del pantalón.

"¡A Pedrito (o Juanito, o Lupita!) se le ven los calzones!", era uno de los gritos más temidos por los alumnos de la Escuela Ignacio M. Altamirano, de mi querido Tampico, Tamaulipas. Y supongo que en muchas primarias más de México.

Lo normal entonces era actuar como si la ropa interior no existiera. Era una vergüenza siquiera mencionarla.

(Quizá por eso durante mi adolescencia opté por desaparecerla de mi vida.)

Cómo cambian los tiempos. Hoy en día, en Estados Unidos, la moda entre los niños y adolescentes es precisamente enseñar los calzones.

Se trata de los famosos "Baggy Pants", o pantalones caídos, que los adolescentes utilizan al estilo Cantinflas: Sin cinturón, y con el tiro hasta las rodillas.

Como si se hubieran salido del baño sin subírselos.

Claro, el objetivo es dejar que se vea la ropa interior. Pero no las aburridas y anticuadas truzas de algodón blanco que usábamos los alumnos de la Escuela Altamirano en el Tampico de los 1970s.

No, ahora lo "in" es mostrarle al mundo los estampados de los "boxers" que todos los jóvenes "moderrrrnos" usan.

Entre más se vea, mejor.

Dicen que la moda se originó en las cárceles de Estados Unidos, donde por seguridad no se permiten los cinturones y las tallas de los uniformes siempre son más grandes.

Por eso, los presos se ven obligados a usar los pantalones abajo del trasero.

Lo malo es que les queda gustando la costumbre, y al salir de la cárcel contagian primero a los pandilleros y después a todo adolescente impresionable que quiera verse "cool".

La moda ha llegado a tal extremo, que hay fábricas y tiendas que comercializan ropa floja, especialmente pantalones diseñados para caerse.

Claro, a los padres y maestros esto nos parece más que una aberración, y en varias escuelas del país se prohibieron esas indumentarias.

Incluso recientemente en el Congreso estatal de Florida se presentó una iniciativa de ley para castigar hasta con 10 días de suspensión a cualquier alumno de escuelas públicas que ose "cantinflear" sus pantalones.

Yo no sé. A mí en lo personal me gusta traer mis pantalones a la cintura (aunque confieso que cada vez se me hace más difícil encontrar un cinturón que la rodee).

No apruebo esta moda, pero no entiendo muy bien todo el escándalo. ¿No hemos aprendido del pasado?

¿Es que esos legisladores no se acuerdan cómo andaban ellos en sus tiempos mozos, seguramente con el pelo y las barbas largas, vestidos con sus pantalones raídos y acampanados, sandalias viejas y camisetas "hippies"? ¿Y sin bañarse durante días?

¿Ya no se acuerdan de los infartos que les causaban a sus padres y maestros con esas (dizque) indumentarias?

Y los que fuimos adolescentes durante la década de los 1980, ¿ya no nos acordamos de las camisetas arrugadas, de los trajes "a lo Michael Jackson", de los pantalones de tubo, y de las bandas de "Break" que nos hacían ver como un bailarín de tercera de "Flashdance"?

O las madres de hoy, ¿ya no se acuerdan de los camisones enormes que usaban (tipo Flans), los peinados y maquillaje tipo Barbie, el montón de pulseras tipo Madonna, y las horrorosas hombreras?

(Y eso que por conmiseración no mencionaré la moda "punk".)

No me gusta la moda "pandillera". Pero creo que toda generación tiene derecho a hacer su ridículo. A nosotros nos tocó. A nuestros padres también (mi papá se vestía como James Dean, con copetote y todo).

Ahora les toca a nuestros hijos hacer el ridículo.

E igual que nos pasó a nosotros, a ellos también les tocará avergonzarse de sus ropas de hoy cuando --ya adultos-- vean las fotos del recuerdo y digan: "¡Qué espanto! ¿Cómo demonios se me ocurrió salir a la calle vestido ASÍ de ridículo?"

Peor aún: Si los padres lidiamos hoy en día con los pantalones de Cantinflas y la moda pandillera de nuestros hijos, no quiero ni imaginarme qué moda de la juventud del futuro los hará infartarse a ellos. (www.cesarfernando.com)

4 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo!

    A mí en lo personal se me hace que se ve muy mal porque pareciera que llevan pañales sucios (en serio -.-). Yo soy un chico de 19 años y me gusta usar los pantalones bien puestos porque, además, se me hace más sexy que las nalgas se encuadren bien (:P). Por lo demás, me gusta que el elástico sobresalga.

    Pero tienes razón: cada quien hace su propio ridículo y tiene derecho a hacerlo.

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  2. Gracias por tu comentario... Yo no creo tener, a mis 40 años, derecho a criticar las modas de la gente joven, como dije en el escrito, ya que todos tuvimos en nuestra juventud cola que nos pisen.

    El problema es que no me quiero ni imaginar las "modas" con las que ustedes, los jóvenes de hoy, van a tener que lidiar con sus hijos cuando ellos sean adolescentes. (!!!!!)

    Gracias por leerme y por escribir tu comentario. Saludos

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  3. Anónimo8:07 a.m.

    A nosotras las chicas tambien nos gusta mostrar los calzones. A mi me gusta que me miren por debajo de mi falda, para que me vean mi calzon blanco. Que rico s mostrar los calzones.

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  4. Anónimo7:10 p.m.

    A mi igual me encanta que me vean los calzones, me fascina ver como se quedan impavidos viendolos. Igual me gusta me vean las chichis, es rico.

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