lunes, marzo 10, 2008

Las cosas que debo (pero no quiero) hacer

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida — Antes de checar mi calendario, cierro los ojos, aspiro profundo, y descanso unos segundos, para agarrar fuerzas.

Luego, resignado, comienzo a ver la lista de pendientes de las cosas que tenía que hacer ayer:

  • Hacerme el chequeo de la sangre. (Triglicéridos, azúcar y demás.)
  • Pedir cita para hacerme el examen físico anual con el doctor. (Al llegar al cuarto piso, ya toca.)
  • Ir a buscar al contador para hacer la declaración de impuestos.
  • Llamar al Depto. de Servicios Públicos de la casa para pagar un adeudo de luz y agua.
  • Llamar al doctor del niño para pedir cita para sus exámenes.
  • Hablar a la empresa de adeudos a buscar un acuerdo.
  • Llevar mi carro a hacerle la afinación, que ya le toca.
  • Buscar un seguro de auto más barato.
  • Ver el contrato de renta de la casa en Texas (la que no se vende).
  • Buscar a alguien que la rente.
  • Hablar con la vendedora para firmar el contrato.
  • Ir a cambiar la cuenta del banco (la que casi siempre está sin fondos).
Podría seguir la listita. Tengo fácilmente muchos “pendientes” más, como para llenar todas estas páginas Pero ya con estos se da usted una idea.

Y eso, que no he incluído las obligaciones que uno ya tiene de todos los días: Convivir con la familia, ir a hacer la compra para la casa, ir a lavar la ropa cada semana (si se puede), llevar y traer a los niños de la escuela...

¿Me faltó algo? Creo que no. ¡Ah, sí! Un pequeño detallito: TRABAJAR.

¿Se ha fijado usted todo lo que uno tiene qué hacer en la vida diaria?

Ya no digamos para “autorealizarse” como persona, o para superarse, sino simplemente para mantenerse a flote, y seguir funcionando.

Parecería que la “modernidad” de la vida actual se mide por el montón de obligaciones que la sociedad nos impone.

Y no contentos con esto, las familias actuales se esfuerzan en encontrar más obligaciones para echarse encima, como:

  • Clases de karate (o gimnasia o fútbol soccer o danza) para los niños.
  • Excursiones y días de campo.
  • Buscar tiempo para ir a correr o inscribirnos en un gimnasio (membresías que pagamos todo el año y nunca usamos).

Obligaciones que por fortuna, yo no tengo, pero tuve y seguro tendré, si quiero seguir viviendo en la “vida moderna”.

¿En qué momento se nos olvidó que el progreso se inventó, precisamente, para conseguir más tiempo libre?

www.cesarfernando.com

2 comentarios:

  1. Anónimo12:57 a.m.

    jajaja lo que el progreso nos ha conseguido es más placer (navegar en Internet y leer blogs excepcionales, p. ej.) pero conseguirnos tiempo libre? jamás! siempre hay algo qué hacer! y a veces uno tiene ganas de tener más de esos días... días en los que no hay más remedio que quejarse y decir "estoy aburrido" ¡oh que días más placenteros! jajaja.

    Y es esto o vivir hasta los 30 bajo la lluvia comiendo frutas calientes semipodridas y carne de mono leproso...

    ResponderEliminar
  2. Siempre he pensado que esto del progreso es como un trato con el diablo, como en la película de Brendan Fraser donde Elizabeth Hurley interpreta a Mefistófeles: Te concede el mayor deseo de tu vida... pero lleva trampa.

    Unos de los momentos más felices que me gozo es cuando tengo cosas qué hacer... y las voy cancelando una a una con el consabido "ah, pero no urge. Lo puedo hacer mañana".

    Saludos

    ResponderEliminar