domingo, marzo 02, 2008

El mexicano siempre es el malo de la película

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida — Sí, ya parece que Hillary Clinton o Barack Obama van a poder "reabrir y renegociar" el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC en español, o NAFTA en inglés), como prometieron a los desesperados votantes en Ohio días atrás.

(No sé porqué me suenan a políticos en campaña.)

Pero antes de que los opositores mexicanos al TLC echen las campanas al vuelo, permítanme aclararles que ni Clinton ni Obama planean renegociar el tratado para beneficiar a México, sino para beneficiar a Estados Unidos.

Según sus discursos, una renegociación del NAFTA sería para "obligar a México" a imponer medidas más estrictas en medio ambiente y en leyes laborales.

(Léase: Más ventajas para los trabajadores y los sindicatos de Estados Unidos.)

La propuesta —aunque suene bienintencionada para todos los obreros del mundo y los defensores del medio ambiente— no tiene ni pies ni cabeza. Incluso Obama llegó a la ridiculez de prometer renegociar el TLC, para evitar que "las fábricas siguieran mudándose a China" (???), según un reporte del diario Chicago Tribune.

Qué tiene que ver China con el TLC es un misterio (de hecho, absolutamente nada). Pero suena bien a oídos de los asustados y desesperados obreros norteamericanos. Sobre todo cuando traen en una mano una orden de despido, y en la otra una boleta electoral.

Históricamente, Ohio fue uno de los estados más industrializados del país, pero la globalización y las nuevas tecnologías les ha pegado duro a sus obreros, muchos de los cuales se han quedado sin trabajo.

Cierto, el TLC no es la panacea, y tiene muchos críticos (en todos lados). Pero esa intención de "reabrirlo" para "renegociarlo" no es más que un intento de los políticos norteamericanos de culpar a México de la pérdida de empleos de obreros en Estados Unidos.

Culpar a México es una costumbre muy socorrida por políticos extremistas en Estados Unidos, por cierto.

Y es una estrategia muy útil en tiempos electorales, cuando a los candidatos se les acaban las propuestas.

Casualmente, ni Clinton ni Obama culparon a Canadá en sus discursos. En su afán de dirigir todas sus baterías retóricas contra México (el "sparring" favorito), se olvidaron que el TLC también incluye a su vecino del norte.

Pero el gobierno canadiense paró oreja ante los discursos, y aclaró que si Estados Unidos pretende renegociar el NAFTA, se olvida que Canadá también tendría condiciones que quisiera renegociar y que a los norteamericanos les suenan tabú. Como el petróleo.

Tres cuartas partes del petróleo que produce Canadá se lo vende a Estados Unidos.

Y también México tendría temas que quisiera "renegociar", ya que los gringos proponen la idea. Como la inmigración.

Lo hipócrita del caso es que mientras la Clinton y el Obama se la pasan echando pestes del TLC en Ohio, por otro lado en sus campañas de Texas (el otro estado que votará en las elecciones primarias y asambleas elecotrales de este martes 4 de marzo) echan bondades al comercio y la inmigración.

Allí, el "perverso" México casualmente es ni más ni menos que el principal socio comercial de Texas. Y tanto como la Clinton como el Obama se pasan sus mítines cantando hasta con mariachi y masticando frases en español.

Cierto, el TLC ha causado pérdida de empleos en Estados Unidos. Pero mientras que los opositores afirman que desde que entró el tratado en vigencia en 1994 se perdieron 2.4 millones de puestos obreros, en contraste los que lo apoyan dicen que se crearon 25 millones de trabajos más durante ese periodo, gracias al acuerdo.

Incluso los puestos manufactureros han crecido 4 por ciento anualmente desde que se firmó el TLC, el doble que en los 14 años anteriores, según escribió el secretario de Comercio norteamericano, Carlos Gutiérrez en el Washington Post.

De todas maneras, a diferencia de los mitos que los políticos antimexicanos han venido repitiendo entre sus electores, los empleos también se han perdido al sur de la frontera.

Porque aunque sí se hayan creado empleos en México que no existían antes del TLC (como en las maquiladoras), lo cierto es que los salarios siguen tan bajos como antes, comparados con los de sus socios norteamericanos. Y ahora la cosa está peor, ya que esos empleos se están yendo a China.

Y esto nunca se lo cuentan los candidatos norteamericanos a sus electores.

Pero como bien dijo un articulista en Estados Unidos días atrás: "El TLC es el tema demagógico más socorrido para los políticos demócratas, como lo es la inmigración ilegal para los republicanos".

Y como en toda película de cowboys, el "malo" siempre es el mexicano.
www.cesarfernando.com

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