jueves, marzo 20, 2008

Como desperdician comida los niños en este país

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata
cfzap@yahoo.com

FORT MYERS, Florida — A lo largo de toda mi niñez, mis padres me obligaban a comerme todo lo que me sirvieran en el plato.

Nunca tuve problema. De hecho buena parte de los kilos de más que tengo hoy en día, es por culpa de seguir esa costumbre de comerme todo lo que me ponen delante.

(Claro, claro, siempre es más fácil echarle la culpa a mis padres por mis propios excesos, ¿verdad?)

“Tirar comida es un pecado”, me enseñaron. Y de verdad, esto aún lo creo.

Por eso, no pude evitar traumarme cuando hice mi primera visita a la cafetería de una escuela primaria de Estados Unidos, hace algunos años.

Se me ocurrió acompañar a mi hijo César, cuando él estaba en segundo grado de primaria, en Texas, y me quedé pasmado al ver cómo los niños en este país desperdician la comida.

Allí estaban los chiquillo, recibiendo bandejas llenas de todos los alimentos imaginables.

Y eran esas mismas bandejas las que los niños botaban a la basura minutos después, casi igual de llenas. Tranquilamente, sin lástima ni remordimiento. Como si tiraran la cosa más insignificante.

Vi horrorizado cómo platos enteros con frutas, verduras, sopas, leche, y hasta carne de pollo y res —que muchos niños de América Latina pocas veces comen— se iban enteritos al botadero, sin siquiera haberlos mordisqueado.

(Ah, ¿pero qué tal las pizzas, las papas fritas, los refrescos y los pastelitos? A esos los chiquillos los engullían, como sedientos en el desierto.)

Pero me sorprendió más ver cómo ningún maestro regaña a los alumnos por tirar comida.

En el pasado quedaron ya los días en que los maestros brindaban una educación integral (como en casa). Incluyendo inculcar el valor de la comida.

Hoy en día no es así. Los maestros temen "sobrepasarse" en su autoridad, por temor a demandas.

Y no les importa dejar a los chiquillos hacer lo que quieran. Como tirar comida.

Según un estudio realizado en 1995 por la Oficina General de Contabilidad (siglas en inglés: GAO) del gobierno federal, unos 26 millones de alumnos en 94 mil escuelas recibieron almuerzos diariamente por medio del Programa Nacional de Almuerzos Escolares (NSLP, por sus siglas en inglés).

Casi una cuarta parte de las escuelas públicas del país reportaron que el desperdicio de comida es un problema considerable, según el estudio. Sobre todo en escuelas primarias.

La mayoría de estos almuerzos escolares no los pagan la familia de los niños, sino que son subsidiados en parte o totalmente por el gobierno.

(O sea, con los impuestos que todos los que vivimos en Estados Unidos pagamos. O que nos quitan.)

Según el Departamento de Agricultura, el Programa Nacional de Almuerzos Escolares costó 8.2 mil millones de dólares en 2006.

Desde que llegue a Estados Unidos, insistí en que mi esposa y yo pagáramos el costo de los almuerzos y desayunos escolares de nuestros hijos. Se me hizo injusto aprovechar un dinero que podría ayudar a un niño que de verdad necesita el descuento.

Pero viendo cómo se desperdicia la comida, y cómo algunos padres piden descuento o subsidio de almuerzos —pero no protestan a la hora de hacer los pagos para una camioneta último modelo o una tele de plasma— pienso que quizá debieran comenzar a cobrar los almuerzos a todos. Aunque sea cantidades bajas, de manera simbólica.

O por lo menos, se debiera obligara a los niños a comerse todo lo que está en el plato, para no desperdiciar la comida que tanto trabajo cuesta sembrar y cocinar.

No sabemos si esta jauja alimentaria vaya a durar para siempre.

Bien es cierto que nunca se valoran las cosas que no nos cuestan.
www.cesarfernando.com

5 comentarios:

  1. Anónimo12:48 p.m.

    Quién puede entender a la sociedad, quiere todo gratis pero al no costar no se valora. Viví algo ligeramente semejante, en el servicio militar la comida también es regalada y muchos camaradas se servían en la charola y tiraban todo antes de pasar a la tiendita a comprar una soda y unas papas, cambiaban un alimento muy bueno, rico y GRATIS por unas papas y una soda sobrevalorados (en la tienda del batallón ponen los precios que les da la gana), claro que eran contados los que hacían eso. Yo vivo en México.

    Saludos.

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  2. Además de las agravantes que menciona César Fernando, cabe recordar que una de las causas del calentamiento global es el consumismo exacerbado de la sociedad. Es hora de un cambio de paradigmas, antes de que las cosas se tornen completamente irreversibles.

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  3. Uno de los pensamientos que más me atormentan al acordarme de esta clase de desperdicios, es que temo que llegue el día en que añoremos esos pedazos de pan, esas frutas a medio comer y esos trozos de carne que tiramos a la basura, porque estaremos muriendo de hambre.

    Luego me doy cuenta de la verdadera tragedia: De hecho HOY EN DÍA, hay lugares donde añoran tener siquiera la mitad de esa comida que nosotros tiramos. Aunque sea mordisqueada, medio cocinada y sin sabor.

    Gracias por leerme y no dejen de comentar y enlazar mi blog con los suyos.

    Saludos

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  4. Anónimo7:47 p.m.

    Esta es una de las tantas razones por què los gringos y la sociedad gringa cae mal en el resto del mundo. No tienen la menor sensibilidad humana. No piensan que esa comida que desperdician y botan le pueda servir a alguien màs. O los recursos invertidos en esa comida que tiran a la basura se pueden destinar a otros rubros que lo necesitan. Pero ellos siempre felices, dedicados al consumismo, sin importarles nada el resto del mundo.

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  5. Gracias por leerme y por sus opiniones. Sí, desafortunadamente el desperdicio excesivo es un problema muy extendido en esye país. Pero habría que aclarar que también existe mucha gente consciente en Estados Unidos, personas que tratan de evitar ese desperdicio. El problema es que los que desperdician son los que llevan la fama por todos. Saludos.

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