lunes, febrero 18, 2008

¿A qué vino el presidente de México a Estados Unidos?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — ¿A qué vino el presidente de México, Felipe Calderón, a Estados Unidos?

Siempre que un presidente de México (o de cualquier otro país de América Latina) viaja a Estados Unidos es noticia, sobre todo para los inmigrantes que vivimos aquí.

Sobre todo, si resalta el tema de la inmigración, como hizo Calderón en cuanto foro se paró.

Pero, como siempre me pregunto cada vez que veo que algún político viene a Estados Unidos: ¿En realidad a qué vienen?

En el caso de los legisladores y senadores mexicanos, ya sabemos la respuesta: Vienen de vacaciones a costa del erario, porque las visitas nunca arreglan nada: A cada rato vienen y todo sigue igual.

Pero se trató en este caso del presidente de México. Un hecho que debería haber calado, causado efecto. Sin embargo, no creo que sea así.

Calderón vino a la ONU. Se reunió con paisanos en Chicago. Fue a California a platicar con Arnold Schwarzenegger.

Pero el momento no fue el más propicio: Fuera de medios hispanos, poca gente se dio cuenta de que Calderón vino a Estados Unidos. Todo mundo anda con la mirada atenta en las elecciones primarias, en cómo quedaban Barack Obama e Hillary Clinton.

Ni siquiera se reunió con el presidente Bush, aunque no tendría sentido pues éste va de salida de su cargo.

Pero entonces, ¿para qué eligen estas fechas para visitar Estados Unidos? ¿No hubiera sido más sensato hacerlo hasta que se conociera quiénes serán los candidatos a presidente por los partidos Demócrata y Republicano? Calderón podría muy bien haber arreglado reuniones con ambos.

Mucho mejor hubiera sido posponer el viaje y reunirse con el próximo presidente (¿o presidenta?) de Estados Unidos, a principios de el año próximo. Los reflectores estarían mejor apuntados (a menos que otro ataque terrorista echara a perder todo, como ha ocurrido en el pasado).

No estamos en contra de que los presidentes de América Latina viajen a Estados Unidos a ver cómo están sus paisanos, al contrario. Pero la pregunta salta: ¿De qué sirvió el viaje?

Calderón enfatizó en toda reunión la necesidad de que Estados Unidos legalice a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados (en su mayoría mexicanos).

Pero eso no va a ocurrir. El tema es candente en Estados Unidos. Sobre todo en temporada de elecciones.

Mucho menos ocurrirá si lo pide el presidente de México, al contrario. El efecto resultante entre los electores estadounidenses sería el mismo que si el presidente de Estados Unidos fuera a México a pedir que se privatice Pemex: Rechazo.

La legalización migratoria se dará sólo cuando el presidente de Estados Unidos (y el Congreso y el Senado) se pongan de acuerdo. Y eso ocurrirá cuando el presidente y los legisladores no tengan miedo a los electores. No porque lo pida el presidente de México en una reunión que ni siquiera sirvió para la foto.

cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.com

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