jueves, febrero 28, 2008

Inmigrantes: Los que cometen menos crímenes en EE.UU.

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Las personas a las que nos encanta batirnos en duelos intelectuales contra antiinmigrantes racistas en Estados Unidos, tenemos ya nuevas municiones ideológicas a nuestra disposición.

El Instituto de Política Pública (Public Policy Institute) de California encontró que los inmigrantes tenemos menos probabilidades de cometer crímenes o ser encarcelados que los ciudadanos nacidos en Estados Unidos.

El Instituto —que es una organización apartidista sin fines de lucro— hizo su estudio en California, el estado con mayor número de inmigrantes del país.

El estudio, difundido en el sitio de internet, www.ppic.org esta semana, encontró que:

— Los hombres adultos nacidos en Estados Unidos tienen un promedio de encarcelamiento 3.3 veces más alto que los hombres inmigrantes.

— Entre los hombres de 18 a 40 años (las edades con más probabilidad de crimen), los ciudadanos americanos tienen 10 veces más probabilidades que los inmigrantes de ir a una prisión de condado o estatal.

— Los inmigrantes de México de entre 18 a 40 años de edad (el grupo con mayor probabilidad de haber entrado ilegalmente a Estados Unidos) tienen más de 8 veces menos probabilidad que los ciudadanos americanos de la misma edad de ser encarcelado en una prisión correcional (0.48% contra 4.2%).

Según el reporte, estos resultados son impactantes, debido a que los inmigrantes en California tienen más probabilidad que los ciudadanos americanos de ser jóvenes, de sexo masculino, y tener escaso nivel educativo (características asociadas con alta criminalidad y encarcelamiento).

Así, pues, “limitar la inmigración, requerir más nivel educativo para obtener visas, o aumentar las penas contra inmigrantes criminales, tendrían escaso impacto en la seguridad pública”, dijo en el reporte Kristin Butcher, profesora de Economía en Wesley College, y coautora del estudio.

¿Qué tiene que ver California con el resto del país? Debido a su alta población inmigrante, podría ser una muestra fiel.

“En California, como en el resto de la nación, los inmigrantes ya tienen niveles de actividad criminal extremadamente bajos”, agregó Butcher en el comunicado.
Este reporte de hecho refuerza otros estudios similares, que ya hemos mencionado aquí.

Entre 1993 y 2003, la Universidad de Harvard y el Centro de Política Inmigratoria de Washington, D.C. realizaron un estudio entre 3,000 personas de distintas razas, en 180 barrios de Chicago, y —junto con datos criminales y del censo— encontraron que los inmigrantes hispanos tienen 45 por ciento menos probabilidad de causar crímenes violentos que los hispanos nacidos en Estados Unidos.

El profesor Robert Sampson, director del Departamento de Sociología de Harvard, explicó en un artículo publicado por el diario The New York Times, que los inmigrantes (en su mayoría hispanos) tienden tener más familiass con niños, y por lo tanto, a ser más conservadores que el resto.

"Muchos de estos inmigrantes seguramente están en el país ilegalmente, lo que les puede dar un incentivo extra de mantener un récord limpio y no cometer crímenes, para evitar deportación”, explicó Sampson en otra entrevista, para Harvard Magazine.

Usted y yo, por supuesto, ya lo sabíamos. Pero hay que aprenderse estos datos. Y no dude en desenfundarlos cada vez que le salga un “experto” que le diga que los inmigrantes en Estados Unidos somos criminales.
cfzap@yahoo.com
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More immigrants equal less crime... again?



Those of us who love fighting intellectual duels against racist and anti-immigration supporters, have new ideological ammunitions at our disposal

A recent study by The Public Policy Institute of California, found that immigrants are less prone to commit crimes or being jailed than U.S. -born citizens.

The Institute —a private, non-partisan and non-profit organization— conducted its survey in California, the state with the highest immigrant population in the country.

The study is available at the Institute's website, www.ppic.org, and some of its findings are:

— People born outside the United States make up about 35 percent of California’s adult population but represent only about 17 percent of the state prison population.

—U.S.-born adult men are incarcerated in state prisons at rates up to 3.3 times higher than foreign-born men.

—Among men ages 18-40 – the age group most likely to commit crime – those born in the United States are 10 times more likely than immigrants to be in county jail or state prison.

—Non-citizen men from Mexico ages 18-40 – a group disproportionately likely to have entered the United States illegally – are more than 8 times less likely than U.S.-born men in the same age group to be in a correctional setting (0.48% vs. 4.2%).

The report states these findings are "striking", since immigrants are more likely to be younger, male and have lower education levels than U.S.-born citizens, "all characteristics associated with higher rates of crime and incarceration."

Despite all this, the report found that incarceration rates of young male immigrants with less than high school diploma "are extremely low (...) compared with U.S.-born men with low levels of education", said the report.

Therefore, "limiting immigration, requiring higher educational levels to obtain visas, or spending more money to increase penalties against criminal immigrants will have little impact on public safety,” said Kristin Butcher, co-author of the report. “In California, as in the rest of the nation, immigrants already have extremely low rates of criminal activity.”

This report reinforces similar past studies on the subject.

Between 1993 and 2003, Harvard University and the Washington, D.C.-based Immigration Policy Center conducted a study among 3,000 people from different races in 180 Chicago neighborhoods and —along with findings from criminal stats and the Census bureau— reported that Hispanic immigrants are 45 percent less likely of causing violent crimes than U.S.-born Hispanics.

Professor Robert Sampson, chairman of the Department of Sociology at Harvard, explained that immigrants (mostly Hispanic) tend to be married with children, and therefore are more "conservative" regarding drug use and crime.

"It's likely that many of these immigrants are in the country illegally, which may give them extra incentive to keep a clean record and not commit crimes, in order to avoid deportation", Simpson said in an interview published in Harvard Magazine.

I know the anti-immigration lobby will surely come up with their "true" numbers and stats that contradict these findings.

But that will only prove, once again, that the jury is still out on this issue, and that Hispanic immigrants do not necessarily equal to more crime, as some like to say.
cfzap@yahoo.com
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sábado, febrero 23, 2008

Cuando los políticos americanos hacen el ridículo

Los políticos gringos tienen una palabra favorita: "pandering".

La palabra la usan los políticos generalmente para atacar a sus enemigos (pero sin mencionar que todos han hecho "pandering" y lo seguirán haciendo). Políticos al fin.

"Pandering" no tiene una traducción exacta al español. Podríamos traducirla algo así como "satisfacer la voluntad popular", o "atraer el voto", o inventarnos una frase similar que se aproxime al significado.

Pero después de ver el último esfuerzo del senador demócrata Ted Kennedy para "atraer" el voto hispano para el candidato Barack Obama en Laredo, Texas recientemente (y que usted puede ver gracias a la magia de YouTube aquí), se me ocurrió una nueva traducción de "pandering":

"Ridículo"

Y no es que no me gusten las canciones rancheras. Lo que no me cae es la mentalidad que tienen algunos gringos (la mayoría, sobre todo políticos) que creen que con cantarnos en mal español ya los hispanos vamos a caer redonditos y a votar por quienes nos digan.

Estos gringos todavía tienen a los mexicanos en un concepto estilo de tarjeta postal.

Gracias a Dios que Obama no necesitará el apoyo de Kennedy para atrer el voto de los electores de raza negra.

¿Se lo imagina cantando un rap o hip hop?

Los niños inmigrantes no comen ni visten igual que los niños americanos, a ojos del Tío Sam

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata


FORT MYERS, Florida — Tuve mi primer encuentro con la ceguera del gobierno de Estados Unidos al poco tiempo de haber emigrado legalmente a este país.

Pero el Tío Sam no sólo sufre de ceguera, sino también de estupidez burocrática.

Yo llegué con visa de trabajo, la famosa (y despreciada) H1-B. Esta visa permite al portador trabajar por 3 años, renovables por 3 más, legalmente en Estados Unidos.

Pero la visa también incluye una visa extra, la H4, para el cónyuge y los hijos del trabajador.

Sólo el trabajador tiene permiso de obtener número de seguro social, indispensable para ganar dinero en Estados Unidos.

Bueno, pues llegando el mes de abril siguiente, vi como todos mis amigos y familiares que ya tenían muchos años como inmigrantes cobraban sus jugosos reembolsos de impuestos.

El IRS (el Servicio de Recaudación de Impuestos) otorga créditos a las familias contribuyentes por cada hijo que tengan, y reembolsan la diferencia cada año.

Casi todas las familias que conocía esperaban con ansias el mes de abril como si fuera Navidad, para declarar y recibir el reembolso. Muchos usaban el dinero para el enganche de algún carro, o una casa.

Como yo tenía un hijo, y éramos legales, supuse que me tocaría algún reembolso. Unos 2 mil ó 3 mil dolaritos, de perdido. Nada mal.

Así pues, llegando abril muy contento fui a llenar mi declaración de impuestos para recibir mi añorado reembolso.

Pero mi contador me paró en seco:

"No calificas para reembolso, porque tu hijo no tiene número de Seguro Social", me aclaró. "Tienes que ir al Seguro Social a pedirlo".

Bueno, pues qué remedio, me dije. Fui a la Oficina del Seguro Social en Dallas, y allí una amable (pero firme) empleada me dijo: "¿Para qué necesita Seguro Social? La gente con visa H4 no califica para recibir número de Seguro Social".

En cambio, me dieron un Número de Identificación Personal para Impuestos (el famoso ITIN, por sus siglas en inglés). Ese es el número que el IRS otorga a la gente que no tiene Seguro Social, generalmente indocumentados.

Pero también gente con visa, como la H4. Como mi familia.

Pues me perdí de mi famoso reembolso, porque para el gobierno de Estados Unidos, los niños con ITIN no califican para reembolso. Y eso me pasó por casi ocho años, hasta que logramos recibir la residencia permanente y sacar números de Seguro Social para mi esposa y mi hijo.

¿Y mis reembolsos pasados? Bien gracias. El Tío Sam se los embolsó.

Y eso a pesar de que yo pagaba religiosamente mis impuestos. A pesar de que la ley aclara que los contribuyentes con hijos tienen derecho a recibir el reembolso.

Igual pasa con millones de otros hijos de inmigrantes sin Seguro Social, que trabajan y pagan impuestos... y el gobierno se embolsa lo que les toca.

La mayoría son indocumentados, es cierto, pero muchos otros tienen visa, o trámite de residencia pendiente.

¿A qué viene esto? Porque me acordé del asunto luego de escribir semanas atrás sobre los cheques de “estímulo fiscal” que el gobierno de Estados Unidos enviará a las familias este año para impulsar la economía.

Según el acuerdo, firmado por el Congreso, el Senado y el presidente George W. Bush, se enviarán cheques de hasta 600 dólares por persona, ó 1,200 por pareja, para las familias que ganen entre 3 mil y hasta 150 mil dólares al año.

Las familias con hijos recibirán 300 dólares extra, por cada uno de ellos, sin límite.

El gobierno usará como referencia las declaraciones de impuestos del año 2007 para ver cuánto le tocará recibir a cada quien.

Los cheques comenzarán a llegar a partir de mayo, y el gobierno espera que la gente los gaste y así estimule la alicaída economía, y evite una recesión.

Tras la publicación de la columna, recibí un par de llamadas de lectores inmigrantes que me hacían esta pregunta: ¿Y la gente que no tiene papeles, también recibirá esos cheques?

El estímulo tiene como objetivo ayudar a los contribuyentes que ya pagan impuestos. Pero muchos indocumentados de hecho ya pagan impuestos desde hace años, usando el ITIN en lugar del Seguro Social.

Entonces, si pagan impuestos, lo lógico es que estos inmigrantes también reciban su cheque de estímulo fiscal, ¿verdad?

Desafortunadamente, no.

El sitio de internet del Servicio de Recaudación de Impuestos (IRS) aclara que sólo las personas con número de Seguro Social válido podrán recibir esos cheques.

El IRS dice, textualmente:

“Los contribuyentes deben tener un Número de Seguro Social válido para calificar para el pago de estímulo económico. Si es una pareja casada declarando juntos, ambos contribuyentes deben tener un Número de Seguro Social válido. Y, los niños deben tener Número de Seguro Social válido para ser elegibles como niños calificados”.

Sobre el ITIN, el IRS aclara:

“Los contribuyentes que presentan sus declaraciones usando un Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN) emitido por el IRS, o cualquier número emitido por el IRS no califican. Tampoco son elegibles los individuos que pueden ser reclamados como dependientes en la declaración de otra persona, o contribuyentes que presentan el Formulario 1040-NR, 1040-PR o 1040-SS”.

¿Le suena a usted injusto esto? Claro: Porque lo es.

Pero desafortunadamente, la regla es muy clara: No Seguro Social, no cheque de estímulo.

Parecería que a ojos del gobierno de Estados Unidos, los niños con ITIN o visa no comen ni visten igual que los niños residentes o ciudadanos.

Ah, pero eso sí: Sus padres (aunque no tengan número de Seguro Social) sí tienen que pagar impuestos como si fueran ciudadanos americanos.

Y hasta más.

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Un "Gol": ¡Ya estamos en Amazon.com!

El libro "Desde las Entrañas del Monstruo" ya está a la venta en el sitio de internet Amazon.com.

Se trata del primer volumen de recopilación de las columnas escritas desde 2002 de un servidor, y publicadas por periódicos de México y Estados Unidos, y en este sitio de internet.

Puede adquirirlo por la "módica" cantidad de $19.95 (más gastos de envío), y leer las columnas en tinta y papel, y dejar así de echarse a perder sus ojos ante la pantalla de la computadora.

Esperemos que sea el primero de muchos. Obviamente, se lo recomendamos.
cfzap@yahoo.com
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jueves, febrero 21, 2008

El primer debate "hispano" de Hillary vs. Obama tendrá que esperar a premios Lo Nuestro

Los precandidatos demócratas a la presidencia de Estados Unidos, Hillary Clinton y Barack Obama, tendrán su primer debate "hispano" en Austin esta noche, transmitido por CNN y la cadena hispana Univisión.

Lo gracioso es que, mientras CNN transmitirá el debate en vivo, Univisión decidió aguantarlo un poco: De hecho más de dos horas, aunque lo transmitirá con traducción en español.

¿El motivo? Univisión transmitirá primero su ceremonia anual de premios a la música latina "Premios Lo Nuestro", un clon propio al estilo de los Grammies.

No sé si esto fue una decisión consicente hecha por los ejecutivos de Univisón o cuál es la audiencia de Premios Lo Nuestro. Pero supongo que los hispanos estamos más interesados en escuchar a los dos candidatos que seguramente tienen más probabilidad de dirigir al país durante los próximos cuatro años, que ver una banda reggaetonera agradeciendo a su "papá, mamá y mánager" por su premio.

Ahora, esto es solo mi opinión, por supuesto. En el universo de más de 50 millones de hispanos que viven en Estados Unidos, podría yo ser la excepción.

Así que, debido a que no tengo cable, tendré que ver los reportes de CNN por internet. Univisión me acaba de perder como televidente esta noche.

Nunca me gustaron sus traducciones de los debates, de todas maneras.

O... quizá estoy equivocado, y el evento interesante de esta noche no es el debate demócrata, sino la ceremonia de los Premios Lo Nuestro.

Es como cambiarle a un debate político en inglés para ver "American Idol". Después de todo, no suena tan mal...


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Clinton-Obama "Hispanic" debate on Univision tonight...broadcast two hours later

Democratic candidates Hillary Clinton and Barack Obama will have their first "Hispanic" debate, held in Austin tonight, and broadcast in CNN and Spanish-language Univision network.

The funny part is, while CNN will broadcast the debate live, Univision decided to hold it a little bit: More than two hours later, in fact, although with a Spanish translation.

The reason? Univision will first air its annual "Premios Lo Nuestro" Latin Music awards ceremony, an in-house Grammy clone.

I don't know if this was a concious decision made by Univision executives, or what the ratings of Premios Lo Nuestro are. But my guess is that Hispanics are way more interested in listening to two of the candidates who most likely will run this country for the next four years, than seeing a reaggeton band thanking their "mom, pop and manager" for their award.

Now, that's only my opinion, of course. In the universe of more than 50 million Hispanics living in this country, I could be the exception.

So, since I don't have cable, I'll stick to the CNN reports online, instead. Univision has lost me as a viewer tonight.

I never liked their translations in past debates, anyway.
OR... maybe I'm being wrong, and the real interesting show tonight is not the Democratic debate, but the "Premios Lo Nuestro" ceremony.
Kinda like switching channels from an English-language political debate to watch "American Idol". Sounds not so bad after all.



miércoles, febrero 20, 2008

¿Ya se moriría "El Comandante"?

Cuando Fidel Castro asombró al mundo al anunciar la cesión de su poder, después de décadas como gobernante de Cuba, a su hermano Raúl Castro en 2006, el gobierno cubano aseguró a todos que era una decisión "temporal".

Alegaban que "El Comandante" regresaría a sus deberes presidenciales eventualmente, una vez que se recuperara de una cirugía intestinal.

Dieciocho meses después, ya sabemos que las cosas estaban peor de lo que los funcionarios cubanos se atrevían a admitir: Que la decisión de Castro fue más "permanente" que "temporal".

Ahora, con la renuncia oficial de Fidel Castro como presidente, el gobierno cubano dice que su viejo dirigente está bien, aunque debilitado por la edad y las operaciones.

Sin embargo, esta vez aceptan que la renuncia es una decisión "permanente".

Pero tomando en cuenta la manera en que se manipula la información en Cuba, no tenemos más opción que leer entre líneas.

Así pues, si el gobierno cubano está por fin aceptando que Castro ya no puede ser presidente, ¿pudiera ello significar que en realidad está peor de lo que nos quieren hacer creer?

¿Podría incluso significar que ya está muerto y enterrado, y que no lo quieren admitir?

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Is "El Comandante" already dead?

When Fidel Castro stunned the world by announcing his transfer of power —after decades ruling Cuba— to his brother Raúl Castro in 2006, the Cuban government assured everyone it was just a "temporary" decision.

They argued "El Comandante" would eventually return to his presidential duties once recovered from an intestinal surgery.

Eighteen months later, we know things were worse than Cuban officials dared to admit: That Castro's decision was more "permanent" than "temporary".

Now, with the official resignation of Fidel Castro as president, the Cuban government says its old leader is fine, albeit weakened by age and the surgeries.

However, this time they do agree his resignation is a "permanent" decision.

Considering the way information is manipulated in Cuba, we had no option left but to read between lines.

So, if the Cuban government is accepting at last that Castro is no longer fit to be President, could it mean he is worse than what they want us to believe?

Could it even mean he might already be dead and buried, and that they are not willing to admit it?

¿Brecha generacional entre votantes hispanos?

Este miércoles estaba escuchando un programa de radio sobre comentarios políticos, donde se desarrollaba un candente debate sobre el supuesto apoyo hispanos (o falta de) a la precandidatura de Barack Obama a presidente.

Lo que noté, al escuchar las llamadas de la audiencia, fue que los hispanos de más edad (en su mayoría ciudadanos americanos, inmigrantes latinoamericanos) se oponían a Obama, pero apoyaban a Clinton como la candidata demócrata a la nominación. Y expresaban dudas sobre la escasa experiencia de Obama, además de que se negaban a aceptar que un candidato de raza negra fuera electo presidente sólo por el color de su piel.

Pero por otro lado, hispanos más jóvenes y educados en Estados Unidos (usualmente los hijos de los seguidores de Hillary) le van a Barack Obama. Repetían el mantra "Cambio, cambio, cambio" a cada rato, y resaltaban el corazón y la inspiración de Obama.

La mayoría de los hispanos seguidores de Hillary sonaban como clase trabajadora, mientras que los hispanos de Obama sonaban bilingües y biculturales (su escaso español tenía fuertes acentos en inglés).

En un sentido, la misma regla que se aplica al electorado en general, se puede usar para los hispanos: Hillary Clinton aún posee el voto de los trabajadores y los hispanos (inmigrantes). Pero las generaciones jóvenes (de cualquier raza) se inclinan por Obama.

Así que, mientras que los electores de raza negra y del sexo femenino se podrían considerar ya decididos entre Obama y Clinton, respectivamente, el voto hispano aún está en el aire.

¿No es gracioso cómo el resto del país piensa que los hispanos somos todos iguales, sólo por nuestros nombres y nuestro idioma español (que no todos hablamos, por cierto)? Pero creo que en realidad, los hispanos somos menos monolíticos que, por ejemplo, los afro-americanos en muchos sentidos.

Incluso dentro de las mismas comunidades hispanas que existen (mexicanos, cubanos, colombianos, puertorriqueños, centroamericanos y demás) hay enormes diferencias de opinión entre sus miembros.

Ahora parece que debemos agregar una más: Una brecha generacional.

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Older Hispanics for Hillary? Younger Hispanics for Obama?

I was listening to a Spanish talk-show in a radio station this morning, and a heated debate was going on about the so-called Latino support (or lack thereof) to Barack Obama.

What I noticed, by listening the calls from the audience, was that older Hispanics (mostly Latin American-born U.S. citizens) oppose Obama, while supporting Hillary Clinton as the Democratic presidential nominee. They expressed doubts about Obama's short experience, and refused to see an African-American elected President just for his color.

But on the other hand, younger and U.S.-educated Hispanics (usually, the children of those Hillary supporters) are for Barack Obama. They chanted "Change, change, change", all the time, and highlighted Obama's heart and inspiration.

Most of the Hillary's supporters sounded like blue-collar people, while Obama's supporters sounded like bicultural, bilingual Hispanics (with thick English accents, and lacking good Spanish-language skills).

In a sense, the rule that applies to the general population applies to Hispanics, too: Hillary still has the blue-collar and the (immigrant) Hispanic vote. But the younger voters support Obama.

So, while the African-American and Female voters could be considered already sold for this presidential election, the Hispanic vote is still up for grabs.

lunes, febrero 18, 2008

¿A qué vino el presidente de México a Estados Unidos?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — ¿A qué vino el presidente de México, Felipe Calderón, a Estados Unidos?

Siempre que un presidente de México (o de cualquier otro país de América Latina) viaja a Estados Unidos es noticia, sobre todo para los inmigrantes que vivimos aquí.

Sobre todo, si resalta el tema de la inmigración, como hizo Calderón en cuanto foro se paró.

Pero, como siempre me pregunto cada vez que veo que algún político viene a Estados Unidos: ¿En realidad a qué vienen?

En el caso de los legisladores y senadores mexicanos, ya sabemos la respuesta: Vienen de vacaciones a costa del erario, porque las visitas nunca arreglan nada: A cada rato vienen y todo sigue igual.

Pero se trató en este caso del presidente de México. Un hecho que debería haber calado, causado efecto. Sin embargo, no creo que sea así.

Calderón vino a la ONU. Se reunió con paisanos en Chicago. Fue a California a platicar con Arnold Schwarzenegger.

Pero el momento no fue el más propicio: Fuera de medios hispanos, poca gente se dio cuenta de que Calderón vino a Estados Unidos. Todo mundo anda con la mirada atenta en las elecciones primarias, en cómo quedaban Barack Obama e Hillary Clinton.

Ni siquiera se reunió con el presidente Bush, aunque no tendría sentido pues éste va de salida de su cargo.

Pero entonces, ¿para qué eligen estas fechas para visitar Estados Unidos? ¿No hubiera sido más sensato hacerlo hasta que se conociera quiénes serán los candidatos a presidente por los partidos Demócrata y Republicano? Calderón podría muy bien haber arreglado reuniones con ambos.

Mucho mejor hubiera sido posponer el viaje y reunirse con el próximo presidente (¿o presidenta?) de Estados Unidos, a principios de el año próximo. Los reflectores estarían mejor apuntados (a menos que otro ataque terrorista echara a perder todo, como ha ocurrido en el pasado).

No estamos en contra de que los presidentes de América Latina viajen a Estados Unidos a ver cómo están sus paisanos, al contrario. Pero la pregunta salta: ¿De qué sirvió el viaje?

Calderón enfatizó en toda reunión la necesidad de que Estados Unidos legalice a los más de 12 millones de inmigrantes indocumentados (en su mayoría mexicanos).

Pero eso no va a ocurrir. El tema es candente en Estados Unidos. Sobre todo en temporada de elecciones.

Mucho menos ocurrirá si lo pide el presidente de México, al contrario. El efecto resultante entre los electores estadounidenses sería el mismo que si el presidente de Estados Unidos fuera a México a pedir que se privatice Pemex: Rechazo.

La legalización migratoria se dará sólo cuando el presidente de Estados Unidos (y el Congreso y el Senado) se pongan de acuerdo. Y eso ocurrirá cuando el presidente y los legisladores no tengan miedo a los electores. No porque lo pida el presidente de México en una reunión que ni siquiera sirvió para la foto.

cfzap@yahoo.com
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miércoles, febrero 13, 2008

¿Qué hacer con el cheque que me regalará Bush: Pagar deudas... o comprarme mi tele de plasma?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata


FORT MYERS, Florida — 1,800 dólares. Ésa es la cantidad que, según las cuentas de un servidor, me va a regalar el gobierno de Estados Unidos este año.

(** Televisor de plasma, de alta definición de 50 pulgadas: 1,199 dólares.)

Sí, lo leyó bien: Me van a regalar dinero. Como si me lo hubiera encontrado tirado en la basura. Como si me lo hubiera ganado en la Lotto.

(Por cierto, nunca he ganado nada. Eso si descontamos una rifa en el kínder donde gané 5 pesos, de los de aquellos años.)

1,800 dólares. O según eso es lo que vienen diciendo con bombo y platillo el presidente George W. Bush y los políticos de Washington desde hace semanas.

(** Vacaciones en Orlando por una semana para familia de 4: 1,500 dólares.)

Pero no sólo a mí me llegará ese chequecito. También a usted. A todos los que vivimos y trabajamos y pagamos impuestos en Estados Unidos, a partir del mes de mayo.

Se trata del famoso “estímulo” que el gobierno está tratando de inyectar en la economía para evitar una recesión. Que de todas maneras, ya se padece.

En total, van a ser 152 mil millones de dólares los que el gobierno federal regalará a toda la gente de Estados Unidos.

(** Computadora portátil Apple MacBook: 1,099 dólares.)

¿Con qué fin, se preguntará usted, se envía ese dinero? Pues para que se lo gaste. Para que salga a las tiendas, al “mall” o a un restaurante y pase un buen rato.

El objeto del gobierno es poner dinero en circulación para reactivar la economía, los negocios, y que aumente la inversión y el empleo.

(** Cámara digital de 10.1 megapixeles con lente telefoto: 830 dólares.)

Según la propuesta, las personas que ganen menos de 75 mil dólares al año, recibirán hasta 600 dólares. Las parejas casadas que declaran impuestos conjuntamente recibirán hasta 1,200 dólares. Más 300 dólares por cada hijo que tengan.

(** iPod videoplayer con 32 gigas de memoria: 499 dólares.)

En mi caso, somos cuatro de familia (mi esposa y dos hijos). Calculo que recibiremos 1,800 dólares, la cantidad que mencioné al principio de este artículo.

Una familia con cuatro niños podría recibir hasta 2 mil 400 dólares... o más, dependiendo de cuántos hijos tenga.

Todo esto suena muy bien. Como dice el dicho: ¿A quién le dan pan (o cheque) que llore?

El problema es cuando nos ponemos a investigar de dónde va a salir ese dinerito. ¿Quién lo va a terminar pagando?

Son más de 150 mil millones de dólares que tendrán que salir “de alguna parte”.
Claro, dirá usted: El dinero lo pone el gobierno. Obvio. Pero, ¿de dónde? Tiene que venir de algún lado, a menos que se quiera causar inflación, imprimiendo billetitos sin sustento.

Algunos ya sugieren que el gobierno “se cobrará” ese dinero más tarde, recortando programas y gastos.

Pero no tiene mucho sentido dar dinero con una mano, y quitarlo con la otra. Al final, quedamos igual: Recesión.

¿Cuál es la otra opción, entonces?

Fácil: Pedir prestado. Ese dinero se va a añadir a la deuda monstruosa que este país ya tiene de 9,248,000,000,000 dólares... Y que aumenta 1.50 mil millones al día.

Los economistas sugieren a la gente ahorrar el cheque, o usarlo para pagar deudas.

Excelente consejo. ¿No?

(** Gastar el cheque de 1,800 dólares que me regalará Bush para comprarme mi tele de plasma de 50 pulgadas, en vez de pagar las deudas que se me están acumulando cada mes: No tiene precio.)

Hay cosas que el dinero no puede comprar... Para todo lo demás, está el gobierno de Estados Unidos.
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domingo, febrero 10, 2008

¿De verdad los hispanos no queremos a Obama?

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Ahora nos salen los "analistas" con que los hispanos no queremos votar por Obama por ser negro, y en cambio le vamos a dar el triunfo a Hillary Clinton.

Quesque por la "tradicional" rivalidad entre negros e hispanos.

Quizá las estadísticas, en su alcance "macrodemográfico", sean incuestinables e incuestionadas.

Pero lo que yo veo todos los días, en el microcosmos que es mi experiencia diaria, pinta una realidad distinta.

Yo sé que hay hispanos a los que no les cae Obama. E hispanos a los que no les caen los afroamericanos.

Y, porqué no decirlo, sé también que hay hispanos racistas.

Pero esto no tiene nada de sorprendente ni de extraordinario. Hay hispanos racistas como también hay blancos y negros racistas. Esto todos lo sabemos, aunque nos salga urticaria decirlo.

También sé que que en caso de presentarse un candidato hispano, los últimos que votarían por él serían los negros. (Al menos en general, hablando en números "macrodemográficos".)

¿Porqué los hispanos no les debiéramos pagar a los negros con la misma moneda, dándole la espalda a un candidato de su raza?

Por una simple razón, que quizá a veces se nos olvide: Los hispanos no somos homogéneos, ni monolíticos.

Decir "hispano" en Estados Unidos puede ser hablar de un ciudadano americano, hijo y nieto de chicanos, o hablar de un reciente inmigrante profesional sudamericano con título de doctorado.

O de un campesino, o un obrero. De raza indígena, o blanca, o negra, o amarilla... O de cualquiera de los tonos intermedios de piel.

Fuera de los apellidos y el idioma, los hispanos no tenemos nada en común entre nosotros. Ni siquiera el color de la piel. Mucho menos las preferencias políticas.

Decir que todos los hispanos vamos a votar por Hillary Clinton, por ser latinos, es como decir que todos los mexicanos votamos por el PRI por el simple hecho de ser mexicanos.

En lo personal, he escuchado que a muchos hispanos les gustaría que Barack Obama ganara no sólo la candidatura demócrata, sino la presidencia de Estados Unidos. Y esto lo han dicho no sólo mexicanos, sino puertorriqueños, colombianos, y hasta cubanos.

¿Votar por un candidato negro nos hace menos hispanos? Esto es como decir que apoyar a Hillary nos hace más hispanos.

Antes de que se me vengan encima las huestes "ultrahilaristas", permitanme aclarar: Preferir a Obama (o cualquier otro candidato) sobre la Clinton NO significa que uno sea misógino ni machista, ni que "odie" a doña Hillary por el simple hecho de ser mujer.

Si usted cree esto, párele a su carro, porque anda muy desubicado. O desubicada.

Decir esto es infame. Si no me cree, entonces haga un experimento, volteando el argumento: Decir que los que no apoyan a Hillary Clinton son misóginos y machistas es como decir que los que no apoyan a Obama son racistas y apoyan el sometimiento sobre la raza negra.

¿Se da cuenta de lo ridículo de esta pseudológica?

Claro, hay quienes dicen que elegir a Hillary sería una señal de "justicia" e "igualdad" para las mujeres, las cuales hasta 1920 ni siquiera tenían el derecho al voto en Estados Unidos.

Pero si a esas vamos, el elegir a Obama también sería una señal de justicia quizá hasta mayor, sobre todo en un país donde hasta la década de 1960 a los negros les prohibían entrar a ciertos autobuses, a ciertos negocios y hasta ciertos baños, y eran apaleados, linchados y asesinados por el color de su piel.

Además, un posible triunfo de Obama, traería no sólo la novedad de elegir un candidato negro como presidente de Estados Unidos, sino que también significaría la elección a la presidencia de un hijo de inmigrantes, con nombre "raro". Como tantos otros inmigrantes somos hoy en día.

(Y hay que acordarnos que Obama apoya el otorgamiento de licencias de manejo a indocumentados, lo que no haría Hillary.)

Pero además, se me ocurre que elegir a un negro como presidente ayudaría mucho a desaparecer de una vez por todas la imagen que a nivel mundial se tiene de un Estados Unidos, de ser país racista, donde se piensa que los kukluxklanes todavía apalean negros y mexicanos en la calle ante el aplauso de todo mundo.

Claro, esto ya no es cierto desde hace décadas. Sigue habiendo racismo vedado, es cierto, pero igual eso ocurre en todas partes: Europa, Rusia, China y hasta América Latina.

Sin embargo, de todos los países del mundo parece que sólo Estados Unidos es el que conserva la imagen de racismo.

Cuando viajo a México, lo primero que todo mundo me pregunta es: "¿Cómo te va a ti como mexicano en un país tan racista como Estados Unidos?"

Yo respondo que sí, hay racismo, pero no peor que en otros lados. Que es mentira que los gringos (en general) te miren feo cuando entras a un restaurante o a una tienda, o que te nieguen la entrada por ser "Hispanic".

Pero nadie me cree.

Estados Unidos no es el único país donde hay racismo, pero seguramente sí es el que peor imagen tiene en ese sentido.

Vaya, ni siquiera a Sudáfrica la consideran tan racista como a Estados Unidos, y eso que apenas hace una década aún tenía el sistema de "apartheid". Sistema que Estados Unidos abolió mucho antes.

Pero la imagen que se tiene de Estados Unidos en el mundo es la misma de antes de la Guerra Civil, a pesar del montón de leyes federales y el montón de casos y procesos que las cortes de este país hacen diariamente para castigar y sancionar ferozmente a cualquiera que ose discriminar.

En cambio, nadie tiene la imagen de Estados Unidos como un país machista o misógino, donde sigan sometiendo a las mujeres.

Al contrario: La imagen que se tiene de las mujeres norteamericanas es positiva. El mundo considera a las norteamericanas como libres, independientes y hasta dominantes. En países árabes y musulmanes hasta se les considera "libertinas".

También es una imagen feminista un poco pasada de moda, de las décadas de los 1960's y 1970's, es cierto. Pero es positiva.

Por eso pienso que elegir a Hillary Clinton como presidenta no haría mucho por "ayudar" a la imagen de la mujer en Estados Unidos. Y en cambio, un triunfo electoral de Obama sí ayudaría quizá a derribar de una vez por todas la imagen ultra racista que se tiene de Estados Unidos.

La señora Clinton tiene todo mi respeto como dama y como profesional. Pero al apoyarla para presidenta por ser mujer, se está cayendo en el mismo error machista de los que la odian por ser mujer: No se toma en cuenta su capacidad, sino su sexo.

La Clinton es una mujer rica y anglosajona, que toda su vida ha estado junto al poder en Washington. Hasta tuvo una oficina en la Casa Blanca durante ocho años. Muchos incluso afirman que ella era el verdadero poder detrás Bill Clinton, la vicepresidenta real (que llegaba incluso a opacar a Al Gore.)

Hillary Clinton habla de cambio. Pero es parte del sistema y siempre lo ha sido.

Hay quien dice que es mejor apoyar a la Sra. Clinton por tener más "experiencia" que Obama. Y lo entiendo. Pensar así es lógico, pero también es un riesgo.

Las última veces que los votantes norteamericanos eligieron presidentes por su "experiencia", les fue como en feria.

El último presidente que Estados Unidos eligió por su "experiencia" fue George H.W. Bush (padre). Y fue un desastre en todos los aspectos: Económico, doméstico, internacional. A tal grado que los votantes no lo reeligieron.

Y el anterior presidente electo por su "experiencia" fue Jimmy Carter, un hombre bueno y bienintencionado, pero a quien su bondad le atrajo la fama de débil. (¡Vaya, si hasta el entonces presidente de México, José López Portillo, lo regañó en público!)

Y tampoco resultó reelecto.

A fin de cuentas, ¿quién decide qué experiencia es buena para ser presidente de Estados Unidos? Fuera de un candidato que ya haya sido presidente (o al menos vicepresidente), ningún otro cargo capacita a alguien para dirigir un país como éste. No hay escuelas donde le den clases a uno para ser Presidente de Estados Unidos.

(Y aunque las hubiera, eso no significa que un alumno aplicado llegue a ser buen presidente, porque lo que se necesita es un líder, alguien que inspire y dirija a un pueblo, no un gerente apegado a lo que vivió en el pasado y que actúe "por el libro".)

Ahora, vámonos al otro extremo: ¿Cuántos presidentes "sin experiencia" previa han sido electos en Estados Unidos?

Ahora mismo, me salta a la mente sólo uno: Un abogado de Illinois que ni siquiera fue a la universidad, quien estudió leyes por su cuenta, con libros prestados, y cuya única experiencia política fue haber sido congresista novato durante apenas dos años.

Ese presidente "inexperto" y "novato" se llamó Abraham Lincoln. Y fue quizá el mejor presidente que ha tenido Estados Unidos.

Y fue él, casualmente, quien impulsó la igualdad constitucional de los negros y la abolición de la esclavitud.

¿Se elegirá a Hillary Clinton? Quizá. Es muy probable. ¿Barack Obama resultará el nuevo presidente? Podría ser.

Si esto último ocurre, el nuevo presidente del país más poderoso del mundo será un hombre de 46 años, "inexperto" y "novato". Como lo fue Lincoln.

Pero además sería negro.

Mejor homenaje no se me ocurre a la memoria de Lincoln.
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sábado, febrero 09, 2008

El famoso "Súper Martes" no fue tan súper...

Resultó que el famoso "Súper Martes" no fue tan súper.

Al menos para los precandidatos del Partido Demócrata, Hillary Clinton y Barack Obama.

Normalmente, en años anteriores, la nominación del candidato final ya se "telegrafiaba" para el Súper Martes, cuando más de 20 estados tienen sus elecciones primarias.

Pero esta campaña tiene todo, menos normalidad.

Mientras el Partido Republicano cierra filas alrededor del único candidato viable que queda, el senador John McCain, en el lado demócrata Clinton y Obama se repartieron estados como si fueran pedazos de un pastel que nunca se acaba.

Cierto, Clinton logró más delegados que Obama en las pasadas elecciones. Según el tablero electrónico de la cadena CNN, Hillary lleva 840 delegados a la Convencion Demócrata, más 193 "súper delegados", para un total de 1,033.

Obama cuenta con 831 delegados y 106 "súper delegados", para un total 937.

(Los "Súper Delegados" son miembros destacados del partido, como ex presidentes, senadores y otros pesos completos, cuyos votos actúan como "comodines" para evitar un empate o cualquier "sorpresa desagradable".)


Es empate técnico. En teoría, Clinton va a la cabeza, pero el problema es que aún quedan más de 1,000 delegados por repartirse, y aún hay estados grandes pendientes de votar en marzo, como Texas (que reparte 228 delegados) y Ohio (162).

La Convención Demócrata, que se realizará en Denver en agosto de 2008, tendrá un total de 4,049 delegados. El precandidato que logre reunir una mayoría simple de al menos 2,025 delegados, será nominado candidato del Partido Demócrata a la presidencia de Estados Unidos.

Tradicionalmente, la Convención Nacional simplemente era un espectáculo de triunfalismo predecible y aburrido alrededor de un candidato que todos ya sabían que sería "el bueno". La votación de los delegados una simple formalidad.

Este año, los analistas no están seguros de que sea así, porque después de que se realicen las elecciones primarias de todos los estados (más Puerto Rico y posesiones de ultramar) es posible que Clinton y Obama sigan empatados.

Esto llevaría a que la Convención Demócrata se convierta en una verdadera elección, de pronóstico reservado.

Así pues, lo más seguro es que no sepamos hasta agosto quién contenderá contra John McCain a las elecciones presidenciales de noviembre.

O más bien, quién será el próximo presidente de Estados Unidos.
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viernes, febrero 08, 2008

Sergio Dorantes: De periodista internacional a víctima de injusticia mexicana

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — En otro país (quizá más "avanzado") Sergio Dorantes tal vez fuera una eminencia, una celebridad condecorada y admirada por propios y extraños.

De 1974 hasta 2003, Dorantes fue uno de los fotógrafos mexicanos más contratados por medios internacionales, como los periódicos ingleses The Sunday Times, The Sunday Observer, The Daily Telegraph, y la revista The Economist.

También trabajó para publicaciones norteamericanas como las revistas Time, Newsweek, el diario The New York Times, y francesas y alemanas como Paris Match y Stern.

Pero a pesar de su impresionante historial profesional, Dorantes, de 61 años, no es reconocido en México, su país, sino al contrario: Fue perseguido y acusado como uno de los peores criminales.

El cargo: Asesinar a su ex-esposa, Alejandra Patricia Dehesa Pérez Reguera, quien también era gerente de la oficina de Newsweek en México.

El cadáver de la mujer fue encontrado en su oficina, con una herida de cuchillo en el cuello.

En diciembre de 2003, se ordenó la captura de Dorantes como presunto autor del homicidio. Según la Agencia 50 del Ministerio Público, un testigo llamado Luis Eduardo Sánchez Martínez, afirmó haber visto a Dorantes salir apresuradamente del edificio poco después de cometido el asesinato.

Pero según Dorantes, él no tuvo nada qué ver con el homicidio. Sin embargo, sabiendo cómo se las gasta la "justicia" en México, prefirió huír a Estados Unidos en enero de 2004, donde solicitó su residencia y asilo político.

Más tarde, en diciembre de 2005, el presunto testigo se desdijo de su declaración inicial. Confesó que la fiscal María del Rocío García le pagó mil pesos para que inculpara a Dorantes del crimen, y así "poder archivar el caso".

El video donde el testigo Sánchez Martínez se desdice fue difundido por la cadena Televisa y está en internet.

Meses atrás, Dorantes me escribió para contarme de su caso y pedir que lo difundiéramos.

"Siendo inocente (...) dejé el país para poder investigar y defenderme de esta infame acusación que ha destruído mi vida y mi carrera", escribió.

Al recordar el día de la muerte de su ex esposa, Dorantes afirma que lo estuvieron interrogando por 9 horas en la delegación policiaca, y "constantemente intimidado por un grupo de 6 peritos, dos judiciales y el judicial a cargo, Alfredo Velásquez, quien me intimidó y me forzó a dar muestras de pelo y uñas".

Lo desnudaron, lo fotografiaron y le negaron acceso a abogado durante 4 horas de la interrogación.

"Todo el tiempo me repetían: 'Diga la verdad. Al final lo vamos a atrapar'", escribió Dorantes.

Según afirmó, ya ha probado su inocencia, "desenmascarando la conspiración en mi contra hecha por malos elementos de la (Procuraduria de Justicia del Distrito Federal), quienes pagaron a un 'testigo' para que declarara en mi contra. Este testimonio es la unica evidencia en mi contra y por la cual el Juez 24 Penal, giro orden de aprehension en mi contra".

"No hay ninguna otra evidencia en mi contra. No hay huellas digitales, cabello, DNA, sangre, nada, solo el testimonio del 'testigo'.

En Estados Unidos, Dorantes vivió tres años, hasta que en febrero de 2007, fue detenido por marshals norteamericanos en San Francisco, a petición del gobierno mexicano que pedía su extradición.

Fue trasladado a una prisión federal de alta seguridad en California, donde duró encarcelado más de seis meses, tras lo cual fue liberado bajo fianza.

Según relató Dorantes, los jueces norteamericanos Joseph Spero y Martin Jenkins coincidieron que su caso tenía "varias serias irregularidades", entre ellas "fabricación de evidencia", y detuvieron hasta abril una audiencia para su extradición, pendientes a que el gobierno mexicano presente pruebas más "convincentes" de su culpabilidad.

No sólo eso: En abril de 2007, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal emitió la recomendación 7/2007 a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, al encontrar serias irregularidades en el caso, y la violación de los derechos humanos de Dorantes.

El caso no ha permanecido anónimo. En su sitio de internet, www.sergiodorantes.com, Dorantes enlista copias de reportajes, entrevistas y noticias de medios de todo el mundo que detallan su caso: Desde los principales periódicos y cadenas de televisión de México, hasta los diarios San Antonio Express-News de Texas, The Financial Times de Londres, El País de Madrid y otros.

Pero ni siquiera su fama, su prestigio, ni sus nexos con poderosos medios le evitaron a Dorantes caer en la telaraña de la (in) justicia mexicana, que le acabó costando la carrera y hasta la libertad.

Por cierto, ¿qué creen que le pasó a la fiscal María del Rocío García, que le pagó al testigo para declarar mentiras y "archivar" el caso rápido? ¿Fue sancionada, juzgada o al menos investigada?

Para nada: Fue "ascendida" a asesora especial de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.

Con todo, Dorantes fue afortunado. Tenía los medios y contactos para salir del país. Ha logrado atraer la atención internacional a su tragedia, y sonar la alarma de que la justicia mexicana quizá no sea tal.

Pero, ¿qué hay de la demás gente inocente a la que han acusado injustamente, y que no cuenta ni con los medios ni contactos de Dorantes?

¿Cuánta gente está purgando condenas en las cárceles mexicanas, acusados de delitos que no cometieron, denunciados por testigos fabricados a sueldo?

Si esto le hacen a un periodista tan renombrado como Dorantes, ¿qué se puede esperar de una persona que no tiene la facilidad de acceso a los medios internacionales, como usted o como yo?

¿Cuántos otros casos similares o peores pasan todos los días en México?

¿Cuántas vidas de personas buenas y trabajadoras son destruídas de un plumazo o por la corrupción o apatía de fiscales o jueces deshonestos o simplemente flojos como le tocaron a Dorantes, sin que a nadie le importe? ¿Cuántas familias han sido destruídas así?

Lo peor de este caso es que no sólo afecta a una persona individualmente, como pudiera ser Dorantes o cualquier otro, lo que de por sí ya es una tragedia.

No, también deja en ridículo ante todo el mundo la profesionalidad de la justicia mexicana.

De por sí la imagen que se tiene de México es de que aún impartimos la justicia a punta de pistola.

Y, desafortunadamente, parece que no andan muy errados.

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miércoles, febrero 06, 2008

¿A dónde se nos está yendo la vida?

César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Días atrás, me preparaba para salir de mi casa rumbo al periódico.

Mientras me subía al auto, sentí que un carro se me “emparejaba” a un lado.

Era un Cadillac muy lujoso. Pero no muy moderno.

Ví que me hacían señas desde el interior, y me acerqué.

Dentro del auto iba una pareja de ancianos. Tendrían entre 75 a 80 años, y se veía que eran marido y mujer.

Él, muy amablemente y con un sombrero que me contaba historias de tiempos idos, me preguntó por una dirección.

Yo, como nuevo por estos lares, pero sobre todo porque pocas veces sé dónde estoy parado, le ofrecí revisar mis mapas para darle instrucciones.

Encontré la calle. Le señalé el camino. Muy agradecido, el anciano me ofreció la mano y se la estreché.

Allá se fueron los viejitos. Mientras los veía alejarse en su vehículo, ví no sólo a un par de ancianos, como hay tantos en Florida, sino que la escena me transportó al pasado. A mi niñez.

Verá, yo fui una de las generaciones de niños latinoamericanos de la década de los 1970’s que fuimos formados (¿o deformados?) por la televisión. Sobre todo, con series norteamericanas como Kojak, Columbo, CHiP’s, Emergencia y tantas otras.

Mis héroes eran Supermán y Batman.

Recuerdo que lo que más me gustaba de aquellas series de TV, era la imagen idílica que nos presentaban de Estados Unidos: Un país rico, poderoso, de gente feliz, bien comida y vestida.

Los padres de familia cuidaban a sus hijos. Trabajaban, salían con ellos de vacaciones a Disneylandia, iban a comer a McDonald’s y tenían juguetes increíbles y hasta tele a colores.

(¿Qué esperaban? Yo era un niño entonces.)

¿Qué tiene qué ver esto con los viejitos, preguntarán?

Bueno, pues ÉSOS viejitos de hoy en día que vemos despistados, cansados, o vacacionando... eran ésos norteamericanos felices que salían en los programas de la tele de aquella entrañable década mía.

Esos ancianos eran los orgullosos americanos que tenían al mundo a sus pies cuando yo era niño. Eran los adultos que controlaban la economía, la política y la vida de aquél país que todos admirábamos.

Hoy, ni caminar pueden ya.

Ya sé que esto suena como si hubieran pasado eras glaciales, pero no es así: Eso fue apenas hace unos treinta años. Una generación. Tres décadas.

Cuando llegué a Estados Unidos, yo tenía 28 años. Hoy ya tengo 39. ¿A dónde se me fue esa década, que ni cuenta me di.

Dentro de otra década más, precisamente, cumpliré 50 años. Y seguro se me va a ir como la anterior: Como un suspiro.

Yo siempre me consideré un niño. Luego, un joven. ¿Los viejos? Esos para mí eran “otros”. Los “demás”.Cualquiera que tuviera 40 ó 50 años, era ya un viejito. Yo, jamás.

Pero hoy en día, hasta los actores que interpretan a mis héroes, Supermán y Batman, ¡tienen 10 años menos que yo!

¿Porqué menciono esto? Porque así como se me fue el tiempo a mí, se le está yendo a usted. Y a todos nosotros.

Me acordé del poema “Síndrome”, del gran poeta uruguayo, Mario Benedetti:

“Todavía tengo casi todos mis dientes / casi todos mis cabellos y poquísimas canas / puedo hacer y deshacer el amor / trepar una escalera de dos en dos / y correr cuarenta metros detrás del ómnibus / o sea que no debería sentirme viejo / pero el grave problema es que antes no me fijaba en estos detalles”.

Cuando menos nos lo imaginemos, usted y yo vamos a andar como esos viejitos.

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sábado, febrero 02, 2008

¿Qué es el "Súper Martes"?

Con esto de las elecciones primarias en Estados Unidos, en todos lados escuchamos la palabra de moda: "Súper Martes".

¿Con qué se come eso? ¿Porqué tanto frenesí?

¿No es el "equivalente" de las elecciones en otros países, como los de América Latina?

Sí y no. El sistema electoral de Estados Unidos es totalmente distinto a los de los demás países.

Por principio, los candidatos de los partido principales, Demócrata y Republicano, no se eligen por "dedazo", como en otros países donde el Partido (o el presidente) escoge un "delfin" para sucederlo.

No, aquí se elige a todo el mundo por votación, desde los jueces de instancias más bajas, los sheriffs, los concejales (regidores), alcaldes y hasta cargos menores como jueces de paz.

Cuando uno va a votar, las boletas electorales son a veces muy largas, para meter a todos los candidatos que van a cargos que uno quizá ni siquiera había escuchado.

Estas elecciones incluyen a los aspirantes a ser nominados por su partido.

Pero no es una elección nacional. Cada estado en Estados Unidos tiene sus leyes y legislación propia. O sea, existen 50 elecciones independientes, donde la gente de cada estado tendrá la posibilidad de elegir (o rechazar) a los aspirantes por medio del voto.

Lo interesante es que no se tratan de elecciones "directas". El precandidato que gane en un estado, lo que hace es que recibe un cierto número de "delegados" electorales, según los votos que haya recibido.

Por ejemplo, el precandidato republicano John McCain, al ganar la elección primaria en Florida, ganó 57 delegados electorales.

¿Qué es esto?

En agosto y septiembre, cada partido (el Republicano y Demócrata) tendrán sus convenciones nacionales. Allí, delegados de cada uno de los estados votarán por quién quiere que sea su candidato a presidente.

Por supuesto, el precandidato que haya recaudado los más delegados, recibirá la nominación.

Entre más estados gane un precandidato, más delegados votarán por él para designarlo candidato presidencial de cara a las elecciones del 4 de noviembre.

Los primero estados que tuvieron sus elecciones primarias fueron pequeños: Iowa, Nueva Hampshire, Michigan, Carolina del Norte. Y por lo tanto, con poco delegados.

El número de delegados se asigna de acuerdo con la población total de cada estado.

A excepción, claro, de Florida.

Pero en este "Súper Martes", 5 de febrero de 2008, más de 21 estado tendrán sus elecciones primarias. Entre ellos, estados "pesados" como California, Nueva York, Illinois, que tienen la mayoría de población y por lo tanto, de delegados.

En total, serán más de mil delegados los que están en "juego". Para ganar la nominación se necesitan 1,034 delegados en el Partido Republicano, y 2i70 en el Partido Demócrata.

Ganar en los estados chiquitos que tuvieron sus elecciones primero tiene un objetivo psicológico: En candidato que vaya acumulando delegados llega "encarrerado" al "Súper Martes". Y la cobertura que le den los medios puede influír en electores indecisos o que ni siquiera lo conocían antes de las primarias.

Así que, en este "Súper Martes" no veremos una elección "nacional", sino 21 elecciones estatales.

Muchas cosas pueden pasar hasta entonces, sobre todo con la elección tan cerrada como se encuentra.

Hasta antes de este 2008, una cosa era cierta: Para el miércoles 6 de febrero, los dos candidatos principales que contenderán para presidente del país más poderoso del mundo, ya habrían sido elegidos. Ya no.
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