sábado, enero 05, 2008

Obama le ganó a Hillary en las elecciones primarias; ¿qué significa esto?

Nos despertamos al 2008 con la primera elección primaria del año, la del "caucus" del estado de Iowa, donde los precandidatos de los Partidos Demócrata y Republicano se enfrentaron para ver quién es electo a la elección presidencial de noviembre.

El resultado fue inesperado para la mayoría:

Entre los demócratas, el novato senador de Illinois, el afroamericano Barack Obama, ganó con mucho las elecciones con casi el 38 por ciento de los votos, seguido por el ex senador de Carolina del Norte, John Edwards con el 30 por ciento.

En distante tercer lugar quedó la favorita de todos, la (hasta este viernes) "indestructible" Hillary Clinton, con apenas el 29 por ciento de los sufragios.

Lo interesante es que Obama capturó el 57 por ciento de los votos de los electores menores de 30 años, según la agencia AP.

Hillary Clinton, quien confiaba que las mujeres la iban a apoyar, tuvo razón: Las mujeres votaron por ella... pero sólo las que tenían 50 años o más. Las demás votaron por Obama.

Entre los republicanos, el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, salió triunfador de las elecciones de Iowa, con el 34 por ciento de los votos, seguido por Mitt Romney con el 25 por ciento y por Fred Thompson con el 13 por ciento.

Rudolph Giuliani, el favorito del partido Republicano, no quiso participar en las elecciones de Iowa, aunque aún así logró el 3.5 por ciento de los votos.

Ahora, todos los precandidatos se concentran en la siguiente elección primaria, que es Nueva Hampshire, la semana que viene.

Pero, ¿qué importancia tienen las elecciones primarias en un estado pequeño y poco poblado como Iowa? ¿De verdad están decidiendo ya la elección?

No. La importancia es simbólica. Quizá psicológica. Pero nada más.

Tradicionalmente, los comités de campaña tratan que sus candidatos logren buen resultado en Iowa y Nueva Hampshire, en el supuesto de que esto les dará "impulso" para salir mejor parados en las primarias de estados grandes e importantes, como Florida, California y Nueva York (donde hay más población).

De hecho, Giuliani considera prefirió enfocarse en esos estados grandes en vez de gastar recursos en estados pequeños, anglosajones, rurales y extremistas como Iowa (conservador) y Nueva Hampshire (liberal), que poco reflejan la realidad de un país tan variado como Estados Unidos.

Generalmente los candidatos que logran buen resultado en Iowa y Nueva Hampshire pueden gozar de un impulso que los lleve a la nominación. Porque muchos electores que ni los conocían los comienzan a tomar en cuenta (caso típico: John Kerry en 2004).

Pero perder en Iowa o en Nueva Hampshire no significa que un candidato esté fuera.

Por ejemplo, en 1992 Bill Clinton quedó en tercer lugar en las primarias de Iowa (con apenas el 3 por ciento, contra 76 por ciento de los votos obtenidos por Tom Harkin),
y Nueva Hampshire. Y en 1980, del lado republicano Ronald Reagan quedó en segundo lugar, con 30 por ciento de los votos por debajo de George H.W. Bush padre, con el 32 por ciento en Iowa.

Y en Nueva Hampshire, en 2000, George W. Bush (hijo) quedó en segundo lugar, después de John McCain, quien no resultó electo como candidato del partido.

(Más detalles, aquí.)

Así, pues, habrá que esperar las primarias de Florida, California, Illinois, Nueva York y Texas, los estados más grandes y los que traerán más peso en los resultados para los precandidatos.

Esto no se acaba... hasta que se acaba.


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