miércoles, enero 23, 2008

Martin Luther King: ¿Un héroe para los hispanos?

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Rosa Parks era una costurera de 42 años, quien tomó un autobús a casa, agotada tras un día de trabajo. Horas más tarde, era arrestada y encarcelada. ¿Su delito? No cederle su asiento... a un hombre.

¿Porqué la Sra. Parks debía darle su asiento a un hombre, se preguntará usted? Después de todo, ella era una dama.

Cierto, la Sra. Parks era una dama, pero también era de raza negra. Y el hombre era blanco.

Y esto, en la segregada ciudad de Montgomery, Alabama, aquel 1 de diciembre de 1955, era un delito serio.

Este suceso aparentemente trivial —y que reseñamos en una columna anterior— acabó desatando la lucha por los derechos civiles en todo Estados Unidos, donde por siglos habían visto “normal” segregar a la gente por el color de su piel.

La figura principal que encabezó esta revolución pacífica, fue un joven ministro religioso de raza negra, llamado Martin Luther King, Jr.

El Dr. King llamó a la población afroamericana de Montgomery a no usar el servicio de autobuses como protesta. Él mismo encabezaba las caminatas de miles de personas que preferían usar las piernas a doblegarse a leyes racistas.

“Hay un momento en que la gente se cansa de ser segregada, después de tanto tiempo”, decía King. “Este es el momento de decir basta”. Pero siempre insistió en que las protestas debían ser pacífica, nunca llegar a la violencia.

Al final, se logró el cometido. El gobierno debió suspender las leyes racistas y otorgar igualdad (al menos legal) a cualquier ciudadano americano sin importar raza o color.

Tristemente, el Dr. King fue asesinado en 1968, pero su lucha siguió. Hoy, es la principal figura de la batalla por los derechos civiles, y los afroamericanos lo consideran su máxima figura histórica.

Su nacimiento se celebra cada año, el 19 de enero.

¿Porqué debe interesarnos a los hispanos esta historia, dirá usted? Después de todo, el Dr. King no era hispano, ni inmigrante. Vaya, ni siquiera hablaba español.

Hay que recordar que antes de la lucha iniciada por el Dr. King, en Estados Unidos era normal ver negocios con letreros en la puerta que decían: “Prohibida la entrada a perros y mexicanos”.

(Y para el norteamericano racista e ignorante, “mexicano” es cualquiera que hable español.)

Si hoy no vemos esos infames letreros (ni otras leyes igual o peor de racistas) es en buena medida gracias al esfuerzo del Dr. King: Él luchó por la igualdad de todos, sin importar raza u origen.

De hecho, la principal figura de la lucha de los derechos civiles hispanos, César Chávez, siempre reconoció a King como un aliado y hermano de causa.

En 1968, durante una huelga de hambre para exigir que les permitieran a los trabajadores agrícolas sindicalizarse, Chávez recibió un telegrama del Dr. King, diciéndole: “Nuestras luchas separadas son en realidad una misma. La lucha por la libertad, la dignidad y la humanidad”.

El propio Chávez llegó a decir que “así como el Dr. King fue discípulo de Ghandi, y de Cristo, así nosotros debemos ser discípulos del Dr. King”.

Cierto, aún hoy en día los hispanos nos quejamos de racismo, de abusos, de discriminación. Existen todavía, es verdad.

Pero no quiero ni imaginarme cómo hubiera sido si no hubiera existido el Dr. King.

(Quizá todavía hoy nos prohibirían entrar a ciertos lugares. Como a perros.)

Por esta, y muchas otras razones, el Dr. Martin Luther King, Jr. merece un lugar de honor entre los héroes de todos los hispanos de este país.

cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.com

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