miércoles, enero 09, 2008

El próximo presidente de EE.UU. no será el "Mejour Amigou" de México

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Apenas las pre-campañas presidenciales están "calentando" motores en Estados Unidos. Las primarias y "caucuses" de Iowa, Wyoming y Nueva Hampshire han dado resultados sorpresivos y dispares (ningún candidato se ha llevado "carro completo", y algunos como Giuliani ni siquiera se molestaron en competir).

Pero eso no importa para los mexicanos, porque desde ya, estamos viendo a futuro qué pasará con el próximo ocupante de la Casa Blanca.

(Aún con más interés que algunos norteamericanos.)

¿Porqué? Por el tema de la inmigración.

En todos lados (en México o Estados Unidos) veo que hacen la misma pregunta: ¿Cuál sería el candidato que más le "convendría" a los mexicanos? Y a los inmigrantes, en general.

Recientemente he visto y escuchado varias entrevistas, análisis y mesas redondas (por cierto, ¿porqué siempre tienen que ser redondas las mesas? Misterio), donde "expertos" dan sus sesudas explicaciones al respecto. Y aventuran teorías y predicciones, algunas hasta ridículas.

Pero la única respuesta sensata, es la misma que cuando preguntan cuál candidato tiene más posibilidades de lograr ser electo: Quién sabe.

Por principio, salvo algunas excepciones, no se pueden diferenciar las opiniones de los precandidatos con respecto al tema de la inmigración.

Y es que son casi idénticas: Todos los candidatos apoyan una legalización para los más de 12 millones de indocumentados en Estados Unidos. Todos sugieren imponer requisitos como aprender inglés y pagar una multa. Todos proponen aumentar las penas contra los patrones que contraten empleados sin papeles.

Y todos apoyaron la construcción de un muro en la frontera con México.

Claro, como dije, hay algunas excepciones. Por ejemplo, el gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson, se opuso al muro. Pero en todo lo demás opina lo mismo que los otros.

Del lado republicano, ni el texano Ron Paul, ni el gobernador de Massachussets Mitt Romney, ni el ex senador de Tennessee Fred Thompson respaldan la legalización de indocumentados (qué raro).

Pero estas excepciones son mínimas. No cambian la ecuación, porque ninguno de ellos tiene muchas posibilidades de ser electo.

Así que, si nos enfocamos en los candidatos "grandes" (los demócratas Hillary Clinton, Barack Obama, y John Edwards, y los republicanos Rudolph Giuliani, Mike Huckabee y John McCain) nos damos cuenta de que tienen políticas muy parecidas. Casi clónicas.

Y sus posiciones son típicamente ambiguas: Tratan de quedar bien con los liberales, pero sin alienar a los conservadores.

O sea, "Sí, pero no". Actitud típica de político en campaña.

(El único disidente es el ex gobernador de Arkansas, el republicano Mike Huckabee, quien sigue terco en el sueño descabellado de obligar a los indocumentados a reportarse ante el gobierno, salir de Estados Unidos y pedir volver a ingresar desde su país de origen.)

Tomando en cuenta todo esto, entonces entendemos porqué la respuesta a la pregunta de cuál candidato le "convendría" a los mexicanos o a los inmigrantes: Quién sabe.

Lo cierto es que nadie en México o en Estados Unidos debe hacerse ilusiones de que si gana tal o cual candidato va a ser el inicio de una época de oro para los inmigrantes. No va a ocurrir. Los candidatos no traen varita mágica para resolver el problema de la inmigración, ni tampoco tendrán la voluntad de hacerlo (sobre todo porque existe una enorme oposición entre electores extremistas, que de inmediato le moverían el tapete a cualquier político para las próximas elecciones).

Ninguno de estos precandidatos (ni siquiera el que resulte electo próximo presidente de Estados Unidos) va a ser "El Mejour Amigou de Méksicou", como ya están celebrando algunos.

Hay que ir aceptando una verdad, aunque nos duela: El próximo presidente de Estados Unidos va a hacer lo que crea más conveniente para los intereses de Estados Unidos, punto. No los de México, Canadá ni otro país extranjero.

Y esto no es malo. Es, simplemente, obvio. Lo que cualquier presidente debería hacer. Y creo que ya debemos comenzar a hacernos la idea.

cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.com

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