lunes, enero 21, 2008

Apellidos hispanos: ¿Bombas de tiempo?

Meses atrás, mencioné aquí que al llegar a Estados Unidos, los inmigrantes sufrimos una transformación. No porque queramos, sino porque el país nos obliga: Nos cambiamos el nombre.

O sea, debido a la costumbre anglosajona de sólo poseer un nombre propio y un apellido (el paterno), los inmigrantes (sobre todo hispanos) debemos olvidar nuestra costumbre de tener varios nombres y de enterrar para siempre el apellido materno.

Todo por “americanizarnos”.

El asunto suena curioso y hasta gracioso. Confieso que escribí el artículo medio en broma y medio en serio.

Pero dos noticias recientes me hicieron cambiar de opinión.

Según la agencia AP, en Indiana, a un jubilado puertorriqueño de 65 años le están negando su licencia de manejo.

El Buró de Vehículos Motores de Indiana le informó a Francisco Méndez que tenía que cambiarse el nombre a Francisco Méndez Vale si quiere la licencia.

¿Porqué? El problema es que en su certificado de nacimiento, expedido en Puerto Rico aparece con ese nombre (respetando la costumbre hispana de usar ambos apellidos, el paterno y materno).

Pero, si el Sr, Méndez se cambiase el nombre para recibir la licencia, esto traería un problema con el Seguro Social, porque no está registrado allí con el apellido Vale.

“El nombre que aparece en su certificado de nacimiento es su nombre, la identificación máxima”, dijo Dennis Rosebrough, vocero de la agencia de gobierno a la AP. Le sugirió al Sr. Méndez ir a la corte para cambiarse el nombre.

Pero el Sr. Méndez no está de acuerdo, e insiste en que siempre ha usado su apellido paterno, siguiendo la costumbre americana. “Serví en el ejército con ese nombre, me retiré después de trabajar 35 años con ese nombre”, declaró según AP.

La segunda noticia que me hizo recordar el tema de la discrepancia heráldica fue otro cable de AP, en el que se informa que el Departamento de Seguridad Interna ordenará reemplazar todas las licencias de manejo a nivel nacional a partir de diciembre de 2009, con nuevas tarjetas que incluirán códigos de seguridad más estrictos.

Las nuevas licencias obedecen a las reglas aprobadas en el 2005 dentro de la ley REAL ID, que impondrán reglas iguales para todas las licencias de manejo de Estados Unidos.

(Y por supuesto, con el objetivo de “combatir al terrorismo”, dicen.)

La tercera noticia que me hizo pensar, fue el hecho de que la Oficina del Seguro Social comenzará a enviar cartas para avisar a empresas y patrones cuando el nombre de uno de sus empleados no coincida con sus datos. (Las famosas “no match letters”.)

Los empleados tendrán 90 días para comprobar su identidad con papeles, o corregir los errores. Si no lo hacen a satisfacción del gobierno, serán despedidos y sus patrones multados.

No importa que los empleados sean inmigrantes legales, ni ciudadanos americanos: Si su nombre no coincide, les caerá el peso de la ley.

(Igual, para “combatir el terrorismo”. O al menos eso nos juran y perjuran.)

Yo lo he visto de manera directa, con mi caso.

Cada vez más oficinas de gobierno a donde voy con mi identificación me fruncen el ceño al ver mis nombres: En mi acta de nacimiento aparecen cuatro nombres (dos de pila, dos apellidos), en mi licencia tres (uno de pila solamente y dos apellidos) y en mi seguro social tres (dos nombres de pila y un apellido, el paterno).

Ahora bien, mezcle usted todas estas noticias, agítelas y sazónelas con miles (¿millones?) de nombres hispanos con apellidos paternos, maternos, nombres dobleso triples (como el mío), y tendrá usted un coctel explosivo.

Una bomba de tiempo que seguramente nos explotará en la cara a la comunidad hispana dentro los próximos meses.

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