jueves, enero 31, 2008

Ultraconservadores se rebelan contra McCain

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Los ultraconservadores norteamericanos están de verdad fuera de sus casillas.

Se la pasaron todo el año echando pestes de Hillary Clinton, comparándola poco menos que con el diablo.

Y le echaban porras a más no poder a su "gallo" del Partido Republicano, el ex gobernador de Nueva York, Rudolph Giuliani, quien parecía ser el seguro nominado a presidente.

Nomás que ahora que Giuliani se retiró (al quedar en un humillante tercer lugar en Florida), nos salen con que siempre no.

Y se dedican a echar pestes contra... un republicano, el senador John McCain, quien ganó las primarias de Florida, y llega a las elecciones del "Súper Martes" como el claro favorito de ser nominado candidato a presidente.

¿Dónde perdí el hilo? ¿No se supone que los conservadores DEBEN apoyar al Partido Republicano?

¡Hace horas apenas, la ultraconservadora comentarista Ann Coulter se atrevió a decir al aire en la cadena Fox que ella votaría por Hillary Clinton antes que por McCain!

¡Según ella, porque Hillary es "más conservadora" que McCain!

Sean Hannity, otro comentarista de radio de ultraderecha, se la ha pasado usando de "punching bag" a McCain, y acaba de pedir a sus oyentes que voten por su rival, el ex gobernador y multimillonario Mitt Romney, dizque porque éste sí es "un conservador de verdad".

Rush Limbaugh, quizá el comentarista conservador más famoso de la radio, se atrevió a decir que si McCain logra la nominación, "destruiría" al Partido Republicano.

¿Qué pasa? ¿No se pasaron estos tipos todo el año cacareando que "el pueblo norteamericano estaba HARTO"? ¿Que iba a HABLAR FUERTE Y CLARO a la hora de las elecciones? ¿Que los VERDADEROS conservadores no se dejarían engañar por la "manipulación" de los medios "vendidos"?

Bueno, las elecciones primarias de Florida ya fueron, las primeras elecciones "reales", en un estado grande, diverso racial, política y económicamente, como lo es Estados Unidos.

Más importante, fueron elecciones "cerradas", o sea que sólo los miembros registrados de cada partido podían votar por su candidato, ningún extraño o arribista.

El pueblo, por fin, habló. Pero lo que dijo "fuerte y claro" no les gustó a los "ultras": Queremos que John McCain sea nuestro candidato.

Y por mucho: Casi el 35 por ciento de los electores registrados del Partido Republicano en Florida eligió a McCain.

Pero eso no les gustó a los ultraconservadores. (A los "ultras" de todo el mundo sólo les gustan las elecciones cuando las ganan ellos. Cuando no, no "valen".)

John McCain ha sido republicano por más de veinte años. Es un héroe de guerra condecorado (fue piloto en Vietnam, donde le derribaron su avión, y lo mantuvieron prisionero cinco años, sometiéndolo a espantosas torturas). Es una persona respetada en Washington, con experiencia y peso.

¿De dónde les sale ahora la rabia a estos presuntos conservadores? ¿No debería ser en este momento cuando deberían cerrar filas con el candidato conservador? Sobre todo cuando se les viene la aplanadora Hillary (u Obama) de cara a las elecciones presidenciales de Noviembre.

El problema es que McCain sí es un candidato republicano y conservador, pero lo que les arde a los extremistas es que no es uno de ellos.

McCain siempre ha estado más al centro del espectro político. Acordémonos, por ejemplo, que fue el único político republicano que patrocinó una propuesta de legalización migratoria, junto con el senador demócrata Ted Kennedy el año pasado.

Su intención, en caso de ser electo presidente, es otorgar documentos a los más de 12 millones de inmigrantes que no los tienen, y establecer un programa de trabajadores temporales.

También apoyó la famosa "Dream Act", la propuesta de ley que permitiría a los alumnos indocumentados (que llegaron de niños a Esatdos Unidos) recibir la residencia permanente si continuaban sus estudios.

No solamente en el tema migratorio McCain se ve más "liberal". En el asunto de los seguros médicos, ha dicho que apoya una reforma porque "cuestan demasiado", y su prioridad máxima será imponerles un tope.

O sea, para ser republicano, McCain es bastante demócrata. Por eso los extremistas están parados de pestañas, casi al borde del infarto.

¿Dónde quedó el caballero andante que los iba a defender de la dragona Hillary, o el ogro Obama?

Se los cambiaron por un "rojillo" disfrazado de conservador. O al menos eso piensan ellos.

Pero McCain no es ningún liberal. Se opone al aborto, pero ha comentado que prohibirlo sería peor, pues muchas mujeres correrían riesgo al hacérselos "a escondidas", según una entrevista que concedió a CNN en 1999.

La revista Time recordó hace poco que en una comida años atrás, McCain era felicitado por mucha gente que lo reconocía, y todos le preguntaban porqué no se postulaba a presidente, "aunque sea como independiente o como demócrata".

McCain agradecía, se despedía y luego volteaba los ojos de sorpresa. "¡Pero si yo soy republicano, por Dios!", comentaba, según Time.

Al parecer, no lo "suficientemente" republicano para los ultraconservadores, quienes ya se están rebelando contra "su" candidato.

McCain ha acaparado respaldo de importantes figuras del Partido Republicano, como el gobernador de Florida Charlie Crist, el senador del mismo estado Mel Martínez, y recientemente, el gobernador de Texas Rick Perry y el de California Arnold Schwarzenegger (otro al que los "ultras" acusan de ser un demócrata disfrazado por apoyar reforma a los planes de salud, incluír demócratas y minorías en su gabinete y hasta "coquetear" con los indocumentados).

Lo más increíble de todo: McCain acaba de recibir el apoyo abierto y total de su hasta hace poco rival, Rudolph Giuliani.

Sí, el mismo Giuliani que los "ultras" querían ver en la Casa Blanca. ¿Qué pasó entonces con ese apoyo que le estaban dando? ¿No lo merecería McCain?

Yo no sé qué vaya a pasar, son elecciones de pronóstico reservado.

El pueblo norteamericano está harto de los republicanos en el poder. Después de la desastrosa administración de George W. Bush, lo último que los electores quieren es a otro republicano en la Casa Blanca, según demuestran las encuestas.

El país está listo para un cambio.

Pero lo que hasta ahora se veía como "inminente" (la elección de la demócrata Hillary Clinton) podría no serlo tanto si le ponen como contendiente a un conservador moderado y conciliador, como McCain.

Sería una buena elección para muchos que están cansados de tanto extremismo.

Pero no para los "ultras" republicanos.

Éstos son claros: O estás con nosotros, o estás contra nosotros. Si no piensas exactamente igual que nosotros, eres enemigo.

Irónicamente, estos "ultras" de derecha se entenderían perfectamente bien con los "ultras" de izquierda de otros países, como México: Aunque se digan distintos, la realidad es actúan como hermanos de siempre.
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miércoles, enero 30, 2008

Pronunciando inglés como chino

Por fin saqué de la biblioteca unos CD's de idiomas que siempre quise: Francés.

El deseo de aprender francés, como el japonés, son como maldiciones gitanas para mí: Me han perseguido a lo largo de mi existencia durante años. De pronto me dedico en cuerpo y alma a la tarea, compro libros, me inscribo a cursos... y luego los dejo, sin más.

Al rato, no me acuerdo ni qué significa Bonjour o Konnichiwa. Y a empezar de nuevo desde cero.

Este año, por fin, saqué 8 CD's de francés. Me propuse no usar libros, porque luego terminan botados en algún clóset, y me dejan un terrible sentimiento de culpabilidad (que debo exorcizar después comprando MÁS libros de idiomas).

Pensé que quizá podría aprovechar mejor mi tiempo al manejar: En lugar de escuchar las tonterías de los conductores de programas de radio, un cursito de idiomas no me vendría mal. Y sería como los partos "sin dolor".

Así que desde hace semanas he estado escuchando los CD's. Por supuesto, me encantan, pero me hicieron redescubrir la magia de aprender un idioma como debe ser: Escuchando y repitiendo.

De hecho, ¿no es así como lo aprenden los mejores estudiantes de idiomas en el mundo, los bebés?

La enorme ventaja de este sistema, es que no tengo que tropezarme al confundir sonidos y pronunciaciones que leo en libros, sino que ya de entrada desde la primera lección estoy adquiriendo un acento perfecto.

Quizá la única limitante sería que no estoy aprendiendo aún a leer ni a escribir, pero con el francés (como con cualquier idioma europeo que use el alfabeto romano) esto no debe ser un problema imposible de solucionar más tarde. Al menos no al nivel de un estudiante que aprenda chino o japonés de oídas y luego se frustre al no poder leerlo ni escribirlo.

Esto me hizo recordar mi escrito de días atrás, cuando mencioné el crimen que es para algunos latinoamericanos el que un compatriota pronuncie el idioma inglés con un acento perfecto.

Porque, en América Latina y España, abundan personas que se dicen que "saben inglés", pero a la hora de los golpes, se dan cuenta de que su conocimiento se limita a escribirlo (quizá perfectamente) y a leerlo (quizá perfectamente)... pero lo hablan horriblemente.

Y cuando lo hacen, arrancan risitas o carcajadas de los angloparlantes nativos al dar metidotas de pata como pronunciar "Cock" por "Coke", o "Shit" por "Sheet".

Y claro, ¿cómo lo van a saber si NUNCA les enseñaron que el inglés tiene más sonidos de los que el maestro nos contó?

(Eso, sin mencionar que seguramente ni el propio maestro lo sabe.)

Sobre todo, en cuanto a ritmo, el español es un idioma plano, repetitivo. El inglés en cambio se habla usando un ritmo de altibajos, enfatizando ciertas palabras y reduciendo otras casi al nivel de gruñidos. Casi como actores en una obra de vodevil de los 40's. Si uno usa el ritmo plano del español al hablar inglés, nadie le va a entender.

(En ese sentido, el japonés es muy parecido al español: Ambos idiomas comparten casi los mismos sonidos, y el mismo ritmo plano.)

Nadie duda que aprender idiomas es importante, no solo para el desarrollo personal de uno mismo, sino para el desarrollo profesional.

Y de todos los idiomas, el más útil en todos los sentidos es el inglés, nos guste o no. Y lo seguirá siendo en el futuro (aún con el avance de otras superpotencias como China y la India cuyos idiomas nunca serán globales por su enorme dificultad).

Pero yo agregaría una aclaración: Lo importante es aprender inglés, cierto, pero BIEN, desde el principio. Aprender a hablarlo y entenderlo.

Un reportero le preguntó una vez a un maestro norteamericano de inglés en Estados Unidos de qué país provenían sus mejores alumnos.

El maestro explicó: "Los asiáticos (chinos y japoneses) son excelentes al escribirlo y leerlo. Se meten de lleno en la ortografía, la gramática, las reglas, con un método casi científico, y nadie les gana en ese campo".

PERO... cuando los pones a entender el idioma, se tropiezan fatalmente. No pueden.

Peor resulta si los pones a hablarlo. Lo único que uno escucha es una jerigonza incomprensible.

(Me acuerdo que un compañero mío de una clase de inglés en Dallas, un ingeniero chino que era una eminencia en computadoras. Intentó leer un pasaje de un libro en inglés. Lo único que salió de sus labios fueron monosílabos que más parecían chinos que ingleses: "The-man-wal-ked-out-his-house-to-the-street". Lo pronunciaba como chino, sin la fluidez o ritmo del inglés.)

Pero volviendo al maestro entrevistado por el reportero: "En cambio", agregó, "los latinoamericanos son distintos: A ellos no les interesa tanto la gramática, ni las reglas. De entrada, comienzan a hablar el idioma con todo el mundo. Quizá mal, quizá sin la pronunciación perfecta, pero agarran fluidez muy rápido. Le pierden el miedo al idioma, y eso es lo que cuenta".

Al final, esto es lo que importa al aprender un idioma. Que te sirva como herramienta, aunque no perfectamente, para lograr lo que quieres.

Claro, lo ideal siempre será aprender todo de manera completa: Pronunciación, reglas, ortografía, fluidez, etc.

Pero, ¿de qué sirve aprender perfectamente las reglas de un idioma, si sólo te va a servir para aprobar exámenes, en un aula alejada del mundo real? Los idiomas son para hablarse, y entenderse. Usarse.

Mientras tanto, perdónenme pero tengo que ir por mi hijo a la escuela.

Y mientras, tomar mi cuarta clase de francés en el auto. Au revoir!

viernes, enero 25, 2008

El crimen de pronunciar bien el idioma inglés

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida .-- "Romeo y Julieta, la famosa obra teatral, fue escrita por el dramaturgo Chaquespeare."

Este diálogo fue cierto. Lo dijo un maestro en una clase ante alumnos en México una vez.

Uno de los estudiantes (ya adolescente), interrumpió al profesor tímidamente.

"No se pronuncia Chaquespeare, sino Shekspir", dijo.

El maestro se enojó e interrumpió en voz más alta: "El español se lee como se escribe", sentenció. "Por lo tanto, es Chaquespeare".

Obvio, el alumno no dijo nada más, so pena de ser reprobado por respondón.

Pero yo no tenía problema en ser respondón con el maestro.

Así que yo le rebatía: "Sí, el español se pronuncia como se escribe. Pero Shakespeare no es nombre español, sino inglés", casi gritaba triunfal.

De hecho, me encantaba ser respondón con el maestro, pues no corría el riesgo de que me reprobara.

(Aunque sí me podía dar una tunda).

El maestro era mi padre. Y por mucho que nos amábamos, siempre teníamos gusto por enfrascarnos en polémicas y alteradas discusiones, nomás por el gusto de llevarnos la contraria.

Mi padre era una persona muy inteligente y leída. Su opinión tan cerrada acerca del idioma inglés (y cómo malpronunciarlo) no era por ignorancia, sino por beligerancia intencional hacia lo que consideraba un "arma cultural del imperio gringo".

En ese sentido, muchos latinoamericanos y españoles compartían su actitud. Y la siguen compartiendo.

¿Cuál es esa actitud? Pronunciar mal el inglés adrede. Como para mantener viva al menos una fibra de orgullo hispano, ante la voracidad de una lengua extraña que todo lo devora e invade.

Vaya a donde vaya, es común encontrar gente que pronuncia mal el inglés intencionalmente. Es un deporte nacional en América Latina y España.

Claro, muchos alumnos de inglés (y aficionados a películas y series extranjeras subtituladas) SABEN cómo se pronuncia el inglés correctamente. Pero titubean y hasta dudan en hacerlo. La ignorancia no es una atenuante.

¿Porqué esta actitud? Por miedo. Miedo a que lo critiquen y ridiculicen.

Porque no hay mejor manera de que lo tilden a uno de afectado, arrogante, que pronunciar correctamente el idioma inglés en público.

O porque "papi" o "mami" le pagan al "nene" sus clases particulares de inglés. Y se cree de la "jaigh". Pronunciar bien inglés, por tanto, es un símbolo de enobismo imperdonable para el resto de los mortales. El que lo hace ya no es "uno de los nuestros".

De pilón se considera una actitud típica de total entreguismo al imperio.

Ah, claro, se tolera meter palabras inglesas aquí y allá en la conversación diaria. Como pénalty, penthouse, videohome, knockout, clutch... Es normal, la invasión lingüística no es problema.

PERO, con una condición: Esas palabras se pueden usar (aún por encima de equivalentes perfectamente españoles que ya existen)... pero pronunciándolas MAL.

Me acuerdo que cuando estaba en la preparatoria (años después de aquella discusión ortográfica con mi padre), un maestro pidió ejemplos de figuras científicas destacadas de la historia.

Yo (como buen alumno aplicado que NO era), levanté la mano: "Ánstain", dije, confiado.

"¿Qué?", preguntó el maestro con cara de "sepa la bola".

"Ánstain", repetí en voz alta, en medio de la clase.
Todos me vieron con cara de "sepa la bola".

"Albert Anstáin", repetí más claro y fuerte. Seguro hasta el vendedor de jícamas de la calle me pudo escuchar.

"Ah", rió el maestro divertido y condescendiente. "¡Alberto Éinstein!".

Toda la clase soltó la carcajada.

Como diciendo: "¡Si serás! ¡Sí serás!".

Viendolo en retrospectiva, cualquiera pudo haberse hecho chiquito de vergüenza y jamás atreverme a sacar la cara a la calle después de eso. Sobre todo cuando tiene uno quince años y anda queriendo quedar bien.

Pero confieso que no me sentí avergonzando, al contrario. Me sorprendió que NADIE supiera cómo se pronunciaba correctamente el nombre de Albert Einstein.

La pronunciación yo no me la había sacado de la manga. De hecho, ni siquiera era pronunciación inglesa, sino alemana.

Yo lo sabía porque había visto documentales y películas sobre Einstein. No por arrogancia ni sapiencia, sino simplemente porque me gustaba conocer.

(Sí, lo confieso, yo fui un nerd. ¿Y qué?)

Supongo que esa escena se pudo bien haber repetido en un salón de clases gringo. El maestro y alumnos riéndose de algún pobre diablo al que en una clase de historia se le ocurriera pronunciar "Pancho Villa" en lugar de "Panchou Vila".)

¿De verdad el inglés (cuando lo leemos hispanos) debe pronunciarse como se lee? Al menos los nombres propios. ¿Es correcto españolizarlos, o de plano, pronunciarlos horrendo con tal de mantener viva nuestra hispanidad?

Yo creo que, no se pueden andar mezclando cuestiones ideológicas en un tema que no las tiene. Por principio, los nombres NO tendrían que cambiarse. Shakespeare siempre debería ser Shakespeare, no importa si alguien tiene problema con el trabalenguas que es.

Igual, Jorge Ibargüengoitia debería escribirse igual aquí y en China, para trauma de los pobres y monosilábicos chinos.

Pero ya que estamos hablando de castillos en el aire y reinos encantados (o sea, algo que nunca va a ser), la segunda mejor opción es hacer lo contrario: ESCRIBIR el inglés (y cualquier otro idioma) como SUENA.

En ese caso, Shakespeare no tendria que escribirse tal cual en español, sino "Sheskpir", respetando la fonética.

(Así evitaríamos más de una tunda de maestros a sus respondones y sabelotodo hijos.)

Después de todo, el idioma escrito nació después que el idioma hablado, como una representacion grafica de éste último, de los sonidos. No al revés: El idioma hablado no tendría que estar sujeto a las limitaciones que dan los alfabetos, que a fin de cuentas son regionales, y por lo tanto, cambiantes.

De hecho ya se hace así en otros idiomas, como el ruso, el árabe y el chino. ¿Cómo le hacen esos pueblos para escribir nombres extranjeros, usando sus alfabetos que nada tienen que ver con el latino? Pues se basan en los sonidos.

Así, William Shakespeare se escribe Vilhelmo Ŝekspiro en esperanto. O William Szekspir en polaco, Gulielmus Shakesperius en latín, Vilyam Şekspir en azerbayano, y Vilym Shyekspir en ruso.

Quizá sea eso lo que deberíamos hacer en espanol: En lugar de Newton y Einsten deberiamos escribir "Níuton" y "Ánstain".

Churchill sería "Chórchil". George Bernard Shaw debería ser "Yorsh Bérnard Sho" (Y estoy seguro de que Shaw —o Sho— no se hubiera opuesto, ya que él fue uno de los más duros críticos de la desquiciada ortografía del inglés. Él apoyaba una reforma para volver al ingles un idioma totalmente fonético: Que se escribiera como sonara y se tiraran a la basura tantas letras inservibles y "mudas". Incluso se dice que logró que se aceptara escribir "thru" en vez de "through", que significa "a través").

Jorge Luis Borges (que no Borgues), recordaba que le encantaba comentar con el escritor y pensador mexicano Alfonso Reyes sobre los nombres extranjeros en el español.

Ambos sabios bromeaban sobre la "necesidad" de resucitar la costumbre española (heredada del latín) de castellanizar los nombres extranjeros, como le hacian en el pasado.

Así, el italiano Cristoforo Colombo latinizó su nombre como Christophorus Columbus, que pasó a ser Christopher Columbus en inglés, y Cristobal Colón en español.

Borges y Reyes bromeaban que, siguiendo esa tónica, George Bernard Shaw, sería "Jorge Bernardo Sabio", y Jean Cocteau sería "Juan Coqueto".

¿Y si llevarámos esa costumbre hoy en día?

¿Cómo sería, por ejemplo, George Bush? ¿Jorge Arbusto? ¿Jorge el Busho?

¿Bill Clinton sería Memo Clintono? ¿Y su esposa, Hilaria Clintona?

¿John McCain seria Juan Macano?

Claro, esto facilitaría mucho pronunciar los nombres de personajes los cuales a veces nos hacen nudo en la lengua. Y evitaría horrorosos engendros.

Pero el problema es cuando los latinoamericanos viajemos a Estados Unidos (o a cualquier otra parte donde no se hable español), y nos topamos con pared.

De pronto todo el mundo se reirá de lo provincianos (e ignorantes, pa que no decirlo) que seríamos nosotros al no saber que existe una ENORME diferencia entre pronunciar "sheet" (hoja) que "shit" (mierda). Ni que "Don" (nombre masculino) no suena igual que "Dawn" (nombre femenino), o que "full" (lleno) no suena como "fool" (tonto).

Imagínese cuando vayámos a un restaurante y en lugar de pedir una "Coke" (Coca Cola), todo mundo voltee a vernos porque queremos que nos den un "cock" (palabra vulgar para referirse al órgano sexual masculino).

El problema es que el inglés es un idioma que tiene más sonidos que el español. El doble de hecho. El alfabeto español tiene 22 letras, y nos sobran dos. En cambio el inglés es un idioma con 44 sonidos.

Así que, míjito, túpale a la pronunciación del inglés. No le hace que se rían de usted en la escuela. Al final, sabrá cómo se pronuncia Shakespeare.

Aunque en México, claro, todos sabemos que se dice "Chespirito".

miércoles, enero 23, 2008

Martin Luther King: ¿Un héroe para los hispanos?

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Rosa Parks era una costurera de 42 años, quien tomó un autobús a casa, agotada tras un día de trabajo. Horas más tarde, era arrestada y encarcelada. ¿Su delito? No cederle su asiento... a un hombre.

¿Porqué la Sra. Parks debía darle su asiento a un hombre, se preguntará usted? Después de todo, ella era una dama.

Cierto, la Sra. Parks era una dama, pero también era de raza negra. Y el hombre era blanco.

Y esto, en la segregada ciudad de Montgomery, Alabama, aquel 1 de diciembre de 1955, era un delito serio.

Este suceso aparentemente trivial —y que reseñamos en una columna anterior— acabó desatando la lucha por los derechos civiles en todo Estados Unidos, donde por siglos habían visto “normal” segregar a la gente por el color de su piel.

La figura principal que encabezó esta revolución pacífica, fue un joven ministro religioso de raza negra, llamado Martin Luther King, Jr.

El Dr. King llamó a la población afroamericana de Montgomery a no usar el servicio de autobuses como protesta. Él mismo encabezaba las caminatas de miles de personas que preferían usar las piernas a doblegarse a leyes racistas.

“Hay un momento en que la gente se cansa de ser segregada, después de tanto tiempo”, decía King. “Este es el momento de decir basta”. Pero siempre insistió en que las protestas debían ser pacífica, nunca llegar a la violencia.

Al final, se logró el cometido. El gobierno debió suspender las leyes racistas y otorgar igualdad (al menos legal) a cualquier ciudadano americano sin importar raza o color.

Tristemente, el Dr. King fue asesinado en 1968, pero su lucha siguió. Hoy, es la principal figura de la batalla por los derechos civiles, y los afroamericanos lo consideran su máxima figura histórica.

Su nacimiento se celebra cada año, el 19 de enero.

¿Porqué debe interesarnos a los hispanos esta historia, dirá usted? Después de todo, el Dr. King no era hispano, ni inmigrante. Vaya, ni siquiera hablaba español.

Hay que recordar que antes de la lucha iniciada por el Dr. King, en Estados Unidos era normal ver negocios con letreros en la puerta que decían: “Prohibida la entrada a perros y mexicanos”.

(Y para el norteamericano racista e ignorante, “mexicano” es cualquiera que hable español.)

Si hoy no vemos esos infames letreros (ni otras leyes igual o peor de racistas) es en buena medida gracias al esfuerzo del Dr. King: Él luchó por la igualdad de todos, sin importar raza u origen.

De hecho, la principal figura de la lucha de los derechos civiles hispanos, César Chávez, siempre reconoció a King como un aliado y hermano de causa.

En 1968, durante una huelga de hambre para exigir que les permitieran a los trabajadores agrícolas sindicalizarse, Chávez recibió un telegrama del Dr. King, diciéndole: “Nuestras luchas separadas son en realidad una misma. La lucha por la libertad, la dignidad y la humanidad”.

El propio Chávez llegó a decir que “así como el Dr. King fue discípulo de Ghandi, y de Cristo, así nosotros debemos ser discípulos del Dr. King”.

Cierto, aún hoy en día los hispanos nos quejamos de racismo, de abusos, de discriminación. Existen todavía, es verdad.

Pero no quiero ni imaginarme cómo hubiera sido si no hubiera existido el Dr. King.

(Quizá todavía hoy nos prohibirían entrar a ciertos lugares. Como a perros.)

Por esta, y muchas otras razones, el Dr. Martin Luther King, Jr. merece un lugar de honor entre los héroes de todos los hispanos de este país.

cfzap@yahoo.com
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lunes, enero 21, 2008

Apellidos hispanos: ¿Bombas de tiempo?

Meses atrás, mencioné aquí que al llegar a Estados Unidos, los inmigrantes sufrimos una transformación. No porque queramos, sino porque el país nos obliga: Nos cambiamos el nombre.

O sea, debido a la costumbre anglosajona de sólo poseer un nombre propio y un apellido (el paterno), los inmigrantes (sobre todo hispanos) debemos olvidar nuestra costumbre de tener varios nombres y de enterrar para siempre el apellido materno.

Todo por “americanizarnos”.

El asunto suena curioso y hasta gracioso. Confieso que escribí el artículo medio en broma y medio en serio.

Pero dos noticias recientes me hicieron cambiar de opinión.

Según la agencia AP, en Indiana, a un jubilado puertorriqueño de 65 años le están negando su licencia de manejo.

El Buró de Vehículos Motores de Indiana le informó a Francisco Méndez que tenía que cambiarse el nombre a Francisco Méndez Vale si quiere la licencia.

¿Porqué? El problema es que en su certificado de nacimiento, expedido en Puerto Rico aparece con ese nombre (respetando la costumbre hispana de usar ambos apellidos, el paterno y materno).

Pero, si el Sr, Méndez se cambiase el nombre para recibir la licencia, esto traería un problema con el Seguro Social, porque no está registrado allí con el apellido Vale.

“El nombre que aparece en su certificado de nacimiento es su nombre, la identificación máxima”, dijo Dennis Rosebrough, vocero de la agencia de gobierno a la AP. Le sugirió al Sr. Méndez ir a la corte para cambiarse el nombre.

Pero el Sr. Méndez no está de acuerdo, e insiste en que siempre ha usado su apellido paterno, siguiendo la costumbre americana. “Serví en el ejército con ese nombre, me retiré después de trabajar 35 años con ese nombre”, declaró según AP.

La segunda noticia que me hizo recordar el tema de la discrepancia heráldica fue otro cable de AP, en el que se informa que el Departamento de Seguridad Interna ordenará reemplazar todas las licencias de manejo a nivel nacional a partir de diciembre de 2009, con nuevas tarjetas que incluirán códigos de seguridad más estrictos.

Las nuevas licencias obedecen a las reglas aprobadas en el 2005 dentro de la ley REAL ID, que impondrán reglas iguales para todas las licencias de manejo de Estados Unidos.

(Y por supuesto, con el objetivo de “combatir al terrorismo”, dicen.)

La tercera noticia que me hizo pensar, fue el hecho de que la Oficina del Seguro Social comenzará a enviar cartas para avisar a empresas y patrones cuando el nombre de uno de sus empleados no coincida con sus datos. (Las famosas “no match letters”.)

Los empleados tendrán 90 días para comprobar su identidad con papeles, o corregir los errores. Si no lo hacen a satisfacción del gobierno, serán despedidos y sus patrones multados.

No importa que los empleados sean inmigrantes legales, ni ciudadanos americanos: Si su nombre no coincide, les caerá el peso de la ley.

(Igual, para “combatir el terrorismo”. O al menos eso nos juran y perjuran.)

Yo lo he visto de manera directa, con mi caso.

Cada vez más oficinas de gobierno a donde voy con mi identificación me fruncen el ceño al ver mis nombres: En mi acta de nacimiento aparecen cuatro nombres (dos de pila, dos apellidos), en mi licencia tres (uno de pila solamente y dos apellidos) y en mi seguro social tres (dos nombres de pila y un apellido, el paterno).

Ahora bien, mezcle usted todas estas noticias, agítelas y sazónelas con miles (¿millones?) de nombres hispanos con apellidos paternos, maternos, nombres dobleso triples (como el mío), y tendrá usted un coctel explosivo.

Una bomba de tiempo que seguramente nos explotará en la cara a la comunidad hispana dentro los próximos meses.

miércoles, enero 16, 2008

Los poseídos por la maldición del Diente Azul

A donde quiera que voy, gente me habla.

Voy al supermercado, voy a una oficina, en la calle, casi todas las personas que que se me cruzan el el camino me hablan. Y yo ni las conozco.

Y no es que yo sea tan famoso. De hecho, el que desconocidos me paren en la calle es una de las alergias que le tengo a la fama.

(Que no a la fortuna, conste.)

Pero desvarío. Y aclaro: La gente habla... pero tardo un poco para comprender que no me habla a mí.

(Sobre todo cuando es una dama de buen ver a la que le hago cambio de luces y no me responde.)

Andan con la mirada perdida, me pasan de largo, mientras comentan, discuten, pelean, se enamoran con el aire.

Andan como poseídos, como zómbis cuya presencia física está junto a mí, pero cuya mente sobrevuela otros mundos.

Hablando con fantasmas.

De chiquito, mis papás me decían que sólo los locos hablan solos. Quizá de allí me viene la preocupación de ver cada vez más gente hablando sola en la calle.

Pero no están locas. Estas personas no están hablando solas, ni al aire. Hablan con alguien. A veces personas muy lejanas.

Se trata de usuarios de los "dientes azules", los famosos "bluetooth" que ahora se están poniendo de moda en todas partes como accesorio indispensable de los teléfonos celulares.

Pasados quedaron los días en que cualquiera tenía que echar mano de su teléfono, jalarle la antena (porque, aunque no lo crea, antes a los celulares uno debía sacarles las antenas), abrirles la cubierta y marcar el número.

No, ahora en aras del progreso, se inventaron los marcajes automáticos, los marcajes con voz y el último grito de la moda: Los dientes azules, esas curiosas garrapatas plásticas que se aferran a los oídos de los usuarios más avanzados y les permiten comunicarse con todo el mundo de la manera en que presumíamos de niños al andar en bicicleta: "¡Sin manos!"

El problema es que la gente anticuada como yo, esto nos alarma.

Porque no hay nada más espantoso que ir tranquilamente caminando, metido en tus pensamientos, cuando de pronto se te aparece un perfecto desconocido reclamándote porque nunca le llamaste.

O peleando por un asunto del que tú ni en cuenta.

O declarándote su amor incondicional.

Tardo unos segundos en que se me baje la alarma, y entender que esa persona no me habla a mí (lo cual agradezco infinitamente en el caso de las declaraciones de amor incondicional, sobre todo cuando se trata de una dama poco agraciada... o de un caballero), sino que está enfrascada en un diálogo lejano vía su "Diente Azul".

Mi esposa insiste en arrancarme de las garras del pasado, comprándome uno de los famosos aparatitos.

Ella ya es conversa total, tras una oferta especial en Target la Navidad pasada.

"No tengo ni qué usar las manos para hablar por teléfono cuando manejo", me cuenta emocionada, para convencerme.

Mi respuesta atónita es: "¿Qué, no es peligroso hablar por teléfono mientras manejas?"

(Por salud propia, y debido a que los seguros de ambos autos — el de ella y el mío— los pago yo, no quiero ni imaginarme como era cuando aún tenía que distraer las manos del volante para tomar el celular.)

Rechazo amablemente la oferta. Después de todo, lo que trato es de depender menos del celular, no de entregarme totalmente a él.

Un diente azul sería el tercero en discordia que empeoraría mi relación amor-odio con la tecnología.

Lo único que lamento, como el tipo del comercial, cuando una chica de buen ver llega de improviso a hablarme afectuosamente como si me conociera de toda la vida.

La decepción es mayúscula al darme cuenta de que no me habla a mí, sino a algún amor lejano, gracias a las artes mágicas del Blue Tooth.

De verdad que es una maldición...

viernes, enero 11, 2008

Las lágrimas de Hilaria

Cuando fueron las elecciones presidenciales en Estados Unidos 2000, y el ex vicepresidente demócrata Al Gore designó como su candidato a vicepresidente al senador judío Joe Lieberman, recuerdo que una familia de multimillonarios judíos en Texas (y todos republicanos) cambiaron de preferencias electorales, y se fueron en masa a votar por el Partido Demócrata.

Me acordé de la anécdota porque según las encuestas en Nueva Hampshire, se supone que Hillary Clinton ganó las elecciones primarias gracias al voto de las mujeres (algunas de las cuales se sospecha que eran republicanas).

Quizá ocurra lo mismo en las próximas elecciones primarias abiertas en otros estados, donde cualquiera puede votar por su candidato sin importar filiación o partido.

(Aunque suene feo, es cierto que en estas elecciones, el sexo sí hará la diferencia: El sexo de una de las candidatas hará que quizá acudan a votar más mujeres que en elecciones anteriores.)

Esto, y el hecho de que haya tantos votantes independientes (casi una cuarta parte del electorado) hace que las elecciones presidenciales de 2008 en Estados Unidos sean de pronóstico reservado.

Tanto, que la hasta hace poco candidata "inevitable", Hillary Clinton, se dio cuenta que no es tan inevitable, y tendrá que luchar por cada voto frente a un Barack Obama al que hasta hace semanas pocos analistas tomaban en serio.

Dicen que quizá las lágrimas que casi soltó en una reunión con mujeres indecisas le ayudó a ganar la elección en Nueva Hampshire.

Tal vez. Sobre todo porque se sabe de sobra que la Sra. Clinton es de carácter fuerte, y no muy dada a esas expresiones en público.

Ya hay quienes salieron a criticarla por esas lágrimas "de cocodrilo".

Entre ellas la famosa activista y madre de un militar muerto en Irak, Cindy Sheehan, quien ha hecho plantones en todos lados (incluída la Casa Blanca y el rancho del presidente Bush en Crawford, Texas), exigiendo terminar con la guerra en Irak.

Sheehan escribió en un editorial que las lágrimas hilarianas fueron la "muestra más falsa de emoción en la campaña presidencial (...) que me recordó una escena de la película 'Wayne's World' de Mike Myers".

"Hillary Clinton no hace nada si no es fríamente calculado", agregó. "No mostró emoción cuando me reuní con ella junto a otra madre (de un soldado), Lynn Braddach, cuyo hijo murió en acción militar en Irak. Le vertimos nuestros corazones y almas y ella a duras penas parpadeó, ya no digamos soltar una lágrima por nuestros corazones rotos".

No sabemos si las lagrimas fueron falsas. Pero es curioso que una mujer que nunca lloró en público ni cuando su marido le puso el cuerno, ni cuando la acusaron de fraude en el caso Whitewater, de pronto nos salga con esa escena.

Lo cierto es que le funcionó. Ganó. Pero no se la puede pasar llorando para atraer votos.

El truquito (si lo fue) puede funcionar una vez. Quizá dos. Tres, olvídese: Se le revertirá.

Como escribió el New York Times: Hillary planea irse llorando hasta la Casa Blanca.

miércoles, enero 09, 2008

El próximo presidente de EE.UU. no será el "Mejour Amigou" de México

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Apenas las pre-campañas presidenciales están "calentando" motores en Estados Unidos. Las primarias y "caucuses" de Iowa, Wyoming y Nueva Hampshire han dado resultados sorpresivos y dispares (ningún candidato se ha llevado "carro completo", y algunos como Giuliani ni siquiera se molestaron en competir).

Pero eso no importa para los mexicanos, porque desde ya, estamos viendo a futuro qué pasará con el próximo ocupante de la Casa Blanca.

(Aún con más interés que algunos norteamericanos.)

¿Porqué? Por el tema de la inmigración.

En todos lados (en México o Estados Unidos) veo que hacen la misma pregunta: ¿Cuál sería el candidato que más le "convendría" a los mexicanos? Y a los inmigrantes, en general.

Recientemente he visto y escuchado varias entrevistas, análisis y mesas redondas (por cierto, ¿porqué siempre tienen que ser redondas las mesas? Misterio), donde "expertos" dan sus sesudas explicaciones al respecto. Y aventuran teorías y predicciones, algunas hasta ridículas.

Pero la única respuesta sensata, es la misma que cuando preguntan cuál candidato tiene más posibilidades de lograr ser electo: Quién sabe.

Por principio, salvo algunas excepciones, no se pueden diferenciar las opiniones de los precandidatos con respecto al tema de la inmigración.

Y es que son casi idénticas: Todos los candidatos apoyan una legalización para los más de 12 millones de indocumentados en Estados Unidos. Todos sugieren imponer requisitos como aprender inglés y pagar una multa. Todos proponen aumentar las penas contra los patrones que contraten empleados sin papeles.

Y todos apoyaron la construcción de un muro en la frontera con México.

Claro, como dije, hay algunas excepciones. Por ejemplo, el gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson, se opuso al muro. Pero en todo lo demás opina lo mismo que los otros.

Del lado republicano, ni el texano Ron Paul, ni el gobernador de Massachussets Mitt Romney, ni el ex senador de Tennessee Fred Thompson respaldan la legalización de indocumentados (qué raro).

Pero estas excepciones son mínimas. No cambian la ecuación, porque ninguno de ellos tiene muchas posibilidades de ser electo.

Así que, si nos enfocamos en los candidatos "grandes" (los demócratas Hillary Clinton, Barack Obama, y John Edwards, y los republicanos Rudolph Giuliani, Mike Huckabee y John McCain) nos damos cuenta de que tienen políticas muy parecidas. Casi clónicas.

Y sus posiciones son típicamente ambiguas: Tratan de quedar bien con los liberales, pero sin alienar a los conservadores.

O sea, "Sí, pero no". Actitud típica de político en campaña.

(El único disidente es el ex gobernador de Arkansas, el republicano Mike Huckabee, quien sigue terco en el sueño descabellado de obligar a los indocumentados a reportarse ante el gobierno, salir de Estados Unidos y pedir volver a ingresar desde su país de origen.)

Tomando en cuenta todo esto, entonces entendemos porqué la respuesta a la pregunta de cuál candidato le "convendría" a los mexicanos o a los inmigrantes: Quién sabe.

Lo cierto es que nadie en México o en Estados Unidos debe hacerse ilusiones de que si gana tal o cual candidato va a ser el inicio de una época de oro para los inmigrantes. No va a ocurrir. Los candidatos no traen varita mágica para resolver el problema de la inmigración, ni tampoco tendrán la voluntad de hacerlo (sobre todo porque existe una enorme oposición entre electores extremistas, que de inmediato le moverían el tapete a cualquier político para las próximas elecciones).

Ninguno de estos precandidatos (ni siquiera el que resulte electo próximo presidente de Estados Unidos) va a ser "El Mejour Amigou de Méksicou", como ya están celebrando algunos.

Hay que ir aceptando una verdad, aunque nos duela: El próximo presidente de Estados Unidos va a hacer lo que crea más conveniente para los intereses de Estados Unidos, punto. No los de México, Canadá ni otro país extranjero.

Y esto no es malo. Es, simplemente, obvio. Lo que cualquier presidente debería hacer. Y creo que ya debemos comenzar a hacernos la idea.

cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.com

sábado, enero 05, 2008

Obama le ganó a Hillary en las elecciones primarias; ¿qué significa esto?

Nos despertamos al 2008 con la primera elección primaria del año, la del "caucus" del estado de Iowa, donde los precandidatos de los Partidos Demócrata y Republicano se enfrentaron para ver quién es electo a la elección presidencial de noviembre.

El resultado fue inesperado para la mayoría:

Entre los demócratas, el novato senador de Illinois, el afroamericano Barack Obama, ganó con mucho las elecciones con casi el 38 por ciento de los votos, seguido por el ex senador de Carolina del Norte, John Edwards con el 30 por ciento.

En distante tercer lugar quedó la favorita de todos, la (hasta este viernes) "indestructible" Hillary Clinton, con apenas el 29 por ciento de los sufragios.

Lo interesante es que Obama capturó el 57 por ciento de los votos de los electores menores de 30 años, según la agencia AP.

Hillary Clinton, quien confiaba que las mujeres la iban a apoyar, tuvo razón: Las mujeres votaron por ella... pero sólo las que tenían 50 años o más. Las demás votaron por Obama.

Entre los republicanos, el ex gobernador de Arkansas, Mike Huckabee, salió triunfador de las elecciones de Iowa, con el 34 por ciento de los votos, seguido por Mitt Romney con el 25 por ciento y por Fred Thompson con el 13 por ciento.

Rudolph Giuliani, el favorito del partido Republicano, no quiso participar en las elecciones de Iowa, aunque aún así logró el 3.5 por ciento de los votos.

Ahora, todos los precandidatos se concentran en la siguiente elección primaria, que es Nueva Hampshire, la semana que viene.

Pero, ¿qué importancia tienen las elecciones primarias en un estado pequeño y poco poblado como Iowa? ¿De verdad están decidiendo ya la elección?

No. La importancia es simbólica. Quizá psicológica. Pero nada más.

Tradicionalmente, los comités de campaña tratan que sus candidatos logren buen resultado en Iowa y Nueva Hampshire, en el supuesto de que esto les dará "impulso" para salir mejor parados en las primarias de estados grandes e importantes, como Florida, California y Nueva York (donde hay más población).

De hecho, Giuliani considera prefirió enfocarse en esos estados grandes en vez de gastar recursos en estados pequeños, anglosajones, rurales y extremistas como Iowa (conservador) y Nueva Hampshire (liberal), que poco reflejan la realidad de un país tan variado como Estados Unidos.

Generalmente los candidatos que logran buen resultado en Iowa y Nueva Hampshire pueden gozar de un impulso que los lleve a la nominación. Porque muchos electores que ni los conocían los comienzan a tomar en cuenta (caso típico: John Kerry en 2004).

Pero perder en Iowa o en Nueva Hampshire no significa que un candidato esté fuera.

Por ejemplo, en 1992 Bill Clinton quedó en tercer lugar en las primarias de Iowa (con apenas el 3 por ciento, contra 76 por ciento de los votos obtenidos por Tom Harkin),
y Nueva Hampshire. Y en 1980, del lado republicano Ronald Reagan quedó en segundo lugar, con 30 por ciento de los votos por debajo de George H.W. Bush padre, con el 32 por ciento en Iowa.

Y en Nueva Hampshire, en 2000, George W. Bush (hijo) quedó en segundo lugar, después de John McCain, quien no resultó electo como candidato del partido.

(Más detalles, aquí.)

Así, pues, habrá que esperar las primarias de Florida, California, Illinois, Nueva York y Texas, los estados más grandes y los que traerán más peso en los resultados para los precandidatos.

Esto no se acaba... hasta que se acaba.


Comienzo de año: Violencia, sobrevigilancia y pasaportes

Comenzamos el 2008 con un saludo a los lectores y algunas noticias:


VIOLENCIA CONTRA TURISTAS NORTEAMERICANOS

La primera: Turistas norteamericanos huyen de las playas de México debido a la creciente ola criminal y de violencia.

Nada nuevo para la gente de México, pero para los norteamericanos es un shock, porque los que gustan de viajar (o vivir) en México se la pasan convenciendo a sus temerosos amigos y parientes que el país es "seguro," que "sí hay robo y asaltos pero no como se dice en las noticias, que los norteamericanos están hasta más seguros en México que en ciudades como Detroit o Los Angeles", etcétera, etcétera...

Pero noticias como ésta que dan al traste con la imagen idílica que los gringos "amexicanados" (y los vendedores de tiempo compartido) tratan de pintar en Estados Unidos.

LOS MEXICANOS: ¿MÁS "LIBRES" QUE LOS NORTEAMERICANOS?

La segunda noticia es que la organización Privacy International hizo una clasificación de los países donde sus ciudadanos son más vigilados, y de nuevo Estados Unidos quedó en primer lugar. México, por fortuna, no llegó a ser clasificado, porque aún no se llega al nivel de Estados Unidos (donde uno no sabe si el FBI, el Pentágono o la Casa Blanca esté monitoreando sus e-mails o sus llamadas telefónicas, con el pretexto de "La Guerra contra el Terrorismo".

O sea, en ese sentido, México sigue siendo un país mucho más libre que Estados Unidos. Y ojalá así se mantenga.

(Aunque lo más probable es que con el pretexto de "La Guerra contra el Narco" luego se le ocurra al CISEN o a la Policía Federal Preventiva "capacitarse" con las técnicas del FBI y la CIA).


LOS NORTEAMERICANOS LE HACEN FUCHI AL PASAPORTE

La nueva ley que Estados Unidos impuso de que quienes viajen de y hacia México y Canadá deben presentar pasaporte se aplazó de nuevo. Por un año.

Ahora, los norteamericanos que visiten a sus vecinos podrán seguir haciéndolo como siempre, presentando sólo su licencia o acta de nacimiento para regresar a Estados Unidos.

Esto es crítico, porque los norteamericanos le tienen tiña a tramitar sus pasaportes. Actualmente, según estadísticas del Departamento de Estado, hasta el 2006 existían alrededor de 85 millones de personas con pasaportes vigentes (duran 10 años).

Pero estamos hablando de un país de más de 300 millones de habitantes.

No hay estadísticas concretas. Existen varios cálculos sobre cuántos norteamericanos poseen pasaportes, y todas difieren unas de otras.

Al parecer, los norteamericanos son quienes menos poseen pasaportes entre los habitantes de países desarrollados.

De hecho, en Estados Unidos, la gente ve a los pasaportes como el principio de la instalación de una tarjeta de identidad nacional... algo a lo que se han opuesto desde siempre.

Los ciudadanos norteamericanos no tienen un documento que los identifique como tales, como en tantos otros países se ha hecho desde siempre.

En México tenemos la credencial de elector, o el RFC o el CURP. En otros países hay carnets de identidad.

No en Estados Unidos.

Irónicamente, sólo los extranjeros tienen tarjetas de identidad: Los residentes permanentes tienen su tarjeta, los extranjeros tienen sus tarjetas de visas láser... pero no los ciudadanos.

¿Porqué? Muchos lo ven como un temor al totalitarismo. Presentar tarjeta de identidad ante una autoridad suena como a Gestapo. Y los norteamericanos tienen una idea muy fija (aunque quizá suene equivocada) de que un país "libre" no debe pedir identificación a sus ciudadanos.

Vaya, cuando alguien se ha atrevido a proponer que se expidan tarjetas de votación para los electores no son pocos los que ponen el grito en el cielo.

Imagínese si esto pasara en México.... Que alguien pudiera votar sólo presentando la licencia de manejo o la credencial de la escuela, como se hace en Estados Unidos. O en Francia o en Inglaterra... Impensable.

Por eso los gringos no le hacen tanto caso a lo de los pasaportes. Y seguirán entrando y saliendo de México y Canadá presentando sólo su licencia o su acta de nacimiento.

Al menos por ahora...

miércoles, enero 02, 2008

Los primeros bebés del 2008 en EE.UU. son hijos de inmigrantes

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata


FORT MYERS, Florida — Llegó el Año Nuevo. Y como cada 1 de enero, los periódicos de todo Estados Unidos salen con historias sobre el "Primer Bebé del Año".

¿Quiénes son los nuevos "americanos" que nacieron en las primeras campanadas del 2008?

Para horror y espanto de los antiinmigrantes, no todos estos bebés se apellidan Jones o Smith.

Un rápido repaso a los sitios de internet de medios de comunicación de algunas de las principales ciudades del país, nos dan una idea de quiénes son estos bebés. Y sus familias.

  • NUEVA YORK

En la ciudad más grande de Estados Unidos, por ejemplo, varios bebés llegaron casi al mismo tiempo que la esfera de Times Square bajó, dando inicio al Año Nuevo.

Kamiyah Alina Barrow nació la medianoche del 1 de enero en el New York Hospital Medical Center de Queens, con 8 libras 4 onzas de peso, según el periódico Daily News.

La mamá es Kamille Lord, de 28 años, y es hija de inmigrantes de Jamaica.

Según el diario Newsday, en Long Island nació otra bebé (sin nombre aún, pero que pesó 4 libras 14 onzas) hija de Erin Keegan y su pareja, Amanda González.

  • WASHINGTON, D.C.

En la capital federal nació Stella Inez Jones (esta sí, Jones, pero de raza negra) con 8 libras 10 onzas, hija de Melanie y Justin Jones, según el diario The Washington Post, a las 12:02 a.m.

  • LOS ÁNGELES

En el área de Los Ángeles el primer bebé del 2008 (como era de esperarse) es hispano: Justin J. Hernández pesó 7 libras 3 onzas y nació a las 12:03 en un hospital de Hollywood, según la estación local de la CBS.

Su mamá se llama Karen Calero, y es una inmigrante nicaragüense que trabaja como asistente de gerente en un restaurante de hamburguesas Jack in the Box de Los Ángeles.

  • CHICAGO

En Chicago nació otro norteamericano con nombre "raro": Klaudia Wiktoria Prokop llegó al mundo 12 segundos después de la medianoche, con 6 libras 1 onza, en el Saints Mary and Elizabeth Medical Center, según el diario Chicago Sun-Times.

Sus papás son Daniel Prokop y Renata Cikowski.

Once minutos después, nació Vladimir Josué Casas, en el Saint Joseph Hospital, de Chicago.

A las 12:16 a.m. nació Miguel Ángel Avilés Jr., hijo de Esther Calderón y Miguel Avilés, Sr.

  • HOUSTON

Otra niña fue el primer bebé del 2008, pero en Houston. Y también es hija de inmigrantes.

Mayra Jiménez, de 26 años, y Héctor Romero, de 31 (un trabajador de la construcción) recibieron a su cuarta hija, Destiny Romero a las 12:14 a.m. en el Ben Taub General Hospital. Destiny pesó 6 libras 4 onzas, según el Houston Chronicle.

La bebé tiene tres hermanos: Raúl, de 11 años; Héctor Jr., de 8 y Johanna, de 6.

  • ATLANTA

Según el canal 11 de la estación local de la NBC en Atlanta, el primer bebé del 2008 nació a las 12 de la noche con 10 segundos, en el Northside Hospital.

Se llama Austin Devon Robinson, hijo de Amanda Morton y Charles Robinson. La familia es anglosajona.

  • DETROIT

Catorce minutos después de la medianoche, la capital automotriz de Estados Unidos, Detroit, vió nacer a su primer bebé del 2008: Tiara Monique Hamilton, en el St. Joseph Mercy Oakland Hospital in Pontiac, según el diario Free Press.

La bebé pesó 5 libras 13.9 onzas, es hija de Tiffany Gollman, de 32 años, y es de raza negra.

  • DALLAS-FORT WORTH

En la zona norte de Texas, dos minutos después de la medianoche nació Lilly Ortega en el Hospital Harris Methodist de Fort Worth, con 7 libras 11 onzas. Es hija de hija de Joanne Morales y Alex Ortega, según el diario Dallas Morning News.

En Dallas, también nació otra niña: Maya Álvarez llegó al mundo a las 12:25 a.m. en el hospital Parkland Memorial pesando 7 libras 14 onzas. Su mamá es Irlanda Hernández, de 31 años, quien emigró de México hace 17 años, y Juan Álvarez, según el diario.

Maya tiene dos hermanos: Juan Antonio de 11 y Sebastián de 7.

  • SAN FRANCISCO

En el área de la Bahía de San Francisco nació otro bebé en los primeros minutos del 2008. También niña, también hija de inmigrantes.

Tania Guadalupe Bañuelos nació a las 12:04 a.m. en un hospital de Santa Rosa, California, con 7 onzas 2 libras. Es hija de Adela Bañuelos, de 27 años, quien también nació un 1 de enero, según el diario San José Mercury News.

Hannah Yi Zhong nació a las 12:12 a.m. en el hospital South Bay del Condado de Santa Clara, según el Mercury News. Pesó 5 libras 5 onzas, y es hija de Dorothy Yang y Wei Zhong.


  • DENVER

El diario Rocky Mountain News reportó que a las 12:56 a.m. del Año Nuevo nació Susie Acosta-Rodríguez, en el Aurora Medical Center, lo que la hace la primera bebé de Denver en el 2008.

Susie es hija de Claudia Rodríguez, de 25 años y Robert Acosta de 21..

  • MIAMI

En Miami, obviamente, el primer bebé del 2008 fue hispano. Pero también fue niña, como casi todos los demás.

Emma Elizabeth Lamadriz llegó al mundo a las 12:55 a.m., South Miami Hospital, según el Miami Herald. Pesó 6 libras 15 onzas y es hija de Ana Marie y Armando Lamadriz, de 24 años ambos.

Uno diría que es comprensible que los bebés de las grandes ciudades sean hijos de inmigrantes. De hecho, los hispanos tradicionalmente buscamos emigrar a los centros urbanos, donde están los trabajos.

Pero cada vez más, las ciudades medianas y pequeñas son destino de los inmigrantes, como queda claro al ver los nombres de los bebés del Año Nuevo.


  • AUSTIN

La estación local de TV KXAN reportó que el primer bebé de la capital de Texas en el 2008 es Rylan Austin De La Cruz, nacido a las 12:10 del martes 1, con 6 libras 10 onzas de peso, hijo de Robbyanne De La Cruz.


  • ST. PAUL / MINNEAPOLIS

El diario Pioneer Press reportó que el primer bebé de la ciudad más grande de Minnesota en 2008, se llama Carter Strong Lam, nacido a las 12:03 a.m., con 5 libras 14 onzas. Es hijo de Randy y Annie Lam, quienes emigraron de Cantón, China hace 18 años.

  • YAKIMA

Xavier Rodríguez nació a las 2:07 a.m. del 1 de enero en el Yakima Memorial Hospital de Yakima, Washington, hijo de Samantha Rodríguez y José Salcedo.

  • RALEIGH

Jonathan Álvarez-Gutiérrez es, según el diario News & Observer, el primer norteamericano en nacer en 2008 en esa área, a las 12:18 a.m. Es hijo de Laura Gutiérrez-Bernal, de 32 años, y Valeriano Álvarez, de 32 años, trabajador de la construcción. Ambos debieron ser entrevistados por medio de intérpretes, pues no hablan inglés.

En el Condado Lee de Florida, donde vivo, el primer bebé que nació en el 2008 también fue hispano: Axel Aron Aguilar-Reyes, un varón de 6 libras 8 onzas de peso, nació a las 12:41 a.m. en el hospital Gulf Coast. Es hijo de Lorena Aguilar, de 31 años, de Lehigh Acres, y de Dennis Aguilar, de 29, según el diario The News-Press.

Pues bien, estos son los ciudadanos del Estados Unidos del futuro. Los que —pese a sus nombres "chistosos"— dentro de dos o tres décadas estarán al mando de la economía, la industria y la política de este país.

Bienvenidos y ¡Happy Birthday!

cfzap@yahoo.com
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