miércoles, diciembre 12, 2007

Inmigrantes en EE.UU.: ¿Quiénes son los más racistas?

Escuché en radio esta mañana un tema que hemos tratado varias veces en este espacio: El racismo en Estados Unidos.

¿Qué tiene de raro? Para muchos, nada. Para algunas personas (sobre todo en América Latina) Estados Unidos es el paraíso del racismo.

Y de verdad que hay racismo en este país, siempre lo hemos repetido. Lo que nunca se resalta es que también hay racismo en los demás países: En Francia, Alemania, Rusia, y hasta en América Latina.

Pero la discusión en radio era en cierto sentido novedosa, porque no se trataba sobre el racismo de gringos contra inmigrantes o latinoamericanos... sino entre los mismos inmigrantes latinoamericanos.

¿Qué grupo de latinoamericanos es el más racista contra otros latinoamericanos?

La audiencia que llamaba estuvo de acuerdo en que sí hay mucho racismo entre los propios inmigrantes. Lo que no se pusieron de acuerdo es en quiénes son más que otros.

Los mexicanos acusaban a los cubanos, puertorriqueños, argentinos y demás. Los puertorriqueños acusaban a los mexicanos de ser racistas ("porque nos envidian porque nacimos con papeles"). Los dominicanos y otros latinoamericanos decían que los cubanos los discriminaban en Miami. Alguien dijo que los cubanos discriminaban a los propios negros cubanos.

Entre los centroamericanos, igual: Generalmente hay resentimientos entre ellos. Y entre los inmigrantes sudamericanos la cosa a veces se pone que arde entre venezolanos y colombianos, peruanos y ecuatorianos, chilenos y bolivianos, y quién no.

Y todos hacían chistes contra los argentinos.

("Ché, no eh' que noshotros los argentinos noh' creamos mejoreh': Es que shomoh' mejoreh'").

Yo no creo que el racismo entre inmigrantes en Estados Unidos sea por cuestiones raciales. Toda la bronca, como dijo uno de los que llamó al programa, casi siempre tiene que ver con la envidia por los papeles.

Los inmigrantes latinos recién llegados afirman que los puertorriqueños y los cubanos (y los méxico-americanos) los ven "de arriba a abajo" porque los creen a todos indocumentados.

Y al revés: Los inmigrantes recientes odian a los puertorriqueños, cubanos y méxico-americanos porque ellos tienen papeles desde siempre, y a los demás se les hace dificilísimo (cuando no imposible) obtenerlos.

(Aunque para ser justos, ni puertorriqueños, ni cubanos ni méxico-americanos tienen la culpa de ser ciudadanos americanos con plenos derechos: Eso lo decidieron conflictos a nivel internacional siglos antes de que nacieran.)

Vaya, apenas hace días entrevisté a una familia originaria de Monterrey, que emigró desde Laredo, Texas (donde vivieron 18 años) a Florida buscando trabajo.

"En la frontera está muy difícil, los sueldos son muy bajos por culpa de la gente de México", me comentaba el padre de familia, quien trabajaba legalmente de cocinero y en construcción. "La gente que vive en México y que tiene tarjeta de cruce fronterizo nos quita el empleo a los que vivimos de este lado, trabajan por menos dinero. A ellos les conviene ganar 2 ó 3 dólares la hora, porque viven en México y cruzan a diario sin tener que pagar seguros, licencias, rentas, impuestos, que los que vivimos en Estados Unidos sí tenemos que pagar".

Por eso, supongo que no es raro que la gente de "este lado" vea "feo" a los que pasan "desde aquél lado". Aunque todos seamos mexicanos.

El racismo entre los inmigrantes latinos pues, no proviene de sentimientos de superioridad cultural o genética, ni de un complot maquiavélico bien urdido por ciertos grupos , sino de algo más prosaico y mundano, pero vital: El dinero.

Como siempre.

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