miércoles, diciembre 26, 2007

El Imperio Romano nunca tuvo un Hollywood

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida -- Leí el otro día que se aproximaba el "final de Estados Unidos".

No me sorprendí. No es la primera vez que me dicen eso. De hecho, llevo años oyéndolo.

Por ejemplo, a mediados de la década de 1980's.

Entonces, los japoneses estaban arrasando con todos los mercados: Desde electrónicos (con Sony y sus Trinitrones y Walkmans a la cabeza), hasta automóviles.

La Toyota le estaba dando en toda la ídem a Ford, General Motors y Chrysler, los tres grandes de la industria automotriz americana.

Los Honda, Nissan y Toyota hacían ver en comparación a los autos americanos como viejos, pasados de moda, caros y en una palabra, feos.

Las corporaciones japonesas comenzaban a comprar de todo. Sobre todo corporaciones norteamericanas. ¿Recuerdan que la Sony hasta compró el americanísimo estudio de cine Columbia Pictures?

¿Qué pasó después? ¿Se cumplieron los presagios apocalípticos que veían a Estados Unidos convertido en una prefectura más de Tokio?

Para nada. Japón sigue siendo un país rico y poderoso, pero no ha llegado al nivel de Estados Unidos. Y quizá nunca lo logre. Sigue hundido en una recesión y crecimiento cero que ya parecen crónicos.

¿Qué pasó? ¿Porqué fracasó Japón en su intento por desbancar al "Imperio Americano"?

En realidad Japón no fracasó. Lo que ocurrió es que los norteamericanos salieron de su letargo. Se "pusieron las pilas", se levantaron del piso, y se quitaron del cuello la bota (o mejor dicho, la sandalia) samurai que los aplastaba.

¿Fue un milagro? No. Los norteamericanos simplemente hicieron lo que siempre han hecho en su historia: Salir adelante. Adaptarse a las circunstancias. Cambiar. Despabilar ese increíble dinamismo que tienen como pueblo, y que puede ser muy criticado, pero que creó un país rico y poderoso, quizá el más rico y poderoso en la historia de la humanidad.

Hoy en día, veinticinco años después de la "ola japonesa", estoy leyendo de nuevo las mismas predicciones apocalípticas que ví en los ochentas, sobre la supuesta "debacle", "decadencia" e "inminente caída" de Estados Unidos.

Solo que esta vez en lugar de ser Japón, es otro el país asiático que se perfila como el verdugo de los norteamericanos: China. Por supuesto.

Los expertos (y los no tanto) repiten que los síntomas de la "debacle del imperio" norteamericano están a la vista: El dólar está devaluándose, la deuda externa está inflada como nunca, los norteamericanos gastan más de lo que producen, todo se fabrica ahora en China.

Cierto, hay síntomas preocupantes. Estados Unidos, con sus problemas internos y externos, ha perdido mucho del prestigio que tuvo como la nación "indispensable" (como dijo Bill Clinton alguna vez), a la que admiraban los pueblos del mundo. La guerra de Irak y la política de "cowboy" de la administración Bush han hecho el peor daño a la imagen de Estados Unidos en su historia reciente.

Pero esto no es nada nuevo. El país ha pasado por otras crisis antes, y hasta peores: La Guerra Civil, la depresión de los 1930s, el ataque japonés de los 1940s, la amenaza rusa y espacial de los 1950s han presagiado la "inminente debacle" de Estados Unidos como primera potencia mundial.

Pero después del shock inicial, siempre ocurre lo mismo: Los norteamericanos se ponen a trabajar. Cambian, modifican, se adaptan, y salen adelante. Eliminan lo que no funciona y hacen innovaciones que pocos países se atreven a adaptar.

(Irónicamente, los norteamericanos cambian drásticamente, pero al mismo tiempo conservan anticuadas costumbres que nadie se explica, como el sistema de medidas imperial, o un sistema de votación totalmente pasado de moda.)

Este dinamismo siempre ha distinguido a los norteamericanos, no solo de origen anglosajón, sino descendientes de italianos, irlandeses, polacos, alemanes y hasta hispanos.

Quizá la falta de una tradición milenaria y ancestral los hace más ligeros que otros pueblos, como los europeos o incluso latinoamericanos, a quienes nuestro pasado nos causa lastre para el cambio. Los norteamericanos, con un país de apenas 200 años de creado, no tienen desparpajo en deshacerse de lo que no sirva, y tirarlo para construír algo nuevo y mejor, sin tentarse el corazón.

Lo importante para ellos siempre es el futuro. No vetustas tradiciones.

Y esto es evidente hasta en cosas tan simples como construír: No es raro que en las ciudades de Estados Unidos se derriben edificios "viejos" (es decir, de veinte años de construídos) para construír nuevos, más grandes y modernos. Sin compasión, sin "hard feelings", se pulverizan hasta famosas construcciones que en cualquier otro país serían tesoros históricos.

Esta misma mentalidad la promueven mucho entre sus habitantes.

Por ejemplo, por mi trabajo asisto a muchas conferencias y seminarios de capacitación gerencial de medios. Y uno de los consejos que más he escuchado repetir es este: "No podemos evitar 100 por ciento los errores. Si algo sale mal, no corrijas. Elimínalo. Reduce las pérdidas. Y pasa a otra cosa", me enseñan.

En inglés, el lema es "Move on": "Sigue adelante".

Y esta mentalidad cambiante y adaptable la llevan hasta extremos que parecen ridículos.

Aún recuerdo que un locutor hispano de una estación de radio en Texas me comentaba que un día llegó a su programa, como siempre. Minutos después, el gerente de la estación entró a la cabina y le soltó de sopetón: "A las 3 de la tarde salimos del aire. La estación se cierra".

Así, como así. El negocio no había resultado, y a otra cosa. Punto, sin decir agua va.

Cierto, este ritmo tan brutalmente cambiante de la economía norteamericana puede ser devastador para los trabajadores. Sobre todo los hispanos, que —debido a las inestabilidades de nuestros países— preferimos tener un empleo seguro

Pero en Estados Unidos esto es distinto. El dinamismo es un arma de dos filos: Como puede beneficiar a una empresa, también es una ventaja para los trabajadores.

Precisamente gracias a este dinamismo de la economía norteamericana (y su tamaño), no es raro que un empleado encuentre ofertas similares o mejores en otras empresas. Y no se lo piensan dos veces antes de irse a otro lado por mejor sueldo o prestaciones.

"No hard feelings"... "Move on".

¿Se acuerda de la debacle del internet, la burbuja de principios de los 1990's? En aquellos años, todo mundo andaba como loco comprando acciones de empresas de internet. Se fundaban páginas de internet como hongos. El futuro estaba en la red, decían.

Pero fue una "burbuja". Y como tal, se reventó. Hubo multimillonarias pérdidas. Muchísima gente se quedó sin trabajo y quebrada. Y no pocos predijeron la debacle de Estados Unidos como país, y del internet como negocio viable.

Pero los norteamericanos se levantaron. Se adaptaron. Borraron lo que no servía, y refundaron el concepto de internet (la famosa Web 2.0) más fuerte que nunca. Fue la segunda oleada, con sitios como Google, YouTube, MySpace y tantos otros, con conceptos distintos y novedosos, que ahora se ven más fuertes que nunca.

"No hard feelings... Move on".

Precisamente por este dinamismo, es por lo que dudo mucho la "debacle" del imperio americano. A pesar de que muchos comparan los problemas actuales con la caída del Imperio Romano

Los críticos, por ejemplo, dicen que si Roma, aún con todo su poderío, desapareció al final, Estados Unidos no tiene la más mínima posibilidad de permanecer.

Bueno, por principio, Roma tardó un poquito en caer: Nomás unos mil años.

(¿Significa entonces esto que a Estados Unidos le quedan otros 800 años?)

Cierto, Estados Unidos nunca ha tenido el poderío de la Roma antigua... por la simple razón de que el "Imperio Americano" es mucho más poderoso e influyente de lo que jamás soñó Roma (si la influencia de Estados Unidos perdurará miles de años o no, como la romana, está por verse).

Pero Roma nunca logró imponer su idioma o sus costumbres en China o La India (que eran imperios tanto o más poderosos que Roma).

En cambio, hoy en día, tanto en China como en La India sí se ve la influencia norteamericana.

Lo que no ocurre al revés: Fuera del Chinatown, los bufetts de comida china, y los Seven-Eleven, es muy difícil ver influencias asiáticas en la cultura norteamericana moderna.

Y dudo que penetren en el futuro.

(En ese sentido, la cultura mexicana es mucho más poderosa y potente que las milenarias culturas chinas e indias. Los americanos se están "mexicanizando". Y a donde van por el mundo, sus ejecutivos y militares llevan consigo sus tacos, su salsa, su guacamole, sus tortillas. Hasta a la propia Asia. Los mejores promotores de la cultura mexicana mundial --después de los propios mexicanos-- son los gringos. O al menos de la versión agringada, que es la Tex-Mex.)

Por eso, es más fácil que un chino aprenda inglés, a que el resto del mundo aprenda chino.

Y en La India, con todo y el músculo de su industria fílmica aún quedan mucho siglos para que las películas de ese país alcancen la potencia de las producciones de Hollywood.

Al contrario: En el futuro, conforme se vuelvan más ricos, es más probable que los ciudadanos chinos o indios promedio se americanicen aún más.

Porque el poderío norteamericano (como el de Roma en su tiempo) no yace en su fuerza militar, sino en su potencia cultural. Y en ese sentido, Estados Unidos tiene más poderío.

El articulista Charles Krauthammer de la revista Time, desechó en un reciente ensayo la supuesta "caída" de Estados Unidos.

En su artículo, el periodista aseguró que pese a sus evidentes fallas, Estados Unidos sigue lidereando al mundo por un inmenso margen en cualquier logro intelectual y tecnológico.

"Al final, lo que cuenta es la cultura... La economía sigue a la cultura, y la cultura americana sigue siendo adecuada para crecimiento, innovación y avance", escribió Krauthammer.

Y esa capacidad de inventiva, innovación y avance lo vemos en la mentalidad norteamericana todos los días, desde crear una nueva nave espacial, hasta derribar un histórico hotel en Las Vegas por tener 20 años de viejo.

Roma nunca tuvo un Hollywood ni un Microsoft. Quizá por eso acabó cayendo.

Pero ni aún la cultura norteamericana se salva de críticas. Es objeto de burlas de muchos intelectuales europeos y latinoamericanos.

Se acusa a los norteamericanos de incultos, de brutos y de faltos de preparación académica.

Por ejemplo, donde sea escucho críticas al sistema escolar de Estados Unidos, de ser pésimo, comparado con los de otros países.

Quizá sea cierto. Yo no soy experto (y miren que vengo de familia de maestros). Pero se nos olvida un detalle: ¿Dónde están las mejores universidades del mundo?

En Estados Unidos.

Año con año, todas las listas de las "Top Universities" afirman que alrededor de 50 ó 60 de las mejores 100 universidades, son norteamericanas. Casualmente.

Y conste, que algunas de estas listas son preparadas no por norteamericanos, sino por chinos y europeos.

Por ejemplo, la lista 2007 de las 100 Mejores Universidades del Mundo fue preparada por la Universidad Jiao Tong de Shanghai. De ésas 100 universidades, 54 son norteamericanas.

De hecho, las veinte primeras son todas gringas, sin excepción.

Más aún, ningún otro país del mundo tiene tantos ganadores del Premio Nóbel como Estados Unidos, sobre todo en ciencias: Casi 300 premiados.

Y en su mayoría, estos ganadores o estudiaron o egresaron de universidades norteamericanas. O enseñan en ellas.

Viendo esto, es de dudarse que las universidades chinas o indias o brasileñas superen a las norteamericanas dentro de las próximas décadas.

Y es la cultura lo que impulsa a la economía al final, como dice Krauthammer. Por lo menos en lo que respecta a poderío global como superpotencia.

Pero volviendo a los (supuestamente) tontos y poco educados alumnos de las escuelas norteamericanas: Si son tan brutos, como dicen, ¿quiénes son entonces los alumnos de las universidades norteamericanas, las mejores del mundo?

Alumnos de escuelas públicas, claro. El 88.3 por ciento de los universitarios norteamericanos egresaron de esas escuelas públicas, según el Centro Nacional de Estadísticas Educativas.

Las mismas escuelas que europeos y latinoamericanos acusamos de ser "de burros" y de "retrasados".

¿Cómo entonces nos explicamos que las universidades norteamericanas puedan ser las mejores del mundo si sus clases están llenas de (supuestos) malos alumnos?

Una cosa es cierta, sin embargo: El poderío internacional de los países sube y baja a lo largo de su historia.

Otros países dominantes, como la Francia del Siglo XVIII, Gran Bretaña del XIX, y la Alemania de principios del XX, también perdieron poderío. Pero hoy en día siguen siendo países ricos e influyentes.

Si los chinos se vuelven poderosos o no, eso no implica necesariamente que Estados Unidos vaya a pasar a un nivel tercermundista. Como nunca le ocurrió a los "derrotados" Japón y Alemania.

En el futuro, quizá sea cierto que todos los productos sean fabricados en China y La India.

Estados Unidos seguramente dejará de ser un país industrial. Pero pasará a ser un país post-industrial.

Todos esos productos chinos e indios seguirán siendo creados, diseñados y coordinados desde oficinas en California, Texas y Nueva York.

El próximo imperialismo mundial no residirá tanto en las armas físicas o el control territorial, sino en el poderío intelectual y científico.

Y en ese sentido, Estados Unidos (con sus universidades, su dinamismo y su capacidad de cambio) seguirá siendo la única superpotencia. Por lo menos durante los próximos dos siglos.

Después de eso, ya tocará a las generaciones futuras de norteamericanos probar que mantienen ese dinamismo y ética laboral que distinguió a sus padres y abuelos. Y que creó de la nada, en solo dos siglos, al país más poderoso del mundo.

La guerra de Irak pasará. La actual administración Bush se irá. La crisis hipotecaria desaparecerá. Habrá pérdidas, es cierto. Y muchas.

Pero los norteamericanos repetirán, como siempre ha sido, su mantra antes de continuar:

"No hard feelings. Let's move on".


www.cesarfernando.blogspot.com
cfzap@yahoo.com

5 comentarios:

  1. Estimado Cesar
    Me ha gustado mucho leer esta disertación sobre el mito gringo...

    Me gustaría poner en duda lo que dices sobre que los gringos son los mejores embajadores de los productos mexicanos (tortillas, guacamole, tacos, et)..Yo he vivido en Asia mucho tiempo y te puedo asegurar que hay muy poca gente que identifique cualquiera de lo que mencionas como iconos de comida mexicana, sino estadounidense,,,como mucho Tex-mex...pero creo que nunca he oído a nadie identificarlos con México...y creeme,,,a mi me gusta preguntar a la gente por este tipo de cosas...he dedicado tiempo a hacer cosas parecidas con productos/iconos españoles.

    Los estadounidense son maestros de la tergiversación y la mentira ...lo han hecho siempre muy bien.... en Filipinas redactaron todos los libros de historia y borraron los cientos de miles de filipinos que asesinaron ellos y dejaron sólo a los españoles como los malos de la película....
    bombardearon sus propios portaviones "Maine" matando a sus propios soldados en la antesala de la guerra Hispano-Americana de 1898 (según documentos desclasificados recientemente) para iniciar la guerra y así con su poderío militar apoderarse de Cuba, Puerto Rico, Filipinas, Guam, Marianas (hasta entonces propiedades españolas)..

    Y para que veas que no me voy muy lejos,,sólo tienes que ver lo que han hecho en Iraq, lo que propiciaron en Chile, etc. etc...

    Han seguido al pie de la letra los preceptos de la antigua Roma,,,es decir,,,,mentir, manipular y matar para conquistar territorios e imponer su cultura...

    Estoy contigo en que el poder de Hollywood es más fuerte de lo que la gente piensa...

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  2. Hola, jlg

    No es tu caso, pero siempre que escribo algo así, no falta quien me acuse de pro-gringo, lamebotas del imperio, etc., etc., etc.

    Pero los hechos son así.

    Los gringos (aunque ellos se empeñen en negarlo) son un imperio, como todos los imperios del pasado. Si acaso más poderosos. Y como tales, deben asumir su papel. ("Poder que no se ejerce, se arrebata", reza el dicho.)

    Ello incluye guerras, mentiras, manipulación, etc., etc., etc.

    Mi punto siempre ha sido que cualquier país del mundo haría (y ha hecho) lo mismo.

    Nobleza obliga. Igual el poder.

    Nosotros los mexicanos no lo hicimos en el pasado (aunque fuimos en un tiempo más poderosos que los gringos) porque estábamos muy ocupados peleándonos con nosotros mismos. Hasta la fecha.

    Pero todos los países que critican hoy a los americanos, en su tiempo se portaron como ellos. (España, Francia, Rusia, etc., etc., etc.)

    (Hasta Cuba, con sus aventuras "liberadoras" en África. Y les fue igual que a los americanos en Vietnam.)

    Como todo buen imperio, Estados Unidos absorbe cultura de todos lados y la promueve como propia. Como los romanos hicieron con los griegos.

    La comida Tex-Mex, pues, conquistará al mundo. Pero como un platillo "típicamente Made in USA".

    Gracias por tu mensaje y espero que sigamos en comunicación.

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  3. Nobleza obliga,
    Estoy completamente de acuerdo contigo en tus planteamientos y es cierto que nunca ningun imperio está libre de pecado (España incluída )..
    Para mi el problema se da cuando "los subditos abducidos" se dejan absorber por la cultura dominante sin tener en cuenta y aceptar que la suya propia puede llegar a ser tan grande o más que la de acogida, léase la gringa en este caso....
    Y como he vivido en 7 países (incluido EEUU y México) puedo decir que he podido ver a muchísimos mexicanos e hispanos "olvidando su cultura y escondiendo sus raices" porque en su país de acogida subyace la idea erronea pero expandida por el sistema de que sólo lo gringo vale...

    Un saludo desde Barcelona

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  4. Todas las culturas chocan, se fusionan, se "subyugan". Así se han formado. No hay cultura "pura". Es un proceso que seguirá siempre.

    Irónicamente, mientras todos los demás países del mundo le tienen pavor al poder de la cultura gringa, los gringos le tienen pavor a la cultura mexicana: He escuchado mucho a norteamericanos que acusan a las costumbres mexicanas de "desamericanizar" a su país.

    Pero no hay tal. La cercanía hace inevitable el contacto.

    Y si tú has visto muchos hispanos y mexicanos que "se olvidan" de su cultura y "esconden" sus raíces, al mismo tiempo yo he visto a otros (incluso universitarios méxico-americanos de muchas generaciones atrás) que son más papistas que el Papa.

    Ellos, a duras penas hablando un español rudimentario y no habiendo puesto un pie en México, se sienten orgullosos de ser "Mexicans", traen a la Guadalupana hasta en las pijamas, no se quitan el penacho ni para comer, y no ven la hora en separarse de "esos pinches gringous" para refundar Aztlán.

    De todo hay en la viña del Señor...

    Saludos hasta Barcelona.


    PD: Siempre he querido tratar el tema de los migrantes mexicanos en España, pero nunca me he topado con la oportunidad. Un día de éstos...

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  5. En España no hay muchos emigrantes mexicanos....lo que más hay son marroquís, rumanos, ecuatorianos, bolivianos y argentinos..casi por ese orden diría yo....

    Si no recuerdo mal,,creo que leí en algún sitio que en estos momentos España es el país europeo con la tasa "latente" es decir, legales e ilegales, más alta de toda Europa...

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