lunes, diciembre 10, 2007

Debate de candidatos republicanos en español: ¿Sirvió de algo?

Anoche vi el tan anunciado "debate" entre los precandidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos, que la cadena hispana Univisión difundió por televisión, desde la Universidad de Miami.

No sé qué pensar de todo esto. Bueno, más bien sí: Ni fue debate, ni fue novedoso. Univisión les ofreció minutos de promoción a los precandidatos para que repitieran lo mismo que han estado diciendo en sus campañas. Fueron "minicampañas" televisivas.

Ninguno de los conductores del "debate", Jorge Ramos y María Elena Salinas (conductores del noticiero nacional de Univisión, que en algunos mercados como Los Ángeles hasta desbancan en audiencia a NBC, CBS y ABC) confrontaron a los precandidatos. Sólo se limitaban a hacer la misma pregunta a cada uno de ellos y les permitían decir lo que quisieran sin cuestionarlos.

Tampoco se les permitió a los precandidatos "debatir" entre ellos. Estuvo todo muy controlado, muy sanitizado, muy descafeinado. Se puso más sabroso DESPUÉS del "debate", cuando en el noticiero de las 11:30 (10:30 en algunas ciudades), el otro conductor estrella, Enrique Gratas, presentó a varios expertos invitados para comentar sobre el debate. Uno de los invitados fue Otto Reich, ex asistente del Secretario de Estado y ex embajador de Venezuela.

Ahí sí que hubo discusión, se encendieron los ánimos y se notó desacuerdo. Hasta gritos se oyeron, a tal punto que Gratas tuvo que pedir orden.

Ése fue el único debate real.

Los precandidatos republicanos parecían otros, totalmente distintos a los que hemos visto en las entrevistas (o "extremistas", mejor dicho) de Fox News: Todo mundo hablaba de lo buenos, amables y "hard-working" que son los inmigrantes. Y todos pedían alguna "forma de legalización", hasta los más enemigos de los indocumentados, como Mitt Romney.

¿Lobos con piel de cordero?

Rudolph Giuliani fue al contrario: Mientras que los propios republicanos lo ven como "el más liberal" de los precandidatos (y lo critican por haber "ayudado" a los indocumentados cuando fue alcalde e Nueva York, según ellos) ahora se presentó como un "duro"en el tema de la inmigración. ¿Habrá quien se lo crea?

Eso sí, continuaron con la cantaleta de que: "Antes de legalizar, debemos aumentar la seguridad interna, cerrar la frontera"... Como si los inmigrantes tuvieran que ver con los ataques terroristas.

El único que se mantuvo más o menos leal con sus principios de siempre fue John McCain, quien ya había patrocinado una fallida reforma migratoria. Insistió en la necesidad de continuar el tema.

El que se llevó la abucheada de la noche: Ron Paul. Dijo que de ser presidente estaría "dispuesto" a dialogar con Hugo Chávez y Fidel Castro. Sólo a un suicida político se le ocurre decir algo así en Miami, y se llevó su vapuleada por el auditorio de la universidad.

Lo más curioso es que el debate (que se anunció con bombo y platillo como "en español") no lo fue. Las preguntas las hicieron en español, es cierto, pero eso no es novedad. Jorge Ramos y María Elena Salinas siempre han salido en la tele en español. Los precandidatos respondieron en inglés, con intérpretes que traducían al mismo tiempo (aunque a veces se enredaban y no terminaban la idea. Gajes del oficio) al español.

Irónicamente, los únicos que podrán votar en las elecciones del 2008 sólo serán ciudadanos (que por ley, deben hablar inglés). En cambio, la principal audiencia del debate (los que no hablan inglés) son inmigrantes recientes (o indocumentados) que no pueden votar.

Dudo que alguno de los votantes haya cambiado su opinión electoral gracias al debate. Creo que más bien quedaron igual que antes de confundidos: No hay a quién irle.

Más que debate, fue una entrevista múltiple.

Ojalá solo sea un principio, y el próximo programa sea un debate "real", entre los candidatos ya designados de todos los partidos, como uno de los invitados sugirió.

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