viernes, noviembre 09, 2007

Los políticos norteamericanos: El Club de los millonarios

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata


FORT MYERS, Florida — El lugar era un pueblecito agrícola del estado de Iowa, llamado Adel.

El evento: Un mítin político.

El orador principal: Barack Obama, el senador que busca la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos.

Fue el pasado mes de septiembre, según reportó el diario Chicago Tribune. Obama trataba de atraer simpatías de su público (en su mayoría agricultores)... y sus votos.

Para ello, preparó un discurso donde enfatizó la injusticia de las grandes cadenas de supermercados, al cobrar precios exhorbitantes por las verduras, mientras que los granjeros —que las cultivan— siguen recibiendo bajos pagos por sus productos.

A mitad del discurso, Obama comentó: "¿Alguien ha ido últimamente a 'Whole Foods' y visto lo que cobran por la rúcula (arugula)?"

La gente quedó desconcertada.

Desafortunadamente, a Obama no le dijeron que: a) los granjeros no acostumbran comer hortalizas de ricos, como la rúcula, y b) el supermercado 'Whole Foods', que se especializa en clientela de clases altas, no tiene ninguna sucursal en todo el estado de Iowa.

Ni tardo ni perezoso, el equipo de campaña de la senadora Hillary Clinton (quien también busca la nominación demócrata) se apresuró a usar la anécdota como un ejemplo de que Obama "pertenece a una élite desconectada con las necesidades de la mayoría del pueblo norteamericano".

Lo malo es que la senadora Hillary Clinton tampoco pertenece precisamente a la mayoría del pueblo norteamericano: De hecho, toda su vida ella ha pertenecido a esa élite minoritaria de gente rica, (su papá fue un exitoso empresario textil y conservador).

Esta no es la única anécdota similar.

A los candidatos demócratas no les ha ido muy bien últimamente al tratar de "conectarse" con las clases trabajadoras: Meses atrás, John Edwards (ex candidato a vicepresidente y otro contendiente por la nominación) también sufrió un feo tropezón.

Según un reporte de gastos difundido por la agencia AP, el Comité de Campaña de Edwards pagó la friolera de 400 dólares por un corte de pelo a su candidato en el exclusivo salón "Torrenueva Hair Designs", de Beverly Hills, el 20 de febrero de 2007... y de nuevo otros 400 dólares por el mismo servicio, con el mismo peluquero el 7 de marzo.

Bueno, el tener dinero no es un pecado. Sobre todo si se ha trabajado duro por conseguirlo (Edwards y Obama nacieron de familias de clase media, y se lograron levantar gracias a sus logros personales).

Lo injusto es que los políticos se den "baños de pueblo", diciéndose "parte de la gente normal" y atacando a los ricos... sin reconocer abiertamente que ellos son parte de la clase privilegiada que se supone van a combatir.

Todo para ganar votos de la gente.

Y eso que se supone que el Demócrata es el partido de la clase trabajadora. En el caso de los políticos republicanos la riqueza es aún mayor (¿no son el partido "de los ricos"?)

Tan desconectados están los republicanos del resto del pueblo, que ya es de sobra conocida la anécdota del ex presidente George Bush (padre) cuando vio sorprendido cómo funcionaba un escáner de precios de un supermercado, en 1992.

Para Bush fue un verdadero descubrimiento conocer que tales cosas existían. Quizá porque en su vida había puesto un pie en un supermercado.

En general, esta falta de contacto con la realidad del pueblo norteamericano está muy generalizada entre sus políticos. A tal grado, que el Senado se conoce no como "La casa del Pueblo" —como era la intención de los Padres Fundadores de Estados Unidos— sino como "El Club de los Millonarios".

No es de extrañarse. De los 100 miembros del Senado en Washington, por lo menos la mitad de ellos son multimillonarios, con una fortuna promedio de 8.9 millones de dólares, según reportó la revista Forbes en 2006.

En contraste, apenas el 1.5 por ciento de la población de Estados Unidos gana más de 250 mil dólares al año, según el Censo.

Curioso: Mientras que en América Latina los políticos pobres buscan ser electos para volverse millonarios, en Estados Unidos sucede al revés: Son los millonarios los que buscan ser electos diciéndose pobres.

Por lo menos en algo coinciden el político norteamericano y el latinoamericano: Ambos prometen que "van a servir al pueblo".

Y ninguno lo logra.

cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

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