sábado, octubre 13, 2007

¿Visa para víctimas de fraude canadiense?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata


FORT MYERS, Florida — La señora Elsa Aguirre fue secuestrada dos veces para saquearle las cuentas bancarias, en lo que en México se llama "secuestro express".

En una de esas veces, los delincuentes la dejaron seriamente golpeada, tirada en sobre las vías del tren.

Pero además, por poco y la secuestran una tercera vez.

"Dos tipos vestidos de mujer me esperaban al salir de mi casa", relata la mujer, originaria de la Ciudad de México. "Por suerte mis vecinos los vieron y los ahuyentaron con palos y piedras".
Pero con todo, esto no fue lo que movió a la mujer a emigrar junto a su marido, Humberto Hernández sino algo más devastador: El desempleo.

"Trabajé 22 años como ejecutiva bancaria", recuerda Elsa. "Pero luego vendieron el banco y despidieron a todo empleado mayor a 40 años de edad". Su esposo también empleado bancario igual fue despedido.

La pareja emigró a Fort Myers hace 7 años, y comenzaron haciendo de todo: Él en la construcción, ella en un restaurante de comida rápida.

Pero les fue bien. "En el restaurante ganaba igual que como ejecutiva bancaria en México", recuerda Elsa. Sin embargo, la histeria antiinmigrante que ha azotado a Estados Unidos los ha asustado.

"Decidimos emigrar otra vez. Uno se siente como criminal aquí", dijo Elsa.

Por medio de conocidos, supieron que la organización Jerusalem Haitian Community Center de Naples tramitaba estatus de refugiado a Canadá, y decidieron probarlo.

Pagaron 800 dólares por ambos, y más tarde supieron del escándalo que se desató, al salir acusaciones de presunto fraude.

Elsa y Humberto perdieron dinero que quizá nunca recuperen. Pero hay algo que lamentan más. "Hay algo que nunca podrán regresar: Los sueños rotos, las esperanzas de mejores oportunidades", dijo.

Hoy, el matrimonio está uniéndose a la demanda que la Liga de Ciudadanos Latino Americanos Unidos (LULAC) está presentando contra Jerusalem Haitian Community Center y su director, Jacques Sinjuste.

"Cierto, los mexicanos pueden entrar sin visa a Canadá", comentó Víctor Valdés, director de LULAC en Naples. "Pero según el gobierno canadiense sólo el 8% de ellos han recibido refugio el año pasado. Eso significa que el restante 87% fue deportado".

La organización ya lleva más de 100 quejas recibidas al respecto, y sabe de otras dos organizaciones que cobran hasta 1,500 dólares por "llevar gente a Canadá", quizá inspiradas por Sinjuste.

"He visto casos que me dan ganas de llorar. Gente con niños, con ilusión, venden todo lo que tienen y acaban estafados... Yo llegué igual a este país, lleno de ilusiones, con esposa y niños pequeños", afirmó Valdés. "Ese hombre (Sinjuste) se ha burlado de esta gente, con su organización malévola les quitó sus sueños y su dinero".

Elsa, pese a atreverse a denunciar en público el caso, afirma tener miedo a ser descubierta y deportada. "Pero tengo más miedo a la estafa", afirma. "Si me deportan, asumiría mi responsabilidad y me iría a mi país de nuevo".

Valdés mientras tanto, está tratando de gestionar visas especiales para ella y su marido, junto a otras víctimas de este caso, aconsejado por el Consulado de México en Miami.

"Estas personas son las víctimas, si el gobierno de Estados Unidos quiere el caso deberán conseguirles papeles a las personas para que testifiquen", concluyó Valdés.

cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

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