viernes, septiembre 07, 2007

La historia de los dos Josés

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

José Gutierrez y José Carranza son tan distintos uno del otro, que bien pudieran ser de planetas diferentes.

El soldado de Primera Clase del Cuerpo de Marines de Estados Unidos, José Gutiérrez, fue uno de los primeros militares que murieron en combate en la Guerra de Irak en 2003. Tenía 22 años.

Gutiérrez se enlistó en los Marines porque quería "devolver a Estados Unidos lo que Estados Unidos le había dado", según amigos entrevistados por la estación KVEA de la cadena hispana Telemundo en los Ángeles. "Llegó sin nada. Este país le dio todo", agregaron.

José Carranza, por otro lado, es el hombre acusado de los asesinatos tipo ejecución ocurridos el 4 de agosto pasado, de Terrance Aeriel, de 18 años, Dashon Harvey de 20, y Iofemi Hightower de 20. La hermana de Aeriel, Natasha Aeriel, de 19 años, fue hospitalizada con un balazo en la cabeza.

A pesar de sus vidas totalmente diferentes, José Gutiérrez y José Carranza tienen una pequeña cosa en común: Ambos entraron a Estados Unidos sin documentos.

En 1997, Gutiérrez, nacido en Guatemala, entró a Estados Unidos ilegalmente, y fue detenido por oficiales de la Patrulla Fronteriza. Para evitar la deportación, Gutiérrez afirmó ser menor de edad, y se le permitió permanecer en el país, de acuerdo con el website del programa "60 Minutos", de la cadena CBS.

Más tarde, Gutiérrez fue adoptado por una familia, obtuvo su residencia permanente en 1999 y asistió a un colegio comunitario en California.

Carranza, por otro lado, nació en Perú. Tiene 28 años, y al momento de los asesinatos de Newark, estaba libre bajo fianza por cargos de haber violado a un niño.

Este absurdo ataque contra estos estudiantes (todos ellos de raza negra) fue la excusa perfecta para culpar a la comunidad de inmigrantes hispanos de la supuesta ola criminal que afecta al país.

No importa que Carranza fuera sólo uno de seis sospechosos de los asesinatos: El hecho de ser un "inmigrante ilegal", era más que suficiente para que los extremistas anti-inmigrantes calificaran a cualquier inmigrante hispano de criminal en potencia.

Para ellos, el tipo de José Carranza es la regla de todo inmigrante, mientras que José Gutiérrez fue la excepción.

Pero este no es el caso. De acuerdo con un reporte del Departamento de Defensa de Estados Unidos, y la Fundación Legal Americana, más de 60,000 inmigrantes sirven de manera activa en las fuerzas armadas de Estados Unidios.

"Más del 20 por ciento de los receptores de la Medalla Congresional de Honor en las guerras de Estados Unidos han sido inmigrantes, un total de 716 de 3,406", explicó el reporte.

(Y menciono los militares porque para los extremistas de ultra-derecha, parece que lo más meritorio es ser soldado.)

Los hispanos (muchos de ellos inmigrantes) también impulsan la economía nacional: De acuerdo con el reporte empresarial del Censo, los hispanos eran dueños de 1.6 millones de negocios no agrícolas, dando empleo a 1.5 millones de personas y generando $222.0 mil millones de dólares en ingresos.

El número de negocios propiedad de hispanos creció 31 por ciento entre 1997 y 2002, tres veces el ritmo promedio nacional de todos los negocios, según el reporte.

Por supuesto, nada de esto parece importar. Para klos cabilderos anti-inmigrantes, sólo por verse (y hablar) como José Carranza, todo hispano es sospechoso de crimen, hasta que se pruebe lo contrario.

O, como el ex presidente de la Cámara de Representantes Newt Gringrich dijo, los inmigrantes indocumentados son tan peligrosos como terroristas.

"Jóvenes americanos de nuestras ciudades están siendo masacrados", por inmigrantes ilegales, escribió Gringrich en una columna reciente publicada por la página conservadora HumanEvents.com. "(esta) es una guerra aquí en casa (...) aún más mortal que la guerra de Irak y Afganistán", agregó.

No estamos excusando las acciones de Carranza. Si se le encuentra culpable (después de un proceso legal) de todos los cargos, debería pagar por sus crímenes y ser deportado, como cualquier otra persona.

Para los grupos anti-inmigrantes, no importa que los 12 millones de inmigrantes indocumentados trabajen duro, paguen impuestos (sí, incluso los inmigrantes indocumentados pagan impuestos, quiéranlo o no), críen a sus familias o tengan vidas productivas: Sólo se necesita un mal José Carranza para borrar todos los buenos Josés Gutiérrez.

Si aplicasemos esta misma lógica, entonces pensaríamos que terroristas como Timothy McVeigh, o "El Unabomber", o asesinos en serie como Ted Bundy y Jeffrey Dahmer representan el americano blanco promedio.

Sin embargo, todos estamos de acuerdo en que estos criminales son la excepción, no la regla, entre los estadounidenses.

Desafortunadamente esta lógica parece no aplicarse a los inmigrantes. Porque para los extremistas, Carranza es la regla, no la excepción entre los hispanos.

Olvidan que hay millones de otros Josés (o Marías) allá afuera que también merecen ser mencionados.

E-mail: cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

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