viernes, agosto 10, 2007

Tacos vs. Tácous: Restaurantes ¿mexicanos? en Estados Unidos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — "Vamos a comer", invité un día a la tropa del periódico, recién llegado a Florida desde Texas. "Comida mexicana".

Mi amigo y maestro Efraín no estaba muy seguro de aceptar o no la invitación.

"A mí me encanta la comida mexicana", comentó con su inconfundible acento peruano. "Excepto los tacos".

(¡¡Boooooommmm!!)

Aquello fue para mí como una estocada a lo más profundo de mi orgullo como mexicano (o como tragón, dirían los cínicos).

¿Era posible que hubiera alguien en este planeta a quien no le gustaran los tacos mexicanos?

Tras comentar un poco con Efraín, me di cuenta que los únicos tacos que había él tenido la ocasión de probar eran los americanos.

(O sea, los "tácous").

Desde que conocí tales engendros les tomé tiña. Cosa más horrenda no había probado.

Mi horror se intesificó aquél día de 1997, recién llegado a Estados Unidos y con apenas 3 dolares en el bolsillo que pudimos juntar y esposa y yo entre moneditas que encontramos debajo del asiento del carro.

Habíamos salido a pasear ese domingo, y lo único barato que pudimos comprar eran precisamente 3 tacos por un dólar.

Pensé: "Bueno, con hambre hasta las piedras saben bien... Cuanto más los tácous".

Mentira vil.

Los probé. Están hechos de tortilla dura rojiza y seca, medio doblada, rellena de picadillo medio microondeado a la carrera, lechuga de paquete y (¡horror de horrores!) queso amarillo rallado.

Esa experiencia me dejó vacunado contra los tácous. Pero no contra la comida mexicana (auténtica), la cual es difícil de encontrar.

Sí, hay muchos Mexican restaurants en Estados Unidos, pero no importa qué tanto se esfuercen, los platillos no saben igual a los de "allá".

Quizá sean los ingredientes, la carne o los químicos que les echan a las verduras de aca. Sepa.

(Un cínico dijo que son las moscas y el polvo los que sazonan los taquitos de los puestos callejeros de mi México lindo y querido.)

Desde entonces, he tratado de comer en cuanto restaurante que promocione comida mexicana en Estados Unidos. Sin mucho éxito.

Una empresaria amiga de Florida una vez se hizo una pregunta en voz alta: "¿Porqué no pueden haber restaurantes mexicanos bonitos en Estados Unidos?"

La comida es excelente, decía. Pero al ambiente le falta. ¿Porque no hay restaurantes agradables, que sirvan comida mexicana? ¿Porqué todos tienen que ser fonditas?

"En nuestros países hay razón de que las fonditas sean feitas, porque no hay dinero. Pero lo compensan con la comida. Pero en Estados Unidos?", se preguntaba.

Y es cierto. Los únicos restaurantes de comida "latina" que tienen buen ambiente son los de las cadenas como Chili's, On The Border y otros. (Pero no son "mexicanos", sino de dueños americanos).

Además, la comida es Tex-Mex, no realmente mexicana. Y sus clientes son mayoritariamente anglosajones.

¿Porqué los mejores restaurantes latinos tienen que ser para gringos?

Esta pregunta me llevó a otras más, que no me canso de repetirme al respecto:

¿Porqué los dizque "Mexican restaurants" tienen salsas tan desabridas?

¿Porqué en esos restaurantes (supuestamente mexicanos, conste) nunca tienen horchata, Pascual de frutas o Delaware Punch? Y cuando lo tienen, ¿porqué me lo cobran más caro que un tinto importado de Burdeos?

¿Porqué me tienen que cobrar 7 dólares por una tacita de guacamole (que es simple aguacate aplastado con tomate y cebolla, por Dios), ó 15 dólares por dos quesadillas con arroz y frijoles? Y al final terminamos pagando más de 50 dólares una familia de 4 por haber ido a comer lo que en cualquier puesto de la calle en México nos cuesta diez veces menos.

Y a todo esto, ¿porqué la insistencia de decorar esos restaurantes (supuestamente mexicanos, le recuerdo) con peinetas, abanicos y castañuelas flamencas? ¿O con maracas caribeñas? ¿O con imágenes de bailarinas que se ponen piñas, uvas, plátanos y todo el frutero en la cabeza, como la brasileña Carmen Miranda?

A fin de cuentas (y no me canso de insistirlo), ¿quién les dijo a los gringos que los tacos llevan queso amarillo rayado y picadillo a medio cocer? ¿Y con tortillas duras, frías y amarillas para tostadas?

Cierto, hay grandes ejemplos de cadenas exitosas de restaurantes de comida latinoamericana, como el cubano Pollo Tropical, el centroamericano Pollo Campero y hasta el mexicano Pollo Loco. Ellos sí han logrado el "crossover" de manera exitosa y compiten con las cadenas americanas de igual a igual.

¿Pero porqué no han entrado a Estados Unidos las comidas más sabrosas de la cocina mexicana?

Existen, claro, pero en fonditas pequeñas, en barrios hispanos, cuya clientela está restringida. No han dado el salto, el "crossover".

Algunos argumentan que la comida mexicana es demasiado grasosa y condimentada para el gusto sajón (debería de ver las "salsas" que venden en Taco Bell. Esas las usaríamos en México como miel para hotcakes). Pero yo he visto que a los gringos les encanta tupirle al picante.

De hecho, ya la salsa sobrepasó al cátsup en el paladar americano desde hace tiempo, según

El otro día me decidí e invité a Efraín a una fondita mexicana de la esquina. Se llama Mi Bandera, y es el típico restaurante mexicano de Estados Unidos: Tres o cuatro televisiones sintonizadas en programas de grito pelado de Univisión o Azteca América; sombreros de charro colgados del techo, murales representando algún pueblito —casualmente donde nació el dueño del changarro—, música grupera a todo volumen y la infaltable efigie de la Guadalupana).

Allí Efraín pudo probar los auténticos tacos mexicanos: Pidió uno de trompo, uno de barbacoa, uno de carnitas y uno de fajitas. Aunque como si fuera maldición o complot tex-mex, se les había acabado el cilantro y la cebolla.

Pero eso bastó para que Efraín cambiara su opinión radicalmente sobre los tacos mexicanos. Un converso más

Yo por lo pronto, ya tengo mi lista cada vez que voy a Tampico: Al lado de la visita de parientes y amigos, reservo tiempito para darme una escapadita a las Tortas de la Barda, las Gordas de Doña Tota, las gorditas de Juan Derecho, las infaltables Tripas de Adrián y los Tacos de la Corona.

¡Viva Méksicou!

E-mail: cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

1 comentario:

  1. Mas cierta no pudo ser tu reseña! soy una exchange student mexicana en Washington, llevo un mes aqui y estoy harta de su taco bell y taco del mar!
    Ojala los gringos supieran de la verdadera comida mexicana!
    Saludos!
    :)

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