viernes, agosto 03, 2007

"Ayúdenos a ayudar a los hispanos", pide la Policía

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — "¿Cómo pueden ustedes ayudarnos?" Esta fue la principal pregunta que nos hicieron a un grupo de personas de la comunidad hispana, en dos reuniones recientes realizadas en la zona este de Fort Myers.

Ahí estuvimos reúnidos de todo: Ministros religiosos, representantes de la comunidad, ciudadanos y claro, la prensa.

¿Quién hacía esa petición de ayuda? No era ninguna persona desvalida. No era un grupo de personas pobres. Tampoco eran víctimas de violencia, o abuso.

Quienes nos hicieron la petición eran personas fuertes y bien alimentadas. Capaces de tumbar a más de uno de un movimiento.

Además, estas personas andan armadas con pistolas.

Eran ni más ni menos que... Policías.

Representantes de la Policía de Fort Myers llamaron a la reunión, organizada por la Cámara Hispana de Comercio, para enfrentar un serio problema criminal que sufre la zona alrededor de la Palm Beach Boulevard, poblada en su mayoría por negros e hispanos: La falta de comunicación de los hispanos con la fuerza de la ley.

"¿Cómo podemos lograr que la gente nos llame para denunciar los delitos que se cometen en la zona?", era la preocupación de los oficiales de policía.

Algunas personas ni siquiera necesitan verlo en las noticias, porque lo viven a diario: Balaceras, tráfico de drogas, asaltos y hasta asesinatos.

Lo peor es que se trata de una zona muy poblada por familias.

Pero la gente no denuncia estos delitos. O al menos no con la frecuencia que la Policía quisiera.
"Ayúdenos a ayudar", era la solicitud de los oficiales a los líderes comunitarios, iglesias y a nosotros, los medios.

En esta reunión mensual se dan varias ideas. Nosotros ofrecimos estas páginas para comenzar a hacer un acercamiento de la Policía con la gente.

Pero sabemos que es un tema muy difícil. Porque la gente (nuestra gente) tiene miedo.

"Voy a denunciar a los delitos que vea en mi barrio" es una frase que suena muy bien. Muy civil y legal.

Pero no es lo mismo cuando la dice un ciudadano americano que vive en un barrio acomodado, a cuando la dice un inmigrante hispano (quizá sin papeles) que vive rodeado de vengativas pandillas.

El miedo es una enorme diferencia. Los toros siempre se ven facilitos desde la barrera.

VACACIONES

Regresé apenas días atrás de mis vacaciones (las primeras en 10 años... y las más cansadas de toda mi vida).

Me fui a Texas. Pero antes de que me comiencen a hacer chistes por el bronceado, debo aclarar que fui principalmente a trajinar.

Necesitaba solucionar algunos pendientes que dejé con mi casa allá, la cual ya estoy vendiendo.
Como por ejemplo, sacar todos los trebejos de la cochera.

¡Cómo se llena uno de porquerías en este país!

Mi esposa y yo, junto con varios parientes, nos pasamos horas sacando tiliches que ni siquiera sabía que se habían inventado.

Nada era caro, la mayoría eran cosas compradas de ganga en ventas de garage, tiendas de segunda u ofertas en el mall.

Una parte de estas cosas las guardamos en una bodega allá en Texas. Otra la repartimos entre parientes y amigos, mientras que otra más la regalamos. Lo demás, lo tiramos.

Y aún así... sobraron triques suficientes como para llenar el carro al tope, cual gitanos.

Me lo traje todo. Para juntarlo con los triques que ya estoy amontonando aca.

Mi mamá me dijo, sabiamente: "Si odias a alguien... deséale que se cambie de casa dos veces al año".

En esta profesión del periodismo, uno siempre sospecha de que hay quien nos odia.

Pero es hasta ahora que lo estoy comenzando a comprobar.

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