miércoles, junio 13, 2007

Le saco a sacar mi pasaporte

Tengo un asunto "pendiente" (o un "unfinished business", como los fantasmas en las películas de terror gringas), que estoy dejando y dejando.

Y como en las películas de terror, también le tengo pavor a que llegue el momento.

No, no se trata de pagar impuestos (eso es OTRO tema delicado del que tampoco me quiero acordar), sino de... sacar mi pasaporte mexicano.

De verdad, que es un problemón que me quita el sueño.

Sobre todo porque ahora, con las nuevas leyes de seguridad, exigirán a todo mundo que cruce la frontera tener pasaporte, sea de la nacionalidad que sea (estadounidenses incluídos).

El problema es que, a pesar de estar en Estados Unidos, los consulados siguen siendo "un pedacito de México".

"Un cachito de lo nuestro", como dice La Criada Bien Criada, en el comercial de los supermercados Fiesta.

Y eso incluye todo lo bueno y todo lo malo.

Ya relaté mis experiencias terroríficas en los consulados de México en Dallas en otras dos columnas publicadas en diciembre de 2004, en periódicos y este blog.

(Aquí está la primera.

Y aquí la segunda. )

Pero estas broncas palidecen ahora que me mudé a Florida. En Dallas, al menos el consulado estaba en la misma ciudad. No tenía que hacer planes como si fuera una excursión al Mato Grosso.

Ahora todo cambió al llegar a Fort Myers. Como la ciudad apenas tiene 40 mil habitantes (y su zona metropolitana no llega ni a 300,000) no hay consulado de México.

Entonces me toca ir a Miami o a Tampa. Viajes de 2 a 3 horas.

MAS APARTE todo el ritual que ello implica, cuando hablamos de consulados: Largas colas (pero largas, no fregaderas), perder todo el día, estar parado porque no hay sillas, y cuando uno llega por fin a la ventanilla, encontrarse con que el malencarado funcionario le avienta los papeles porque nos falta la carta (notarizada y apostillada por triplicado) a Santa Claus.

Parecería que exagero. Y eso quisiera. Pero eso ya lo viví varias veces en otros consulados, y hasta en la delegación de la SRE de Ciudad Victoria, Tamaulipas (hasta donde fui directamente porque creí que podría "agilizar" el proceso que en Tampico tardaba semanas... y salí trasquilado. Tuve que regresar varias veces).

Quizá en Miami la cosa sea mejor. Pero un amigo mío, Javier, que también tuvo que ir allá a lo mismo, regresó echando pestes. Me dejó pensando que en comparación, los burócratas de la SRE en Dallas tienen la eficiencia de los relojes suizos.

O sea, estoy traumado. Y a pesar de las mejoras y las modificaciones y agilizaciones que los funcionarios del gobierno de México cantan a los cuatro vientos, dudo que la cosa haya cambiado mucho.

(Como no sea para mal.)

Vaya, si hasta Estados Unidos está teniendo veinte mil broncas para dar pasaportes a sus ciudadanos, con toda la tecnología, y todo el personal del mundo, ganando salarios excelentes.

Ni modo. "Unfinished business".

Seguro pronto van a ver mi espectro gritando en los pasillos del consulado de Miami: "¡Aaaaaaaaayyy... Mis pasaporteeeeeeeessss!"

3 comentarios:

  1. Hola, César Fernando. Muy inquietantes las experiencias que relatas... Aprovecho para comentarte que las etiquetas deben ir separadas por coma para ser funcionales ;)
    Un abrazo

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  2. Hola, Antonio, gracias por leerme y corregirme. Mi ignorancia cibernética es apabullante, pero me gusta pensar que voy mejorando.

    Saludos

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  3. Por nada, César, me gusta mucho tu blog, gracias por compartir.

    Saludos

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