viernes, abril 13, 2007

Legalización migratoria en EEUU: Para cambiar un sistema, primero debemos conocerlo

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — David Vargas es un hombre muy amable y tranquilo.

Empresario de origen puertorriqueño, es director de Asuntos Hispanos del Condado de Lee, en Florida.

El Sr. Vargas habla pausado, pero es muy claro. Él, como muchos otros dirigentes hispanos está a favor de mejorar las condiciones de la comunidad latina de Estados Unidos.

Pero no coincide con aquellos dirigentes que piden seguir las protestas y manifestaciones, a un año de cumplirse las Mega-Marchas del 2006, que movieron a millones de personas exigiendo legalización para los indocumentados.

En cambio, Vargas es uno del creciente número de hispanos que preferirían otra opción para conseguir las mejoras: La vía política y la negociación.

¿Suena pasado de moda y aburrido? Quizá porque lo es. Él mismo lo reconoció, en una reciente plática que tuvimos.

"Negociar y cabildear no tiene el 'ráting' que tiene salir en la TV protestando", aceptó Vargas. "Pero es efectivo".

Su teoría al respecto me pareció muy interesante, por sensata:

"Mire, es muy sencillo: El mundo está construído a base de sistemas", dijo, en su estilo amable, quedo y sin pretensiones. "Y cada sistema tiene sus propias reglas".

Por ejemplo, la familia es un sistema. Los miembros de las familias (padre, madre, hijos) tienen reglas que deben seguir, si quieren ser parte de ese "sistema".

Igual pasa con la escuela, el trabajo, las empresas: "Todos son sistemas, con reglas, claves, procedimientos que se deben seguir para funcionar".

Igual se aplica para el gobierno.

"El gobierno también es un sistema, que tiene sus reglas propias", explicó Vargas. "Y se esas reglas se pueden cambiar, para mejorarlas, es cierto. Pero para llegar a eso, primero hay que conocer esas reglas, para cambiarlas."

Y para conocer un sistema, primero se debe entrar en él.

Incluso hasta en el momento de hacer cambios, se necesita sentarse en una mesa y dar conceder algo.

"Siempre hay que dar algo para conseguir algo a cambio", explicó Vargas. "Ambas partes deben ganar algo. Negociar. Así es como se llega a algo".

Suena poco atractivo, cierto. Pero es la verdad. Para bien o para mal, así funcionan las cosas en el mundo real. (Aunque más de un político populista nos endulce el oído contándonos lo contrario).

Cierto, los cambios pueden lograrse de manera violenta. Se llama revolución. Pero esto lo que hace es destruír al sistema, y crear otro que lo suplante. El problema es el costo que implica llegar a eso. Quizá años de lucha y desestabilización.

El discurso de Vargas me encantó. ¡Qué distinto al de todos esos líderes que nos tienen acostumbrados a exigir "todo o nada"!

Líderes que arengan al pueblo a salir a la revolución —implicando que sólo traerá resultados positivos sin mencionar los costos—, y que tachan de vendido a cualquiera que acceda a negociar.

(Muy parecidos a tantos americanos ignorantes que dividen su mundo en "gringos buenos" e "hispanos malos").

Los consejos de Vargas son refrescantes y sensatos. Pero sobre todo, valiosos por venir de alguien que conoce el sistema: Como empresario, y político, se mueve en ese mundo.

Quizá, como él dice, el procedimiento no sea tan atractivo para salir en televisión, como los gritos y protestas.

Pero ése es el verdadero arte de hacer política.

Como tantos otros, yo también participé en las Mega Marchas del 2006.

Y también me sentí desilusionado y defraudado porque no se ha logrado nada aún: Aún no hay legalización para los más de 12 millones de indocumentados en Estados Unidos.

Las redadas de Inmigración se han intensificado. Familias enteras han sido divididas.

Hay esperanza, es cierto: Se acaban de presentar varios proyectos de ley que quizá —al fin— abran la puerta a una posible legalización.

Pero no va tan rápido como todos quisiéramos.

Algunas organizaciones hispanas anunciaron que planean reanudar las protestas y marchas. En California reiniciaron las marchas, para conmemorar el aniversario... ¿Y qué lograron?

Salir en la tele. Y nada más.

Según los organizadores de las protestas, lo que buscan es presionar al Congreso y la Casa Blanca para que de una vez aprueben la legalización.

Pero, ¿vale la pena insistir en una táctica que ya se probó que no funciona?

Juan Romero, dirigente de Casa México, una organización de apoyo a los inmigrantes mexicanos en Bonita Springs, Florida, piensa igual que Vargas.

No está de acuerdo en seguir el movimiento a base de puras tácticas de choque.

"No se trata de protestar solamente por protestar", explicó. "Se está poniendo en riesgo el bienestar de la comunidad."

"Es un asunto serio que se debe analizar entre todos, no un solo grupo".

Si alguien piensa celebrar el aniversario de las Mega Marchas con más protestas, está en su derecho.

Pero quizá sea mejor que pasemos a la siguiente fase: Conocer las reglas del sistema, para cambiarlo.

¿Cómo? Convenciendo a los inmigrantes con residencia permanente a hacerse ciudadanos.

Y a los que ya son ciudadanos, convencerlos para que se registren como votantes. Y acudan a votar.

Los inmigrantes ya mostramos nuestro músculo.

Ahora, nos toca demostrar nuestra inteligencia.

E-mail:cfzap@yahoo.com
www.cesarfernando.blogspot.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario