sábado, enero 27, 2007

Hillary Clinton: ¿Próxima "Prejidenta Lehítima"?

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

Aunque a muchos les parezca exagerado, el próximo proceso electoral de Estados Unidos se va a parecer mucho al circo electoral que dió funciones en México en el 2006.
¿Porqué? Porque su principal figura hasta ahora, Hillary Rodham Clinton, es la manzana de la discordia, que amenaza con causar peores encontronazos entre los electores americanos.
A su lado, la crisis política vivida en México el año pasado parecerá más un paseo en el parque.
La imagen de la Clinton es tan divisiva y controvertida como lo fue el Peje en México. Si no es que más.
E igual que el tabasqueño, la ex Primera Dama ya comienza la carrera presidencial desde una ventajosa posición que la hace sentirse "indestructible".
Todas las encuestas le dan el triunfo casi seguro. Como lo hicieron en su momento con el Sr. López.
Pero igual que López Obrador, Hillary Clinton tiene su lado "oscuro" que hace temer hasta a los que se consideran liberales.
Allegados a ella la acusan de ser extremista. De no ver medias tintas. De ver en los que no piensan como ella como 'equivocados".
Se siente guiada por un designio más alto, que la encamina a la verdad... porque ella está siempre en lo correcto.
Ese fundamentalismo es el que preocupa a muchos, incluso demócratas.
De hecho, dicen que en ese sentido, Hillary se parece muy poco a su esposo, Bill Clinton (quien era más pragmático que extremistas, y cuyos líos de faldas pudieran ser un lastre para su mujer).

Otra de las críticas que le hacen a la senadora Clinton es su propención a "cambiar de opinión según le convenga". ("Mentir", le llaman sus enemigos.)
Por ejemplo, ella fue una de las pocas senadoras demócratas que votó en favor de apoyar al presidente Bush en la invasión a Irak. Al principio lo reconocía ampliamente y hasta defendía la decisión. Pero conforme la cosa se fue poniendo fea, se distanció más de Bush Jr. y acabó ahora acusándolo de haberse ido a la guerra por capricho sin consultar a nadie (¿y entonces por qué votó ella?).
Tampoco es tan "liberal" ni "izquierdista" como se cree fuera de Estados Unidos.
Según el Almanaque de Política Americana del 2006 —citado en la página de internet wikipedia.com— Hillary fue calificada como apenas 68% liberal (siendo 100% el máximo).
Hillary es para muchos republicanos y demócratas la peor de las candidatas: Una moderada. No es lo suficientemente de derecha para atraer a los conservadores, ni lo suficientemente de izquierda como para agradar a los liberales.
Lo peor: Es tachada de socialista, por sus planes de imponer altos impuestos a corporaciones, y es la imagen que ella quiere dar. Claro, es muy cómodo navegar con la bandera de socialista, pero sin dejar la comodidad de su vida capitalista.
Aún así, lo peor que la daña es su fama de fundamentalista irracional.
De hecho Dick Morris, quien fuera asesor de los Clinton por muchos años desde que estaban en Arkansas, y quien los acompañó hasta la Casa Blanca, llegó a atreverse a decir que Hillary se parece mucho más a George W. Bush en sus actitudes extremistas, que a cualquier otro demócrata.
Morris no es monedita de oro, hay que aclarar. Ha tenido escándalos de faldas, que le han costado puntos ante la opinión pública.
Pero nadie cuestiona su cercanía y conocimiento de los Clinton, que le han llevado a escribir dos libros donde "derribaba" las "mentiras" que Bill e Hillary contaron en sus "autobiografías".
(Como cuando Hillary contaba que a ella le encantaba "sorprender" a Bill cocinándole "algún platillo especial cuando llegaba a casa". ¡¿?! )
Morris relató en una reciente entrevista por radio, que la senadora por Nueva York —a diferencia de su simpático y campechano esposo— tiene un temperamento explosivo, que acarrea antipatías al por mayor.
Peor aún, la Sra. Clinton tiene la costumbre de guardar rencores por mucho tiempo, y siempre espera de la oportunidad para "vengarse" de quienes considera sus "enemigos".
Los cuales, por cierto, son muchos según ella, dijo Morris. Y contando.
De hecho, Morris explicó que la Clinton tiene una "lista negra" de "enemigos", y de quienes se piensa "encargar" una vez que como presidenta tenga control sobre el FBI y el IRS. (De hecho ya hubo un antecedente en 1996, el caso llamado "Filegate", donde se involucró a Hillary de mandar extraer ilegalmente archivos del FBI sobre ex funcionarios republicanos, lo que ella negó. Al final el caso se desechó por inconclusivo).
Morris confirmó, no muy feliz, que en esa lista negra de enemigos que Hillary guarda "entre ellos estoy yo". Y comentó que un triunfo de Hillary sería el motivo que lo movería a mudarse a Canadá.
Lo devastador para él y otros críticos de Hillary Clinton, es que pese a sus ataques contra ella, reconocen que es la amplia favorita a ganar las elecciones, y por mucho.
De ser así, una presidenta Clinton sería el motivo de un cisma entre los norteamericanos, mucho peor que el generado por el triunfo discutible de George W. Bush en el 2000.
Por esto, no son pocos los políticos —incluso entre los propios demócratas— que piensan que sería más sano para el país que su partido postulara a una figura menos divisiva y extremista.
Y citan como posibles sustitutos al afroamericano Barack Obama o incluso al ex candidato a vicepresidente John Edwards, que ya han expresado su intención de postularse.
"Lo mejor que le podría pasar a Estados Unidos es que alguno de ellos ganara", comentó el ex asesor Morris. "Y lo peor, que ganara Hillary".
No pocos son los republicanos que gustosos votarían por Obama o Edwards, con tal de no ver a Hillary en la silla grande.

Una cosa es segura: Hillary ahora es "la indestructible". Y la que más millones ha juntado para su campaña en la historia del país.
Todas las encuestas la nombran como favorita.
(¿Suena familiar?)
Falta ver si logra mantener su indestructibilidad hasta el 2008.
Si no, no imaginamos cómo reaccionaría una Hillary Clinton en caso de perder la postulación, o las elecciones.
Quizá sería capaz de desconocer la elección tachándola de "espuria" y llegar a declararse "Prejidenta Lejítima".
En este caso, lo único que tememos son los montones de ultraliberales y socialistas de café que gustosos la seguirían en su obsesión por el poder, sin importarles si se llevan a medio país de corbata.
Y de paso al mundo.

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viernes, enero 19, 2007

Open House: Escuelas públicas compitiendo por "clientes"

Desde las Entrañas del Monstruo

Por César Fernando Zapata

FORT MYERS, Florida — Lo primero que noté al entrar a la escuela aquella noche, fue la música. Los ritmos de rock de los ochentas y setentas llenaban todo el amplio espacio del plantel, y se escuchaba hasta el estacionamiento.

Junto con varios otros padres de familias con sus hijos, nos recibieron grupos de niños y adolescentes a ritmo de un rock tropicalón, bailando en los pasillos vestidos con el uniforme obligatorio de Florida: Shorts hasta la rodilla, camisas floreadas y chanclas.

La música no era grabada: Los mismos niños la tocaban usando tanques de gasolina, pintados y adaptados como bongós y baterías, guitarras eléctricas y trompetas.

En los pasillos, muchachitas todo sonrisas bailaban al ritmo de la música, y nos señalaban con ambas manos el camino hacia el gimnasio, cual aeromozas orgullosas de su aerolínea.

El evento no era un concierto de rock, ni un festival, aunque no era menos importante y alegre.

Era una "open house", una fiesta por invitación.

¿Quién la organizaba? Ni más ni menos que... una escuela.

Y no una escuela privada, de paga, por cierto, sino una escuela pública, de gobierno. La secundaria Cypress Lakes Middle School, de Fort Myers.

¿El objetivo? Atraer "clientes". O sea, padres de familia con hijos en edad de entrar a la escuela.

Todo esto había iniciado semanas atrás, cuando comencé a notar que recibía montones de invitaciones y publicidad por correo.

En Estados Unidos no es raro que le retaquen a uno de publicidad el buzón, es cierto. Pero esta publicidad no eran ofertas de supermercados, o cupones de talleres mecánicos. No, lo que me causó extrañeza fue que era publicidad... de escuelas. Escuelas secundarias del gobierno.

Y de hecho, las cartas no venían dirigidas a mí sino a mi hijo, César.

César tiene 11 años, recién cumplidos. Y este año termina el 5o. grado de primaria. Para el año próximo deberá entrar a la secundaria, o Middle School, como se llama en inglés.

Las escuelas públicas tienen datos de millones de niños como César. Y no escatiman esfuerzo en atraer su atención, enviando invitaciones.

Las invitaciones le pedían a mi hijo que "se tomara un tiempito" para ir a visitarlos, y ver "lo que podemos ofrecer en tu educación".

Los folletos eran impactantes: Coloridos, en papel fino, con muchas fotos de niños sonrientes en actividades deportivas y artísticas. Maestros amables y amigables, que parecían incapaces de matar una mosca, mucho menos de reprobarte.

Y claro, resaltaban las actividades académicas, y hasta los resultados escolares de sus egresados.

Uno de los folletos incluso venía dentro de un sobre elegantísimo, con el nombre de mi hijo impreso en letra cursiva. Al lado de ellas, seguro que las invitaciones a galas del Palacio de Buckingham parecerían simples invitaciones a piñatas de rancho.

En total, recibimos como seis o siete folletos de distintas escuelas. Y todas tenían un objetivo: Enamorarnos. Atraernos. Convencernos.

Para mí, un inmigrante mexicano que había vivido en Texas casi 10 años, esto era novedad. En México, lo que yo había experimentado al inscribirme en escuelas eran largas colas la madrugada antes para poder alcanzar un cupo en una secundaria de gobierno.

Y ni así te aseguraban entrar, como no fuera por "palancas". Y si no, ni modo. Uno tenía que aceptar ser enviado a una secundaria más lejos, aunque no fuera tan buena.

En Texas esto era muy parecido. El sistema escolar no permite que uno elija la escuela a la que su hijo asista. El distrito escolar impone la escuela que ellos quieran, generalmente la que queda más cerca del domicilio del niño. Y no hay vuelta de hoja. Si te toca vivir junto a la peor escuela —académicamente hablando— ni modo.

Por eso no es raro que haya quien mienta a la hora de dar su domicilio, para poder acceder a una mejor educación. Y ni modo de protestar.

(Casualmente las mejores escuelas siempre están en barrios caros y de puro anglosajón.)

Esto ha causado quejas y denuncias de deficiencia educativa desde hace años en Texas. Porque los maestros, como saben que siempre tendrán asegurada la llegada de alumnos, no se esfuerzan por atraerlos, dicen los críticos. Y las escuelas no sienten la presión de competir para mejorar, ni ofrecer resultados, contrario al espíritu que hizo progresar al país.

Cuando me mudé a Florida, lo primero que me sorprendió es que las escuelas muy claramente advierten: Aquí no hay restricciones. Cualquier padre de familia puede inscribir a sus hijos en la escuela que desee, sin limitaciones ni imposiciones de nadie.

Esto, claro, abre la puerta a una competencia feroz. Ninguna escuela tiene asegurada la inscripción de alumnos. Si un plantel tiene mala fama, o bajo rendimiento, simplemente los padres se van a otro. Las mejores escuelas siempre tendrán alumnos.

Por eso tanta publicidad para atraer "clientes" (léase: Padres de familia con sus hijos). Y por eso organizan "open houses" como a la que asistimos César y yo la otra noche, a la Cypress Lakes Middle School, de Fort Myers.

Nos reunireron en el gimnasio. Habían cientos de padres con sus hijos. La directora nos agradeció que nos hayamos tomado el tiempo para conocer "lo que le podemos ofrecer para el futuro de sus hijos".

Iniciaron la presentación como si fuera una sesión promocional de ventas. Nos mostraron gráficas en Power Point de los resutados académicos de los alumnos de la escuela, comparadas con otras escuelas de la ciudad, para que viéramos la ventaja que tendríamos si inscribíamos a nuestros hijos con ellos.

Dos jovencitos, un muchacho y una muchacha de unos 15 años, tomaron la palabra para contar las bondades y los logros de los equipos de la escuela, de futbol, básquetbol, vólibol, y demás. Los niños de la clases de drama nos hicieron una demostración de su arte, así como los de danza clásica y la banda.

Luego, remataron con un tour por la biblioteca, el laboratorio de ciencias, el salón de artes plásticas y una exhibición del equipo de gimnasia rítmica.

En los pasillos, niños de las clases de danza moderna y música no dejaban de bailar al ritmo de rock de los ochentas, con sus atuendos floridianos, mientras que más cerca de la entrada, el grupo de la clase de música clásica nos deleitaba con una pieza de Vivaldi.

"Es una excelente escuela", repetía César mi hijo, impresionado, mientras comía una galletita con una limonada, que le habían regalado en charolas en los pasillos, cortesía de la escuela a sus visitantes.

Yo también estaba impresionado. Pero por todo el espectáculo que ofreció la escuela con un sólo objetivo: Ganar nuestra preferencia.

Me sentí soñado. Sentí que me estaban dando mi lugar, como un padre importante. Y que la escuela debía ganarse a pulso el derecho —o privilegio— que le confiáramos nuestro bien más valioso: Nuestros hijos.

Para eso tenía que demostrarnos que estaba a la altura del desafío. Y la escuela no tuvo miedo al desafío, al contrario: Lo enfrentó de manera abierta, competitiva e inteligente.

Uno dirá que es puro "bloff", solo oropel sin sustancia. Típico espectáculo mercanchifle americano.

Pero lo cierto es que esta escuela —de gobierno, le recuerdo— ha recibido la más alta calificación de excelencia educativa en todo Florida, desde hace varios años.

¿Será porque de verdad se esfuerza en competir?

Antes de que los extremistas se rasguen las vestiduras, y me acusen de "corromper con ideas extranjerizantes y mercantilistas" una sacrosanta institución, como lo es el H.H. Sistema Educativo, permítanme recordarles que esto no es nada del otro mundo. Todos lo hacemos, todos los días.

Al resto de nosotros los mortales —trabajadores, negocios, oficinas de gobierno, trabajadores profesionales y obreros— desde siempre nos han exigido eficiencia, mejores resultados y productividad. Y a los que no cumplimos, simplemente nos dejan de lado, cuando no nos corren.

¿Porqué no a las escuelas?

Ser competitivas no las haría peores, al contrario. Y todos saldríamos ganando.

Pero sobre todo, sus "clientes": los niños.

E-mail: cfzap@yahoo.com
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viernes, enero 05, 2007

La historia de Primitivo García: El héroe mexicano venerado en Estados Unidos

DESDE LAS ENTRAÑAS DEL MONSTRUO

Por César Fernando Zapata

Primitivo García fue un joven de 23 años, originario del pueblo de Santa Rosalía de Camargo, Chihuahua.

Provenía de una humilde familia. Sus padres desde mucho tiempo atrás habían emigrado a Estados Unidos, y esos mismos pasos los siguieron sus hijos.

Primitivo (o "Tivo", como lo llamaban sus familiares y amigos) llegó como un inmigrante mexicano más a la ciudad de Kansas City, Missouri, a buscar fortuna. Comenzó como bodeguero de una fábrica de productos enlatados, pero en sus planes estaba salir adelante.

Primitivo se inscribió en clases nocturnas de inglés, en una escuela pública local, a las que acudía después del trabajo.

Aquella fría noche del 15 de noviembre de 1967, "Tivo" salía de su clase junto con su hermano menor Alfredo, cuando vieron que algo pasaba en la calle.

Una pandilla de seis jóvenes atacaban a alguien. A pesar de que la calle estaba llena de gente, nadie se metía.

Los hermanos se acercaron y se dieron cuenta de que la víctima era ni más ni menos que la maestra de inglés de ellos, Margaret Kindermann. La joven anglosajona de 25 años, estaba esperando autobús cuando se le acercaron los pandilleros, le arrebataron el bolso y la tiraron al suelo, para violarla.

A los delincuentes no les importaron los gritos de súplica de la maestra, que tenía cinco meses de embarazo. Al contrario: Entre ellos se prometieron matarla a ella y al bebé que llevaba dentro, una vez que terminaran de abusar de ella.

Nadie se metió a defender a la mujer.

Nadie. Excepto Primitivo.

Recordando sus tiempos de boxeador en Camargo, Primitivo enfrentó a los pandilleros sólo, mientras su hermano Alfredo llamaba a la policía.

Los pandilleros se distrajeron, y la maestra Kindermann pudo escapar, no sin antes pedirle a Primitivo que tuviera cuidado.

Desafortunadamente, uno de los pandilleros sacó una pistola, y disparó tres veces. La última bala se le incrustó a Primitivo en el estómago, y en medio de un charco de sangre, perdió el conocimiento en brazos de su hermano Alfredo, mientras los delincuentes huían.

El joven mexicano fue hospitalizado y sometido a tres operaciones. Cuando recuperó el conocimiento estaba optimista. Tenía planes de recuperarse, y seguir su vida.

El relato de lo ocurrido se esparció entre la comunidad de Kansas City, que sin distinción de raza, color, idioma o religión, se unió en vigilias y oraciones por la recuperación del héroe, como ya conocían a "Tivo". Largas filas de personas se presentaron en el hospital para donar sangre, y se logró recaudar más de 14,000 dólares para solventar los gastos del hospital.

Niños de la clase de quinto grado donde también enseñaba la maestra Kindermann le enviaron cartas a Primitivo, según relató en ese entonces la revista Time. Una de ellas decía: "Gracias por salvar la vida de nuestra maestra y de su bebé. Nuestro salón está aprendiendo español. Nuestra ciudad no es tan mala, pero lo principal es que usted se recupere. Espero que apruebe todos sus exámenes y se convierta en un ciudadano americano".

Tristemente, Primitivo contrajo una infección que le costó la vida, luego de 13 días de hospitalización.

La muerte de Primitivo causó un impacto general en Kansas City, que ya lo había adoptado como su héroe local. El propio gobernador del estado de Missouri, Warren Hearnes, intercedió para darles residencia permanente a todos los familiares de Primitivo, y a éste le otorgó la ciudadanía americana honoraria póstuma.

Además, el 1 de diciembre fue designado en Kansas City "El Día de Primitivo", en memoria del inmigrante mexicano que dió la vida por salvar a su maestra de inglés.

Además, en esa ciudad existe un sitio conmemorativo en un parque local dedicado a Primitivo.

En 1993 el Distrito Escolar de Kansas City honró una vez más la memoria de Primitivo al bautizar una escuela con su nombre, la "Primitivo García World Language Elementary School".

Una de las sobrinas del joven mexicano, Mónica García Sáenz, es una escritora méxico-americana que busca mantener viva la historia de Primitivo, y prepara un libro que titulará "Historia de un Héroe".

"Fue el tío que siempre desee conocer", escribió Mónica sobre Primitivo, en un ensayo titulado
"Historia de un Héroe", y publicado en el libro "Sopa de Pollo para el Alma Latina". Mónica nació después de la muerte de Primitivo, pero desde siempre vivió con su imagen.

Mónica vivió en la Ciudad de México de 1996 a 2001, donde perfeccionó su español y se decidió a escribir el libro sobre su tío. Para esto, se mudó a Cape Coral, Florida, donde dice "tener la paz y tranquilidad" para inspirarse.

"Siento responsabilidad de difundir la historia de 'Tivo'. Que ayude a inspirar a otras personas", insiste.

Espera que el libro esté listo en un par de años, y entonces comenzará a buscar un editor que se anime a publicarlo, incluso en español.

"Mi sueño es llevar el libro a Camargo, Chihuahua, y repartirlo en las escuelas para que no se olvide la historia de 'Tivo'", dice Mónica.

Pero en muchos sentidos, Primitivo García sigue vivo, en la memoria de todas las personas a las que su sacrificio influyó.

Entre ellas está, por supuesto, su maestra de inglés.

¿Qué fue de Margaret Kindermann, la joven anglosajona embarazada por quien Primitivo dió su vida para salvarla de los pandilleros?

Meses después del fallecimiento de Primitivo, Margaret dio a luz a una niña, perfectamente sana. La bautizó Mary Louise Kindermann.

Margaret nunca le ocultó a su hija ni al mundo que ellas estaban vivas gracias al acto heróico de aquél humilde inmigrante mexicano de Chihuahua.

Inclusive la familia Kindermann se reunió en varias ocasiones con la familia García, y mantuvieron el contacto aún después de que la maestra y su hija se mudaron a California, donde residen hoy.

Mary Louise Kindermann ya es una mujer adulta. Hace algunos años dio a luz a su primer hijo.

Y lo bautizó Primitivo Kindermann.

¿Qué mejor tributo para honrar la muerte de un héroe, que celebrarla con vida?

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